“Me gusta trabajar sobre un manuscrito, me gusta el tacto del papel, me gusta empuñar el bolígrafo, la fluidez de la tinta…” Así lo expresa, en la entrevista que ofrecemos a nuestros lectores, el novelista, ensayista e investigador histórico Jean-Marie Gustave Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008, autor con casi una cincuentena de títulos, como El diluvio, El atestado, Revoluciones, Desierto y La música del hambre, entre muchas otras novelas; Mondo y otras historias, entre sus libros de relatos; Hacia los icebergs y El sueño mexicano o el pensamiento interrumpido entre sus ensayos, así como libros de viaje y autobiográficos. No exento de polémica, desde sus inicios como escritor Le Clézio fue reconocido como un innovador literario –Michel Foucault se cuenta entre quienes lo elogiaron–, lo mismo que alguien interesado y comprometido con el humanismo en su expresión más amplia. Constantemente entre la ficción, la autobiografía y el dato histórico, la escritura de Le Clézio es fruto de la pausa y la reflexión profunda, como lo indica su preferencia por la escritura a mano, de un modo que hoy pareciera en declive o en franca extinción.