Anécdotas / La felicidad, ja, ja, ja, ja…
- Beatriz Gutiérrez Müller - Sunday, 08 Nov 2026 00:28
Doña Clofis: usted estará de viaje, entretanto envío esta misiva. Por cierto, ya me han llamado anacrónica por el tema de las cartas; que por qué nos escribimos a mano, guardamos en sobre y ponemos al correo o, de preferencia, con un “propio”. Y no están errados hasta cierto punto. Sin embargo, nuestro acuerdo epistolar es hacerlo a la antigüita. Nos hace bien. Incluso leí hace poco que la escritura a mano mejora la cognición y la memoria. Seguro así es.
El asunto es que estará con sus parientes por semanas. Puede proporcionarme su domicilio provisional, ahí remito mis pensamientos o las historias con las que me topo; otra opción, que puede generar expectativas, usted me lo hace saber, es que se acumulen en su casa y cuando vuelva las lea de corrido o a las carreras. Sé que va a pasar un tiempo feliz. Goce cada día.
Escribo “feliz” y me pregunto si hay “día de la felicidad”. ¡Cómo nos hemos reído con cada “día de” que se inventan! Llegarán a ser tantos “días” de esto y de lo otro que no nos cabrá en la memoria si era el de conmemorar a la tortilla azul o a la amarilla; o bien, a la mixta, ¡o si corresponde al de la tortilla disecada!
Y resulta que sí. Existe el “Día internacional de la felicidad”, declarado por la Organización de las Naciones Unidas el 28 de junio de 2012. ¿Y qué es la felicidad? Ja, ja, ja… “me la dio tu amor, oh, oh, oh”… La iniciativa para fijar la fecha es puro rollo; palabras hueras. Sin embargo, en el documento aceptan que puede tener significados diferentes para cada persona, cada cultura, religión, blablablá…
Es cierto: cada cual tiene su propio significado o interpretación, pero debe ser algo bueno si lo dice la ONU; bueno, no se ría tanto, pare…, ja, ja, ja, por ahora reservémonos las carcajadas, lo sé, sé qué es la ONU en nuestros días; en fin, de risa loca, sí, entiendo bien que contagia…, me duele la panza, como cosquillitas…
Vamos al punto. Se me antoja pensar en sinónimos y antónimos y contrapuntear. Si hay día de la felicidad, ¿debería haber de la infelicidad? ¿Del enojo? ¿Qué es lo opuesto y qué es lo similar a felicidad? Ya no sé bien por dónde ando, devaneo con la médula de esta carta y eso que no hemos llegado al 20 de marzo en que, según la ONU, al menos debe ponerse un cartelito que exprese: “Día internacional de la felicidad”. Ando de contreras, oiga, o sea, amiga, escucho y me voy por lo opuesto. Oficialicemos el “día de la infelicidad”. O llevemos a la eficaz ONU, que puede determinar formal e internacionalmente esas fechas, el “día de la desgracia”, el de la decepción, de la furia, la rabia, el día de mandar todo al carajo.
Hable, piense conmigo, cuando pueda… ¿qué podemos proponer? Suelte el trapo o festeje la desventura, pero ayúdeme a pensar un poco en qué se puede entender sobre la “felicidad” más allá de que se esperaría que sea buena para la humanidad. Pero cavilo (¿no le digo que ando de rebelde?) que también la infelicidad merece su lugar en las conmemoraciones. Para valorar
la dicha hay que vivir pesares,
infortunio.
Yo voto por pedir a la ONU que con sus eficaces instrumentos… sí… ya sabe, las formas que han de guardarse… para que con supina eficiencia instrumentalice el imprescindible día de los infelices, iracundos, infortunados o desgraciados. Contar un mundo donde sólo se laurea lo bueno excluye al mundo. Amiga: sonría o enójese, qué más da. Escuchemos a Palito Ortega.