Tomar la palabra / De pura tierra mojada a…

- Agustín Ramos - Sunday, 01 Nov 2026 00:33 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

 

 

…solamente tierra seca y agua sucia… En 2006 apareció un librillo hecho con una selección de artículos publicados en la columna “Sonar de letras”, de la sección cultural de El Financiero, entre 2003 y 2005. La edición, pésima, por fortuna sólo constó de 300 ejemplares.

Intitulada Sonar de letras, la obrita tenía cuatro apartados… 1. Comedia trataba de las elecciones, en vísperas del fraude y la usurpación panista. 2. Cielo rememoraba La Comuna de París, el primer gobierno de las clases trabajadoras. 3. Tierra tocaba temas ecológicos. 4. Sonido y furia se componía de los subcapítulos Patria, Mundo e Historia.

A Tierra, el apartado que importa recordar, lo conformaban “Predicar en el desierto”, “La revolución verde y los transgénicos”, “El lobo con la piel de la oveja Dolly” y “Pura tierra mojada”. Este último texto exponía la desertificación de Guadalajara, pero la sustancia no pertenecía al autor firmante sino a la lectura activa y generosa de Francisco Fernández Ortega.

Más vigente ahora, en 2026, que hace dos décadas, “Pura tierra mojada” se nutrió de la irónica interpelación de Fernández Ortega a un artículo previo de Sonar de letras sobre las recurrentes crisis de agua en Pachuca. Como se podrá apreciar, la belleza bucólica de la que parte este testimonio le da más brillo a su insobornable dureza:

“Durante los últimos cincuenta años en que he tenido uso de (alguna) razón -comenzaba diciendo Francisco Fernández Ortega-, he presenciado la forma en que el crecimiento estúpido de Guadalajara ocasionó la pérdida de un sinnúmero de parajes boscosos, o al menos arbolados, que hacían de esta ciudad una de las más vivibles del mundo.

”Debe haber muchísimos lugares más, pero entre los que recuerdo se urbanizó un bosque de unas 300 hectáreas, el de Santa Eduviges, ahora colonia Jardines del Bosque. El Agua Azul se convirtió en un infecto parque, sucio y descuidado. Por supuesto: el agua de manantial que allí había, desapareció.

”Los bosques de eucaliptos y fresnos de Las Barranquitas, al norte-centro de la ciudad, son ahora un barrio de mediocre urbanización y terrible apiñamiento. Toda la zona poniente, próxima a la ceja de la barranca, entre la carretera a Tequila y la Base Aérea Militar, es ya una colección de fraccionamientos de mansiones pretenciosas de nuevos ricos y de casas de antiguos pobres.

”A Los Colomos los partieron por en medio con la avenida Patria. Y lo poco que quedó es, asimismo, un asentamiento de nuevos y ridículos fraccionamientos para gente nice. El parque González Gallo, La Nogalera y los bosques ubicados sobre la salida a Chapala, desaparecieron o han entrado en un proceso de extinción. Los cerros del poniente, El Palomar y Bugambilias, se fraccionaron hasta la punta.

”De igual modo, desaparecieron otras corrientes de agua: el río Providencia, la laguna de Zoquipan, los arroyos que corrían por Atemajac, el Batán y La Experiencia, y los riachuelos de Oblatos y San Rafael... Los humedales que había entre el nororiente de Guadalajara y Tonalá desaparecieron o se transformaron en basureros asquerosos. ¿Y tú te quejas de lo que han hecho de Pachuca?”

Comentario al comentario. ¿Quién se puede apropiar mejor de un texto?, ¿quién lo puede saber más, el autor que propone o el lector que dispone? Según Lezama Lima: “Es ilusorio que el autor de una obra sea quien mejor puede penetrar sus secretos. Mientras la obra está en el horno, el creador dicta y recibe un dictado. Después, con la obra hecha, ésta sólo podrá ejercitar sus dones en forma igual a cualquiera que se acerque a ella”.

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¿Qué se escribirá sobre la tierra y el agua de Hidalgo y Jalisco en el año 2046?

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