Galería / Las Pavorosas, grupo feminista del siglo XX

- José Rivera Guadarrama - Sunday, 25 Oct 2026 13:05 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

Por más contradictorio que parezca, es evidente que el concepto que engloba al feminismo sigue incomodando a diversos sectores de la sociedad contemporánea, e incluso dentro de los círculos de la historia del arte en México esos movimientos de emancipación no han pasado desapercibidos y se han impulsado acciones en busca de erradicar su legado e influencia.

Algunos de los lineamientos torales del feminismo son la erradicación de la violencia de género y en contra de las mujeres, la reciprocidad en derechos, oportunidades, junto con responsabilidades dentro de la sociedad con perspectivas que conlleven a mejoras correlativas para todas las personas que interactúan en el entorno. Las etapas del feminismo son varias, pero en todas predominan las exigencias de derechos civiles, acceso a la educación, al sufragio, a los derechos reproductivos, la sexualidad, la revisión de roles laborales, domésticos, la erradicación de violencia, de los feminicidios, entre otros.

Desde esa perspectiva y con todos esos antecedentes, Las Pavorosas fue uno de los grupos feministas más representativos del siglo XX, encabezado por Aurora Reyes, artista plástica, activista y profesora, junto con otras mujeres importantes como Frida Kahlo y Concha Michel, articuladas dentro de un movimiento plural, crítico y de denuncia y reivindicación.

Ellas partieron del reconocimiento de los conflictos sociales que experimentaban las mujeres de su época y anteriores a su generación, quienes habían permanecido bajo esquemas de subordinación, desigualdad y falta de reconocimiento en sus aportaciones dentro de la historia de nuestro país. Eso las impulsó a actuar de manera colectiva en contra del sistema de exclusiones para abrir nuevos horizontes de oportunidades a mediados del siglo XX.

Además, Las Pavorosas analizaban el contexto de la cultura nacional. Partían de que, a diferencia de Europa, durante esos años en México comenzaba a configurarse un arte propio y nacional, situación que no había ocurrido antes; por lo tanto, quienes comenzaron a llevarlo a cabo fueron pioneros, revolucionarios o promotores de algo de lo que no eran conscientes, pero que era imperativo materializar en conjunto y no sólo por los hombres, ya que las mujeres también eran capaces de contribuir a esa naciente estética representativa y multidimencional.

También notaron que vivían en un contexto en donde gran parte de la población no tenía forma de ingresar a las escuelas y, en consecuencia, no tenía capacidad para leer textos, libros, revistas o periódicos. Esa notoria diferencia estaba más marcada en los sectores femeninos. Por lo tanto, era necesario que su activismo cultural fuera impulsado para abarcar esa parte importante de grupos desprotegidos.

Las Pavorosas conjuntaron el arte, la política y el activismo como parte de la configuración de un nuevo sujeto, a partir de lo individual y lo colectivo, en donde la participación de las mujeres recuperaba su acción y su carácter transformador, al promover prácticas feministas que combinaban elementos culturales de identidad con una política social de justicia y reciprocidad de género. La mayoría de sus integrantes se conocieron en el Partido Comunista Mexicano y fueron militantes activas. El nombre de Las Pavorosas era una ironía que utilizaban para denunciar que, a pesar de predicar la revolución social, los varones del Partido mantenían posturas machistas,. Todas ellas lucharon por el sufragio femenino, para que las mujeres pudieran lograr cargos públicos y para visibilizar las violencias de género a las que estaban expuestas de manera constante. Con esa perspectiva, vincularon la creación plástica y literaria con la lucha social de la época postrevolucionaria. Su legado e influencia comienza a ser retomado en antologías y exposiciones culturales para rescatar así su militancia.

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