Artes visuales / 60 Aniversario del “pequeño museo más bello del mundo”

- Germaine Gómez Haro - Sunday, 18 Oct 2026 00:06 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Este año se celebra el 60 Aniversario de la fundación del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, en Castilla-La Mancha, también famosa por sus preciosas Casas Colgadas del siglo XV, su casco histórico y su soberbia catedral del siglo XII. Se trata de un museo relativamente pequeño en cuanto a su dimensión, pero monumental en cuanto a su peso histórico, por tratarse del primer museo en la península dedicado al arte de su tiempo. Su origen se remite a la iniciativa del artista y mecenas hispano-filipino Fernando Zóbel (Manila, 1924-Roma, 1984) en colaboración con sus colegas y amigos Gustavo Torner (1925-2025) y Gerardo Rueda (1926-1996), los tres impulsores de este proyecto pionero en España, que fue la sede de toda una generación de pintores y escultores que abrieron la brecha a la modernidad, a través de lenguajes abstractos hasta entonces poco difundidos en ese país. Lo que distingue a este espacio de otras instituciones es que fue enteramente concebido, creado y sostenido por los artistas al margen de la política cultural del régimen franquista, aunque con el apoyo del ayuntamiento que les cedió el edificio histórico que abrió sus puertas en 1966 y fue ampliado en 1978 y en 2016. En 1980 Fernando Zóbel donó a la Fundación Juan March su colección de pintura, escultura, dibujo y obra gráfica, así como su biblioteca personal, diarios y libretas de apuntes, y a partir de entonces el museo está a cargo de la prestigiada institución que ha preservado y enriquecido el invaluable fondo. El Museo de Arte Abstracto Español tuvo resonancia en el panorama museístico mundial desde su apertura, y al año siguiente la visita del influyente historiador del arte y primer director del MoMA de Nueva York, Alfred H. Barr, contribuyó a catapultarlo al señalar que lo consideraba “el pequeño museo más bello del mundo”.

Tuve el privilegio de recorrer recientemente el museo en compañía de su subdirectora, Celina Quintas, quien nos hizo notar que para entender la relevancia de este museo hay que destacar la figura de Fernando Zóbel, quien le dedicó veinte años de su vida en alternancia con el desarrollo de una trayectoria artística que lo colocó entre los pintores más importantes del panorama español de la segunda mitad del siglo XX: “Con la creación de este museo, Zóbel hace un acto político”, asevera Quintas. Basta recordar la soberbia exposición que le dedicó el Museo del Prado en 2022 ‒Zóbel. El futuro del pasado‒ un homenaje al artista que tenía silla de copista en el museo donde absorbió la tradición de la pintura figurativa de los grandes maestros y la depuró hasta llegar a la más exquisita abstracción nimbada de una carga poética sublime. A la tríada de fundadores se fueron sumando nombres como Antonio Lorenzo, Rafael Canogar, Manuel Millares, José Guerrero, Lucio Muñoz, Martín Chirino, Luis Feito, Bonifacio Alfonso, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Manuel Hernández Mompó, Fernando Nuño, Jordi Teixidor, José María Yturralde, entre tantos otros. Con el tiempo los artistas que participaron en este proyecto fueron conocidos como el Grupo de Cuenca, aunque Torner siempre rechazó el concepto de “grupo” o “generación”: “Fuimos una serie de artistas que coincidimos en un espacio y un momento determinado. Sin más trascendencia.” A esa constelación se suman las monumentales figuras de Eduardo Chillida y Antoni Tàpies, quienes tienen una presencia crucial en la colección.

El recorrido por las salas diminutas de
este laberíntico museo ofrece un diálogo fascinante entre las huellas visibles del pasado medieval del edificio y las extraordinarias obras de los artistas emblemáticos de la abstracción española. Con el tiempo, Cuenca se ha convertido en un hervidero de arte con la creación de la Facultad de Bellas Artes y otras instituciones culturales como la Fundación Antonio Pérez, el Espacio Torner, la casa Zavala y el centro de arte dedicado a la colección Roberto Polo.

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