Arthur Rimbaud y el conocimiento de sí

- Miguel Cansino Assens - Saturday, 17 Oct 2026 23:58 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
Esta reflexión, a partir de la publicación de Arthur Rimbaud. Obra reunida. Edición bilingüe, en traducción de Miguel Casado, sobre la obra del genio de las letras francesas, pero también reconocido como tal en todo Occidente, es una efectiva invitación a la lectura de un poeta que “falleció a los treinta y siete años, tras haber abandonado la escritura a los veinte” y haber cambiado la literatura de su tiempo.

 

 

Mi acercamiento a la poesía de Rimbaud es, definitivamente, tardío: han pasado años desde mi primera lectura y se han sucedido aniversarios que han dejado una huella imborrable en la tradición de sus lectores y estudiosos. Eso sí, han pasado por mis manos muchísimos ejemplares de su obra, tanto reunida como dispersa. En realidad, no recuerdo qué fue lo primero que leí de él, pero sé que su nombre llegó a mi para quedarse. Tal vez ocurrió al leer El arco y la lira, de Octavio Paz, donde descubrí la visión del poeta mexicano sobre el autor francés; tal vez fue en algún manual de literatura donde su figura me resultó una revelación. Quizá el primer gran poema suyo que leí fue “El barco ebrio”, aunque no puedo afirmarlo con certeza. Lo que sí conservo es el impacto de una lectura determinante: un ensayo de Marco Antonio Campos que me sirvió de guía. De ahí pasé a los poemas de Iluminaciones y regresé a la “Carta del vidente”, aunque en ese momento no comprendía a cabalidad la estructura de su obra poética. Debo decir que durante mucho tiempo me instalé en Una temporada en el infierno, título tan enigmático como definitorio para la poesía moderna, al que sigo acudiendo como una lectura imprescindible.

Las traducciones de Miguel Casado me han acompañado durante años, pero es en este verano de 2026 cuando tengo ante mí la versión definitiva de una lectura que promete ser rica en reflexiones y sustanciosa en su búsqueda: Obra reunida. Edición bilingüe, a cargo del propio Casado (Galaxia Gutenberg, 2026). El volumen aparece en un año significativo, al cumplirse 135 años de la muerte de un poeta que falleció a los treinta y siete años, tras haber abandonado la escritura a los veinte. Al adentrarme en esta edición, se me imponen con rigor las palabras de Yves Bonnefoy aquí citadas: “Pocos escritores como él han estado tan apasionados por conocerse, por definirse, por querer transformarse y volverse otro hombre mediante el conocimiento de sí”. Es imposible no sentir esas palabras con una fuerza intacta. Tener a la vista Una temporada en el infierno e Iluminaciones como ejes de una lectura central convierte el camino en un ejercicio de admiración que se redondeará con la lectura del ensayo introductorio de Casado, “Arthur Rimbaud, poeta”, para completar el viaje por esa voz avasalladora.

Leer a Rimbaud de este modo no es un mero ejercicio de devoción literaria, sino un modo de beber de sus páginas para interrogar los límites de la propia escritura. Rimbaud fue un iluminado tanto por lo que legó como por la brevedad del tiempo en que lo concibió. En esa exigencia absoluta de volverse otro a través del riesgo verbal, nos deja la lección más incómoda y luminosa: que la poesía no es un refugio, sino el territorio donde el lenguaje se quiebra para alcanzar la verdad desnuda de quien escribe. Más allá de la sombra del adolescente o la plegaria del poeta maldito, es el poeta en sí quien nos ocupa y exige nuestra disciplina como lectores.

Al entregar esta edición definitiva de la Obra reunida, Miguel Casado –poeta y crítico riguroso– nos brinda también una lección de vida al atestiguar los años que ha dedicado a estudiar y traducir al español al autor que transformó la poesía entre los siglos XIX y XX. Comparto y suscribo plenamente lo que advierte Casado: “Es difícil leer la poesía de un mito. Así, suele ocurrir que a la poesía de Hölderlin, de Rimbaud, de Dickinson, de Pessoa, de Lorca, de Celan, se llega con admiración previa, como a rendirle culto.” Precisamente por ello es necesario profundizar en la trayectoria de un autor tan excepcional: para reconocer la fuerza de su genio y comprender por qué fue tan breve como contundente una travesía poética concentrada en apenas unos cuantos años. ¿A quién no le ha pasado?.

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