Galería / La pionera del fotomontaje dadaísta, Hannah Höch

- José Rivera Guadarrama - Sunday, 11 Oct 2026 00:23 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

 

 

Las vanguardias artísticas de principios de siglo XX fueron breves, pero al mismo tiempo fueron profundamente radicales, lo que generó su rápida expansión a otras latitudes, lo cual es uno de los primeros ejemplos de lo que más adelante se conocería como globalidad, que para este caso podríamos llamar influencia, tendencia o viralidad. Además de los cambios científicos, tecnológicos y políticos, otra de las tesis que marcaron gran parte de la agenda de esos contenidos fue el disfrute y el reconocimiento de las distintas formas de sexualidad.

Si bien los principales grupos estaban conformados en su mayoría por hombres, el tema de la homosexualidad, el lesbianismo y el feminismo también surgieron. Una de las muchas mujeres disruptivas de aquellos años fue la alemana Hannah Höch (1889-1978), perteneciente al dadaísmo berlinés.

Fue pionera del fotomontaje, técnica con la que creó una obra subversiva para criticar y oponerse a los roles de género de su época, con fuertes cargas políticas que cuestionaban los fracasos de la República de Weimar, y que buscaba erradicar los roles sociales impuestos a la mujer.

Los dadaístas la rechazaban, la segregaban, en palabras de Höch, “la mayoría de nuestros colegas varones siguió considerándonos durante mucho tiempo como aficionadas encantadoras y dotadas, negándonos cualquier estatus profesional real”. Con esas declaraciones hizo una explícita crítica social a los roles del arte, por lo tanto, puso a debate la sociedad machista y misógina, anteponiendo los derechos de la mujer. Por su creatividad, el dadaísta Kurt Schwitters solía llamarla “la dadásofa”, un apelativo que no le incomodaba, más bien le daba ánimos para realizar temáticas relacionadas con la androginia, las relaciones lésbicas y la bisexualidad.

Hannah Höch formó parte del grupo dadaísta de Berlín en 1917, luego de conocer al artista y escritor Raoul Hausmann, y se dio cuenta entonces de que pertenecía a un círculo de artistas hombres, quienes la trataban con incómoda condescendencia. A pesar de eso, logró desarrollar su propia obra y parte de ella la expuso en la Primera Feria Internacional Dadaísta de Berlín en 1920. La crítica recibió bien sus fotomontajes.

Con este formato, Höch recontextualizó los significados mediante un estilo dinámico y de múltiples capas. Eran fragmentos de imágenes de amplia difusión mediante los cuales vinculaba su obra con los sucesos del mundo, que contenían fuertes críticas al período de entreguerras y con el que desarrolló un lenguaje artístico esencial en la vanguardia dadaísta.

Una de las obras más reconocidas de Höch es Cortado con el cuchillo de cocina dadaísta a través de la última época cultural de la barriga cervecera de Weimar en Alemania, de 1919, fotomontaje de gran tamaño, realizado a partir de imágenes superpuestas, que contiene una estética equilibrada y sucesiva y muestra el ruido constante del desarrollo contemporáneo entre humanos y máquinas. Otra pieza importante es Extraña belleza, de 1929, en donde realiza una crítica a la fetichización de la mujer: se trata de la fotografía de un cuerpo femenino desnudo con una cabeza proveniente de otra figura de la etnia africana bushongo, produciendo así un fuerte contraste al combinar elementos.

A pesar de que el grupo dadá de Berlín se desintegró a principios de 1920, Höch no dejó su actividad artística de crítica social; incluso le prohibieron exponer sus materiales durante el régimen nazi, pero permaneció en Alemania durante la segunda guerra mundial. Se retiró a una casa en los alrededores de Berlín. Falleció a los ochenta y ocho años de edad y es reconocida como una de las creadoras del fotomontaje de fuerte crítica social.

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