Nedda G. de Anhalt: cuando la literatura lo es todo
- Gonzalo Valdés Medellín - Sunday, 04 Oct 2026 18:26
Nedda G. de Anhalt (La Habana, Cuba, 1934) da a conocer sus memorias dialogadas con Catalina Miranda en el libro de doscientas páginas Nedda G. de Anhalt entre libros, películas, imágenes, confidencias, hasta “¡que se pare la bola!”, título larguísimo que se corresponde no sólo a una larga, venturosa y fructífera vida en las letras, sino a la vasta iconografía que acompaña el volumen, compuesta por fotografías, documentos personales, desde los padres de la escritora hasta imágenes de la vida cotidiana, literaria y artística de la memorialista.
Nedda explora muchas vertientes del mundo de la creación y de su vida personal, cuenta que fue compañera de banca en Nueva York de Yoko Ono, antes de John Lennon: “Fue como si hubiese conocido a otra Yoko Ono […] Tuve la impresión de descubrir una joven fina, elegante, poseedora de esa peculiar cortesía japonesa […] puedo asegurar que no se parecía en nada al personaje célebre en que se convirtió.” De esa etapa de joven estudiante, recuerda –al visitar el Capitolio en Washington– ver pasar a unos cuantos metros de ella a John F. Kennedy, entonces “la promesa” de Estados Unidos y haber saludado de mano y charlar con Eleanor Roosevelt. También evoca las conferencias magistrales que pudo presenciar del dramaturgo estadunidense Arthur Miller y del intelectual y político Krishna Menon “en un auditorio repleto de alumnas”.
Como en todo buen libro de memorias, Nedda va paso a paso, recordando todo lo que puede y quiere, con un estilo muy afable que engancha al lector desde el primer momento. En relación a los géneros literarios, Nedda reconoce, coincidiendo con Guillermo Cabrera Infante, que “Literatura es todo”: “Me siento igual de inspirada escribiendo un poema, un aforismo, un cuento, una reseña, una crónica, una entrevista o un ensayo”. Su novela En el aire surge también “como un TODO”.
Su enriquecedora obra cuentística se consuma en el libro que Joaquín Díez Canedo le publica en el Fondo de Cultura Económica: Déjame que te cuente. Colección de cuentos, 1989-2009, con cuarenta cuentos que muestran a la escritora dueña sagaz de un estilo propio, de suavidad en la narración, de poeticidad en la mirada hacia temas, personajes y atmósferas, y un sobrecogedor sentido de lo humanitario.
El Todo literario se convirtió en libros: Dance The Guns to Silence (edición bilingüe publicada en Reino Unido), Allá donde ves la neblina. ¿Por qué Dreyfuss? El ensayo de un crimen, Al día siguiente, El correo del azar… y casi una veintena más donde, en efecto, para Nedda G. de Anhalt la literatura lo es todo y todo se vuelve literatura.
El admirado escritor colombiano Fernando Vallejo es muy amigo de Nedda y, como ella, un apasionado del cine; en un tiempo Nedda conjuntó una serie de críticas cinematográficas que hizo al asistir a varios festivales de orden internacional, pero no sabía cómo titularlo, Vallejo le aconsejó: “Ponle Mis amores en la sala oscura” y así lo hizo Nedda porque ha mantenido a lo largo de su vida gran relación con el cine que la ha seducido, desde el deseo por ver cada vez más (y a veces más veces) películas que le han marcado desde la irrenunciable oscuridad donde se inicia un viaje cinematográfico.
Sin embargo, Un Deseo llamado Cine (título que es afortunada paráfrasis de la clásica obra de Tennessee Williams Un tranvía llamado Deseo) le costó once años publicarlo; y, Cine, la gran seducción, doce. Pero a la espera del tiempo, la Crítica apasionada (otro de sus libros), el amor por el cine, nunca cesó; al contrario, fue robusteciéndose y, por ello, entre el amor, la seducción y el deseo, la crítica cinematográfica reconvino que el título propuesto por Vallejo era ideal, pues los ensayos que armaban el libro no eran más que un canto de amor que afloraba …en la sala oscura. “Ser cinéfila no significa ir sólo al cine a ver películas recientes […] estamos obligados a interpretar los signos expuestos […] tanto un libro como un filme piden ser pensados, reflexionados”, expresa
la escritora.
Otro rasgo importante de esta también ágil autobiografía intelectual, es el referido a la inquietud de Nedda por conocer la historia de la literatura escrita por mujeres en México que, sin que ella lo diga, la convierte por mérito propio en pionera de los estudios de género cuando en el primer lustro de los años ochenta publica por entregas en la Revista Mexicana de Cultura de El Nacional su estudio ensayístico “Personajes femeninos y escritoras de la novela mexicana”, comenzando por madame Calderón de la Barca y su fascinante viaje por el México del siglo XIX, hasta llegar a autoras como Ana Mairena, María Elvira Bermúdez, Julieta Campos, Elena Garro, María Luisa Puga, Silvia Molina, Josefina Vicens… “Recordé a Jesusa Palancares, la protagonista creada por Elena Poniatowska en su novela Hasta no verte, Jesús mío”, puntualiza.
Nedda G. de Anhalt toma como título la canción del cubano Alberto Ruiz Que se pare la bola, un juego para el flujo de sus recuerdos, y confiesa, a sus noventa y dos años: “no me gusta hablar de mi persona ni de ‘mi obra’, pero como reza el verso de Jorge Ruiz Dueñas: Ahora más cerca del fin… la vigencia del pudor desaparece”. Y se refiere a México: “vivir en estas tierras aztecas –como decía Lezama Lima– fue porque ese era mi elegido destino. Y México, a su vez, me brindó la oportunidad de crear mi propia familia; de aprender y ejercer un lenguaje diferente […] y algo también importante, el derecho de tener otra patria”.
La escritura de Nedda G. de Anhalt es pronta y diáfana, no se va por las ramas, no utiliza conceptualidades rebusconas, va al grano, es directa y eso es más que loable, pues al leerla pareciera que la estamos escuchando de viva voz, que se nos presenta en cada relato, en toda percepción, como una escritora de cuerpo entero, una mujer de su tiempo y nuestro tiempo. Una mente y una sensibilidad artística y humana a flor de piel.
¡Que se pare la bola!
El libro se vende por internet en la página de Editorial Ariadna www.editorialariadna.com