Marginales / El ritual de la lucha libre
- Mario Bravo - Sunday, 04 Oct 2026 18:53
Noche de viernes. Lluvia que no cesa. Miles de aficionados se aproximan a la Arena México. ¿Por qué no permanecieron arropadas en casa, amasando pan, redactando la lista del supermercado, jugando serpientes y escaleras o mirando una serie? Si hace miles de años, rasgando la oscuridad, la tribu tomaba asiento alrededor del fuego para estar cerca unos de otros y escuchar relatos, en nuestros tiempos una multitud vuelve a reunirse alrededor de otro fuego: el combate de los cuerpos. En la zona de balcones de este recinto, inaugurado el 27 de abril de 1956, cada quien busca la mejor ubicación posible para mirar hacia el cuadrilátero. A partir de las 20:30 horas, aquí comenzará un ritual.
“¡Ya dejen de bailar!” Exige una espectadora: lances, llaves, combate… y no esta mansa y monótona coreografía entre dos fortachones que demoran el enfrentamiento. “¡Ya dense un beso!”, protesta un hombre desde algún asiento. Con un tono chilango, cantadito, que a uno lo hace sentir dentro del filme Nosotros los pobres, exclama: “Uy, ¡qué nervios! ¡Cuánta emoción!”, en evidente desaprobación de la contienda protagonizada por Hechicero y Eddie Kingston.
Al filo de las 10 de la noche, la Arena México alcanza otro ánimo: ebullición mezclada con nostalgia. Al ring sube Blue Panther, cuarenta y ocho años de carrera y sesenta y cinco de vida. Perdió la máscara en 2008 ante Villano V. Hoy, este adulto mayor, llamado Genaro Vázquez Nevárez, sigue lanzándose desde la tercera cuerda y dominando el arte del llaveo y contrallaveo. El público alienta al oriundo de Gómez Palacio, Durango: “¡Blue, blue, blue, blue, blue!” El veterano atleta se mira extasiado. Es más lento y menos ágil que en sus mejores épocas; sin embargo, su pericia en el oficio aún le permite aplicar su temible “nudo lagunero” a las agujas del reloj.
“Desde niña me gustan las luchas; en televisión veía a El Santo y a Blue Demon”, dice Guillermina Vega. Hoy cumple setenta años y es su primera vez en la Arena México: “Me encantó. Ya entendí la canción que dice: ‘La arena estaba de bote en bote y la gente loca de la emoción…’ Aquí te diviertes, gritas y te desestresas.” Su hijo, Roberto Sánchez, practica este deporte: “Mi pareja dice que vengo a agarrar ánimos e inspiración.” Dice Guillermina: “En la historia de la humanidad siempre han existido el bien y el mal. En verdad, ni todos somos malos ni todos somos totalmente buenos; en cierto momento, el técnico se vuelve rudo y viceversa. Así como en la vida. Finalmente, esto es parte de la humanidad desde que el mundo es mundo.” l