Bemol sostenido / El Ruido Blanco de la Luna

- Alonso Arreola @escribajista - Sunday, 04 Oct 2026 18:52 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

Da orgullo decirlo: Olivia Luna es amiga nuestra, tiempo ha. Por supuesto que antes de eso, Selenita (que así le decimos) es un referente en el mapa del rock en español. Cualquier melómano interesado en el cancionero de Hispanoamérica recordará su originalísimo timbre de voz, su inteligencia en guiones y escaletas, su bella sonrisa en la televisión. Locutora, conductora y periodista, estudió Comunicación para iniciarse en las ondas de Órbita (IMER), hace exactamente treinta años. Sinuosamente y con múltiples retornos, pasó por Grupo ACIR, Los 40 Principales, Horizonte y Reactor; en televisión condujo programas en Telehit y posteriormente en Canal Once. También ha realizado numerosas coberturas de festivales dentro y fuera de México. Desarrolló formatos como Luna al Aire y Séptimo Día, combinando exitosamente charlas y curaduría sonora. Por si fuera poco, ha trabajado como locutora comercial y actriz de doblaje con participaciones en producciones como Toy Story 4, Tron: El legado y Déjà Vu. Todo ello le hizo ganar las Palmas de Oro en 2024, por parte del Círculo Nacional de Periodistas. Y aquí algo trascendental para nuestra semblanza: en 2014 fundó Ruido Blanco, una plataforma independiente dedicada al rock alternativo y a la divulgación de artistas consolidados y emergentes. Este ha sido su proyecto más personal y distintivo. Ahora sí, pasada la obligada enumeración de credenciales, lectora, lector, ¿no parece injustificada esta columna que le debíamos, cierto? Empero, la verdadera razón para dedicársela es otra: Olivia Luna ha decidido bajar la cortina de Ruido Blanco. De una forma u otra se volvió inviable en su entorno vital. Algo que resentiremos en un ecosistema que, como tantos más, también se diluye en la fábrica de información impersonal a cargo de gente improvisada o de inteligencias artificiales. Terminada la brevísima esquela, empero, hay dos cosas que celebrar. La primera es que Olivia no cejará en sus intentos ni se retirará de los micrófonos. (Esperamos que en una nueva etapa, eso sí, los promotores, productores y músicos que se le acerquen tengan más sensibilidad, pues promoverse a través de una voz como la suya es algo que cuesta. Y claro que no hablamos de payola. Hablamos de apostar con publicidad y contrataciones para que los contenidos puedan existir de la mejor manera. Así como a los músicos les piden que toquen gratis o en condiciones deplorables, también a los espacios periodísticos independientes se les pide apoyo sin pensar en su compleja subsistencia.) La segunda cosa que celebramos es la fiesta que Olivia organizó para este cierre de ciclo. Ocurrió en La Capitana, una mezcalería de Satélite con gran ambiente y personalidad (pese a que su dueño ¿o encargado? desatiende groseramente a quien no le parece estrella de rock). Allí ocurrió un momento especial para los anales de nuestra música. Esto: después de catorce años, entre cantos de uno y otro por separado, los dos sobrevivientes de La Botellita de Jerez original, Sergio Arau y El Mastuerzo, volvieron a sonar juntos en torno a canciones como “Alármala de tos”, “Oh Denny’s” y “Guacarrock del Santo”. A su lado, por supuesto, estuvieron los únicos que podían hacer segunda al reencuentro: Santiago Ojeda y El Señor González, así como Josué Vergara y Juan Cubas. Hablamos de la Botella Retornable con soporte extra. (Pronto compartiremos los nuevos materiales que allí nos dieron.) Cereza del pastel fue, además, la aparición de Rubén Albarrán del Café Tacuba. Una noche inolvidable para recordar que el ruido blanco de la Luna sigue agitando las aguas, incluso durante los eclipses. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

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