Georges Perec: instrucciones de uso
- Vilma Fuentes - Saturday, 19 Sep 2026 21:54
Este otoño, la Biblioteca Nacional de Francia dedica una exposición al escritor francés Georges Perec (1936-1982) en la cual se presentarán más de trescientas piezas. Esta retrospectiva invita a descubrir o conocer mejor una obra polifacética. Manuscritos, fotografías, pinturas, dibujos y objetos conservados en la BNF nos harán descubrir el mito Perec, al tiempo que revelan, como reflejo de sus escritos, al hombre detrás de la obra.
Georges Perec comenzó su vida con dos tragedias: su padre murió en 1940 durante los primeros combates de la segunda guerra mundial, su madre fue deportada y asesinada en Auschwitz en 1943 y él mismo pasó su niñez durante el perÍodo de la Ocupación escondido en la región del Vercors, en el sureste de Francia. Tras unos inicios difíciles, el éxito literario llegó en 1965 con su novela Las cosas, decayó ligeramente y volvió a surgir en 1978 gracias al éxito de La vida instrucciones de uso. Tras la prematura muerte de Perec a los cuarenta y seis años, su obra no ha dejado de ganar importancia y reconocimiento hasta su incorporación en 2017 a la prestigiosa colección de La Pléiade de la editorial Gallimard.
Busco en mi biblioteca y encuentro un ejemplar de bolsillo de La vida instrucciones de uso y me abismo en su lectura. Leer a Perec es vivir la experiencia de un libro mundo y sumergirse por completo en un dédalo de historias entrecruzadas. Esta novela es una gigantesca y detallada descripción de un cuadro que representaría un inmueble parisino sin fachada, como una gigantesca casa de muñecas con la que Perec nos divierte disecando a cada uno de los habitantes, describiendo minuciosamente sus múltiples muebles y objetos, sus respectivas genealogías, las relaciones o enemistades que entretejen unos con otros, sus vicios y costumbres, todo esto a través de un sinfín de enumeraciones, listas, catálogos e inventarios.
A Perec le encantaba jugar y, para él, el juego era la cosa más seria del mundo. Juegos de palabras, juegos literarios y juegos para jugar. No es mero azar que el libro comience con la descripción de la manera de fabricar los rompecabezas. La vida..., en sí, es un rompecabezas literario en el que cada capítulo es una pieza del cuadro que se va armando ante nuestros ojos. La composición obedece a una serie de reglas que Perec se impuso a sí mismo y que por supuesto son también una de las características del Oulipo, el taller de literatura potencial del cual Perec era miembro. Todas las reglas que rigen la construcción de esta laberíntica novela fueron descritas por Perec: el sistema le obliga a incluir en cada capítulo elementos concretos extraídos de cuarenta y dos listas temáticas, colores, objetos, citas literarias, épocas, animales, referencia a algún acontecimiento sucedido el día en que fue escrito.
Este laboratorio produce una extraordinaria y exuberante novela, entrañable por los personajes de quienes vamos conociendo poco a poco las vidas y trayectorias, sus dramas, el lugar donde habitan y los objetos que contienen. Así, Bartlebooth, el personaje principal, millonario que decide tomar clases de acuarela durante diez años para realizar el demente y vano proyecto de viajar por el mundo para representarlo en acuarelas que a su vez serán transformadas en rompecabezas y destruidas. Bartlebooth encapsula el mundo en representaciones ilustradas contenidas en el inmueble-mundo. Wrinckler es el artesano que fabrica los rompecabezas del excéntrico millonario y Valène, el discreto pintor que le da clases a Bartlebooth y que ofrece en el epílogo un cierre perfecto al libro. Estos y muchísimos más personajes habitan en el edificio imaginado por Perec. Como un niño que interroga sin cesar, Perec diseca, disloca y describe la realidad. En un movimiento inspirado del ajedrez, pasamos de una habitación a otra y exploramos una multiplicidad de interiores que nos llevan a dar la vuelta al mundo.
Otros libros de Perec son: El secuestro, Las cosas, Me acuerdo, Especies de espacios, Tentativa de agotamiento de un lugar parisino… Su influencia es fundamental y visible en la literatura y el arte francés del siglo XX. Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura, lo reconoce sin rodeos: “El descubrimiento de Georges Perec a través de la lectura de Las cosas, justo a mediados de los años sesenta, supuso un punto de inflexión fundamental en mi concepción de la escritura.”
La literatura de Perec es la vida misma. Ausencia y memoria, vacío y saturación, la obra de Perec es una búsqueda permanente que aspira a captar la realidad en sus más infinitesimales detalles, búsqueda eternamente inconclusa por definición y sin embargo totalmente lúdica y ligera al mismo tiempo que barroca y plena. Es una exploración sin fin del mundo que nos rodea. Cerrar La vida instrucciones de uso, levantar los ojos y, como después de una operación de corrección de la miopía, discernir el mundo con mayor acuidad. Perec nos hace abrir los ojos y maravillarnos con lo ordinario y hasta lo infraordinario. Tout simplement.