Artes visuales / Marcel Duchamp

- Germaine Gómez Haro - Saturday, 19 Sep 2026 21:51 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Recién concluyó en Nueva York en el Museo de Arte Moderno (MoMA) el magno homenaje a uno de los artistas más influyentes y controvertidos de todos los tiempos, que cambió de manera definitiva el concepto de arte moderno a principios del siglo XX y sigue siendo una referencia inequívoca en el arte de nuestros días: Marcel Duchamp (1887-1968). Esta muestra fue la primera retrospectiva del artista en Estados Unidos, desde su última presentación en el mismo museo en 1973, y se tituló simplemente Marcel Duchamp, nombre que reverbera con tal magnitud que no necesita ningún aderezo. La investigación reunió más de 300 piezas, entre ellas la importante documentación bibliográfica que da cuenta de sus intrincados procesos creativos, resultado de una mente asombrosa que jugó con el intelecto, la provocación, el humor, el erotismo, el azar y el deseo como nadie lo ha hecho hasta nuestros días.

“¿Por qué esto es arte?” se sigue preguntando mucha gente ante la obra del artista de origen francés y afincado en Nueva York, que hasta la fecha causa tanto admiración como rechazo. A lo largo de más de seis décadas de quehacer artístico, Marcel Duchamp transformó la definición del arte con obras que desafiaron las convenciones y que aún hoy resultan difíciles de aprehender. El guión curatorial trazó una ruta cronológica muy precisa. Inicia con el desarrollo poco conocido de su práctica pictórica en la que se ve claramente su maestría y oficio a través de las referencias asimiladas de Cézanne, Gauguin, Matisse, Toulouse-Lautrec y Monet. La década de 1910 marca la ruptura radical y la piedra de toque de una experimentación que transformará los caminos del arte de las vanguardias. Duchamp encuentra en su quehacer pictórico una nueva vertiente que no es enteramente cubista ni futurista y, a través de los avances científicos en la fotografía de movimiento, crea el lienzo Desnudo bajando una escalera, No. 2, en el que vemos a un personaje descendiendo en acción real, el cual recibió en París críticas tan severas que lo alejaron del circuito del arte. Sin embargo, un año más tarde, en 1913, en la legendaria Armory Show en Nueva York, esta obra ‒también objeto de burlas y vapuleos‒ terminó por catapultarlo a la fama, inclusive en París, convirtiéndolo en el artista más moderno en la ciudad más moderna. Esa búsqueda culminará con su obra más revolucionaria, hermética y discutida hasta la fecha, que no es enteramente pintura ni escultura, y a la que dedicó ocho años de investigación (1915-1923): La novia desnudada por sus solteros, incluso (El Gran Vidrio), considerada el Guernica de su producción. En esa misma década decide abandonar la pintura, porque le parecía una experiencia puramente “retinal”, y se interna en la búsqueda de un arte “al servicio de la mente”. Así surgen sus ready-mades, objetos de uso cotidiano que extrae de su función habitual para presentarlos como “esculturas”. El primero fue Rueda de bicicleta (1913), seguido por otras piezas que en su momento no salieron de su estudio, hasta que decidió enviar a la Sociedad de Artistas Independientes en Nueva York su Fuente (1917), el urinario firmado por “R. Mutt”, rechazado en esa exhibición y hoy una obra icónica que provocó uno de los mayores escándalos de la historia del arte.

A partir de entonces, Marcel Duchamp rechaza la noción de un estilo personal y se centra en el cuestionamiento en torno a la originalidad y la singularidad de la obra de arte, haciendo énfasis en la participación del público para completar su creación: “Creo que el artista no sabe lo que hace. Le doy aún más importancia al espectador que al artista”, expresaba con su usual ironía. Esta exposición, que se presentará el año próximo en el Museo de Arte de Filadelfia, demuestra su profundo compromiso con el hacer y la materialidad más allá de su trasfondo intelectual y conceptual, a través de un arte subversivo, críptico y sin duda fascinante que sigue sacudiendo e inclusive irritando.

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