(1934-2026) Wendell Berry, poeta y agricultor
- Hermann Bellinghausen - Sunday, 13 Sep 2026 01:38
Los noventa y dos años del arco vital de Wendell Berry (1934-2026) parecen simples y hasta predecibles. Fue hijo de John Marshall Berry, abogado y granjero, y Virginia Erdman Berry. Desde el siglo XIX sus familias se dedicaron a la agricultura en el condado de Henry, Kentucky. Cursó la secundaria en el Instituto Militar de Millersburg y se graduó en literatura inglesa en la Universidad del mismo estado. Emprendió la carrera académica en literatura alejándose lo menos posible de su lugar de origen, hasta que renunció a la vida de escritor urbano en 1965 para dedicarse a la agricultura en Lane’s Landing, una finca a orillas del río Kentucky, no lejos de su desembocadura en el río Ohio, y en el área de Port Royal, donde falleció el 31 de agosto de 2026. En la misma región que sus antepasados, vivió, trabajó la tierra y escribió incansablemente hasta el final de sus días.
Poeta típico y atípico, hoy ejerce gran influencia en la literatura de orientación ambientalista, ecológica, naturalista. A su modo, hereda la filosofía hippie (go to the forest and move, cantaba Jefferson Starship) y comparte territorios con Gary Snyder, otro poeta longevo y espiritual. Probablemente sean mejores poetas que sus numerosos seguidores, ahora que esa literatura ideologizada se está convirtiendo en cliché.
Berry publicó su primera novela en 1960, y su primer poemario en 1964. Pacifista muy activo desde 1968 contra la Guerra en Vietnam, siempre fue defensor del medio ambiente, promotor de la agricultura natural, los derechos campesinos y la vida sosegada de la labranza y la cosecha. Cristianamente terrenal, prodigó sensatez y sabiduría a lo largo de sus sesenta años como escritor de campo en Lane’s Landing. Allí escribió en 1966 A Place On Earth, un testimonio pedagógico que también fue su sello. Para él, la agroindustria y la agricultura a gran escala son moral y ambientalmente inaceptables. Escribió y actuó para resistirlas. Produjo manuales y tratados sobre lo rural, lo agrícola y lo pecuario, siempre en un tono humanista y filosófico.
Productivo granjero desde que se inició en el maíz y las semillas, su producción literaria también fue constante y abundante. Cuentos, novelas, ensayos, proclamas, panfletos, artículos de opinión. Su poesía, de una belleza transparente, va de la reflexión existencial al paisajismo minimalista cargado de sentido y emoción. Si como apunta Jane Clark Scharl en Plough Quarterly, invierno 2025-2026, al presentar sus poemas más recientes
(https://www.plough.com/articles/six-new-poems-by-wendell-berry ) la palabra “verso” proviene del latín versus: arar, voltear la tierra, abrir surco, entonces la obra poética de Berry quedó sembrada desde The Broken Ground (1964), para continuarse en There Is Singing Around Me (1976), Clearing (1977), A Timbered Choir: The Sabbath Poems 1979-1997, Collected Poems 1957-1982 (1985), Traveling at Home (1989), Entries: Poems (1994), Given (2005) y This Day: Collected & New Sabbath Poems (2014), entre otros títulos.
Pertenece a la estirpe de Henry David Thoreau, con todo y la desobediencia civil, y de alguna manera remite a Kenneth Rexroth y a la prístina poesía de William Carlos Williams, aquel esmerado médico de Paterson, Nueva Jersey que tanto impactara a beatniks y troyanos. Poeta de la acción bucólica, nos deja su claridad de buen poeta, buen agricultor y buen hombre, cualidades que no siempre van juntas. Como escribe en Farming, A Hand Book (2011): “Internarse en la oscuridad con una luz es conocer la luz./ Para conocer la oscuridad, oscurécete. Ve a ella sin ver,/ descubre que la oscuridad también canta y florece/ y en ella viajan oscuros pies y alas oscuras.”
Los versos del labrador
Wendell Berry
La paz de las cosas silvestres
Cuando la desesperación crece en mí
y cualquier ruido me despierta en la noche
con el temor de lo que pueda pasar con mi vida y las de mis hijos,
voy a recostarme donde el pato del bosque
reposa en el agua su belleza y la gran garza se alimenta.
Me interno en el lugar de las cosas silvestres
que no tasan sus vidas previendo
el dolor. Acudo a la presencia del agua quieta.
Y siento sobre mí las estrellas ciegas del día
en la espera de su luz. Durante un rato
reposo en la gracia del mundo
y soy libre.
2003
u
Nacido para la labranza
Para el cultivador de árboles, el jardinero,
el hombre nacido para la labranza
cuyas manos se hunden en la tierra y resurgen,
ese suelo es una droga divina. Cada año
se interna en su muerte, y regresa con regocijo.
Ha visto a la luz posarse
sobre una pila de estiércol y alzarse de nuevo
en el maíz.
Sus pensamientos recorren el surco y terminan
como un topo.
¿Qué milagrosa semilla comió
que la interminable voz de su amor le flota fuera
de la boca
como una vid trepa hacia el sol, y como el agua
desciende a la oscuridad?
u
Seis poemas sueltos
1
Tuve un sueño despierto a medias
que me condujo al encuentro con los muertos
vivos aún en los campos
que labramos juntos, purificados
al perdernos mutuamente.
2
Ya no como si los retratara
iluminados a medias sobre una página negra,
ahora los muertos desmayan fuera del tiempo.
Mis seres amados están en mí
como almas vivientes, y yo en ellos,
como alguna vez solía ser
sin darme cuenta.
No me consuelen. Contra el tiempo y la edad,
extrañarlos les permite estar conmigo.
3
Ahora están más cerca
aquellos que conozco de siempre.
Nos hemos reunido aquí
quienes en este gran Otro
nunca nos separamos.
4
Sólo cuando tienes lenguaje para eso
puedes imaginarlo. Sólo cuando puedes
imaginarlo
sabes que es real:
el ángel glorioso desciende y camina
entre los pastores adormilados en su
vigilancia.
5
El imperio del dinero, la guerra y el fuego
corta la tierra de un tajo.
Hay en el mismo país
pastores vigilando sus rebaños.
6
Se adelgazan los ladrillos entre este mundo y el
que vendrá, o
el siguiente, o el otro mundo. Del otro lado
los muertos viven. Algunos se vuelven
más vivos, más ellos mismos. Uno los ama
más.
En tanto,
el siguiente mundo se vuelve distinto, no más
vago
sino más extraño.