Galería / El último castrato, Alessandro Moreschi

- José Rivera Guadarrama - Saturday, 29 Aug 2026 23:00 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

 

 

La voz es uno de los instrumentos musicales naturales más importantes en los seres humanos y por ello la búsqueda de métodos para conservarlo, perfeccionarlo en el manejo de matices dinámicos, en el uso de inflexiones para el dominio de tonos expresivos y alcanzar notas con más texturas, ha derivado en que se cometan atrocidades sobre quienes buscan lograr esos rangos vocales.

Un caso muy controversial es el de los castrati, que eran niños cantantes sometidos a la castración con el objetivo de conservar en la adultez una voz aguda de soprano, mezzo soprano o contralto, práctica llevada a cabo en Italia durante los siglos XVII y XVIII. Uno de los castrati más reconocidos fue el italiano Carlo Maria Michelangelo Nicola Broschi, más conocido como Farinelli (1705-1782), junto con otros también destacados, como Gaetano Majorano Caffarelli, Gasparo Pacchiaroti, Matteo Sassano, Gaetano Guadagni y Luigi Marchesi, y por desgracia de ninguno ellos hay registros de la voz, no hay grabaciones en las que se puedan escuchar los tonos que lograban alcanzar.

Si bien esa práctica fue prohibida en el siglo XVIII, el cantante Alessandro Moreschi (1858-1922), a la edad de siete años, fue sometido a un proceso de castración en 1865, debido a una enfermedad. Eso le permitió conservar una voz aguda durante su adultez, de manera que logró destacar en el coro papal de la Capilla Sixtina, convirtiéndose en director de solistas hasta su retiro en 1913. Es considerado el último castrato. Esta clasificación ha generado controversias, sobre todo porque en realidad él no conoció a ninguno de los anteriores cantantes, no compartió la cultura de esos siglos, no fue aleccionado por los grandes profesores de canto de aquellas épocas, no se sometió a los rigurosos estudios de música y tampoco practicó con las técnicas y métodos de los castrati. Aún así, sus registros vocales agudos se acercan a los que lograban alcanzar aquellos cantantes. En 1902 y 1904 Moreschi realizó unas grabaciones para El Vaticano en las que interpretó diecisiete fragmentos musicales, como el Ave María y el Crucifixus, cuyos rangos vocales permiten acercarnos a los recuerdos sonoros de una práctica ya prohibida por la Iglesia católica. Se pueden escuchar en algunas plataformas musicales.

Alessandro Moreschi nació en Monte Compatri, en la provincia de Roma, pertenecía a una familia pobre, fue el último de seis hermanos y se convirtió en el primer soprano del Coro Sixtino. El director de entonces, Doménico Mustafá, notó la tesitura de la voz del joven, el único de todos capaz de alcanzar las notas más altas del Miserere de Gregorio Allegri, una de las piezas emblemáticas del repertorio de Semana Santa.

En su etapa dentro del Coro de la Capilla Sixtina, desempeñó varias funciones, además de sus tareas canoras, e incluso lo dirigió antes de retirarse, en 1913, cuando tenía cincuenta y cinco años de edad.

Se dice que Moreschi era caprichoso y vanidoso, al grado de que en su biografía consta que le gustaba salir de los conciertos envuelto en una larga túnica blanca para recibir las ovaciones y felicitaciones del público.

El musicólogo austríaco Franz Haböck narra en su libro Die Kastraten und ihre Gesangskunst (Los castrados y su arte vocal), que “la apariencia externa de Moreschi difiere poco de la habitual para un cantante” y lo describe de estatura media o más bien pequeña. “Su rostro simpático era lampiño, su pecho amplio y poderoso, su voz al hablar tiene una calidad metálica, como un tenor de tesitura muy alta”, además de que tenía una “agradable conversación”, lo que aportaba mucho a la imagen cautivadora del cantante.

Tras su retiro, el 21 de abril de 1922, Alessandro Moreschi murió en soledad y a consecuencia de una neumonía. Tenía sesenta y tres años de edad.

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