Cinexcusas / Entre poetas te veas

- Luis Tovar @luistovars - Saturday, 29 Aug 2026 22:44 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

 

Aunque seas de ficción eres perfectamente real, Óscar Restrepo, te conozco porque llevo viéndote por ahí como mínimo los últimos cuarenta, cuarenta y cinco años –y no es que hayas comenzado entonces, ya estabas desde mucho antes, lo sé de buena fuente–, y aunque seas colombiano es claro que no sólo eres de allá, pues mínimo eres mexicano también.

¿Que cómo te reconocí? Muy fácil: eres el proverbial poeta que, como solía decir mi padre para referirse no sólo a escritores sino a decepcionantes de toda suerte, tuvo salir de caballo y llegar de burro: cuando tenías veintipocos escribiste un poemario, lo metiste a un concurso de los que quienes son como tú consideran “importante”, ganaste el premio, te publicaron tu librito, luego uno más... y luego nada; por alguna razón o por ninguna te dio lo que mi querido maestro Orlando Ortiz llamaba estreñimiento verbal, aunque en tu caso más bien hay que decir escritural en vez de verbal, porque hablar vaya que hablas, sobre todo si traes tus alcoholes entre pecho y espalda, entre más se te sube, más vociferante y lugarcomunesco te pones, y a ver quién te aguanta las pontificaciones etílicas acerca de lo que es y lo que no es poesía, para no mencionar tus desfiguros callejeros, el montón de madrugadas que has amanecido tirado en una banqueta, no sintiéndote personaje de novela rusa, como dice Vicente Quirarte –o tal vez también–, pero sí creyéndote el nuevo Bukowski, al que por supuesto te pareces, pero nada más en el entusiasmo para empinar el codo.

Sostienes que se debe a que el mundo no te comprende o porque esa es la suerte de los poetas malditos –de los cuales, ni modo que no, te crees uno–, pero no es por poeta que no tienes trabajo, ni que a los cincuenta años sigas viviendo en la casa de tu madre, ni es por eso que otros escritores han tenido la suerte que a ti te ha faltado, que hasta tu hija adolescente hace cuanto puede para evitar la vergüenza de que la vean contigo, y seas de a tiro tan prángana que cuando llegas a verla le pides dinero prestado… Nada de eso, Óscar, y aunque creas que eres algo así como la reencarnación de Pavese y a la menor provocación o sin ella hables de que te vas a suicidar, porque en tu alma late, taciturna como no le sucede a nadie más, “la famosa melancolía de los poetas” de la que habla Efraín Huerta, más bien es que te creíste completito el cuento ése de que los vates son como dice Rockdrigo González, que “sintiéndose de otra raza nunca daban pa’ comer”, de modo que te pareces más al Abelino Pilongano de Gabriel Vargas que a José Asunción Silva.

Te conozco bien, Óscar Restrepo, de tanto que te he visto yendo a todos lados con tu librito, tan premiado como ajado después de tantos años, estropeando cuanta cosa puedas estropear, ya sea el trabajo dando clases que te consiguió tu hermana porque “eso no es para ti”, la entrevista que te consiguieron tus amigos para que hables de tu poesía y leas alguna cosa –claro, de tu librito premiado porque llevas añales sin escribir algo nuevo–, el encuentrito de escritores que con tantos trabajos organiza la casa de poesía de la que nunca sales… pero sobre todo estropeándote a ti mismo y clavando cada vez más hondo en tu cabeza la convicción de que así son los poetas y así es la poesía, y si los demás no lo entienden o no lo aceptan, peor para ellos.

A propósito de estropear y de estropeados, vaya paradoja que, cuando de pura suerte te topaste con una muchacha mucho mejor poeta que tú y honestamente quisiste ayudarla, también de pura suerte no acabó todo tan mal como estuvo a punto de, por tu culpa y de nadie más, porque resultó que a ella la poesía ni le importaba, clarito te dijo que puede y prefiere vivir sin saber nada de encuentros, libros, premios y todo eso que a ti seguirá pareciéndote igual de necesario que el aire que respiras.

En fin, Óscar, no me despido; doy por hecho que seguiré viéndote por ahí.

(Un poeta, Simón Meza Soto, Colombia-Alemania-Suecia, 2025.)

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