Artes visuales / Alexander Calder: la poética del movimiento

- Germaine Gómez Haro - Saturday, 08 Aug 2026 22:38 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Pocos artistas han logrado cautivar a un público tan extenso con una obra absolutamente grácil y a la vez de extrema complejidad como las esculturas de Alexander Calder (Filadelfia, 1898-Nueva York, 1976), poeta visual de la luz y el movimiento en el espacio. A cien años de su llegada a París y cincuenta de su fallecimiento, la Fundación Louis Vuitton en la capital francesa le rinde homenaje con quizás la más extraordinaria exhibición que se haya realizado a la fecha del escultor que rompió los cánones de su época en la búsqueda incesante de esculpir el movimiento. Soñar en equilibrio es el título de la muestra retrospectiva que incluye más de trescientas obras entre esculturas, pinturas, trabajos en papel, joyería y retratos realizados por los más destacados fotógrafos de la época, en un recorrido cronológico y temático que abarca la totalidad del imponente edificio construido por Frank Gehry y por primera en los jardines, donde se exhiben dos esculturas monumentales.

Nacido en el seno de una familia de artistas ‒abuelo y padre escultores, madre pintora‒ Calder desarrolló desde niño la ingeniería mecánica y la creación artística con una clara inclinación por la curiosidad de inventar personajes y artefactos con toda suerte de materiales y sistemas ingeniosos para activar sus movimientos. Se graduó formalmente en Ingeniería Mecánica y posteriormente se formó en la Arts Students League de Nueva York. Su llegada a París a los veintiocho años y su integración a los movimientos vanguardistas de la época fueron el punto de inflexión que catapultó su creación y convirtió en un referente en la escultura moderna ligada a la búsqueda del movimiento. Las tres primeras salas del museo están dedicadas al Circo Calder (1926-33), su trabajo seminal en París, que cautivó a sus colegas artistas en Montparnasse y que hoy se considera un antecedente de la performance y el happening, con un espíritu en el tenor del Cabaret Dadá y los números del music-hall de la época; a sus funciones asistieron personajes como Le Corbusier, Carl Einstein, Fernand Léger, Piet Mondrian, Jean Cocteau, Joan Miró, Marcel Duchamp, Theo van Doesburg, entre otros, que se fascinaron con el alucinante universo onírico calderiano. Si nada es fijo, se repetía el artista constantemente, ¿por qué el arte tiene que ser estático? Y así comenzó la aventura de crear este espectáculo miniatura en movimiento, donde podemos apreciar a los personajes y animales del circo animados con el ingenio del niño que da vuelo a su imaginación y recrea escenarios de ensoñación. De estos años también son sus deliciosos retratos de personajes famosos, realizados con hilo de alambre a manera de dibujos en el espacio, por los que recibió de sus colegas el apodo de Rey del alambre. De manera paralela, hacia 1930 comienza el camino hacia la abstracción y el salto al concepto de sus esculturas “móviles”, término acuñado por Marcel Duchamp para referirse a las composiciones que en sus inicios eran accionadas manual o mecánicamente, y que con el paso del tiempo quedaron sujetas al bamboleo provocado por el viento. Otra vertiente, desarrollada simultáneamente, fueron sus stabiles (estables) bautizadas así por Jean Arp, para referirse a las esculturas de esencia más telúrica que incluyen sus monumentales obras urbanas de casi veinte metros de altura.

Calder es hoy uno de los escultores más populares del mundo. Dondequiera que vemos una de sus portentosas esculturas urbanas monumentales, dispersas por todo el orbe, su presencia activa el espacio en íntima conexión con la tierra, el cielo, el sol, la lluvia, en un diálogo permanente con las fuerzas de la naturaleza. Sus móviles son coreografías en el espacio, una danza de ritmos sutiles y música callada que cautivan por su capacidad de evocación y extrema elegancia. A cien años de su partida, Calder permanece un artista inclasificable, un creador de ímpetu vital único e irrepetible.

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