Un cantautor español muy latinoamericano. Entrevista con Pedro Guerra

- Mario Bravo - Saturday, 18 Jul 2026 22:17 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
El cantautor español Pedro Guerra (Tenerife, 1966) cumple seis décadas de vida en 2026. Ha grabado más de quince discos, entre los que destacan Golosinas, Raíz, Ofrenda y Arde Estocolmo. Su carrera solista comenzó en 1993 al mudarse a Madrid, donde fue escuchado y reconocido por cantantes como Ana Belén, Víctor Manuel y Joaquín Sabina.

 

Canción y tiempo

–¿Cuál es ese motivo o herida que le ha estimulado a crear sus canciones?

No sabría decirlo con exactitud. Empecé a escribir canciones a los catorce años y a los dieciséis ya estaba en los escenarios de Islas Canarias. Mi primera etapa duró dos años; después se creó el Taller Canario de Canción y eso se extendió durante ocho años. Más tarde, en Madrid, empezó mi andadura y fui conocido por el disco Golosinas, grabado en diciembre de 1994. Para mí, la música es una forma de comunicar; es donde mejor me expreso. No sé si hay una herida como tal, pero sí una forma de comunicar lo que uno piensa, siente o cómo ve las cosas.

–¿Por qué los seres humanos cantamos?

No he pensado mucho en eso, pero supongo que cantamos para expresarnos de otra manera y para entretener el tiempo. La canción cumple una función social. Por ejemplo, en Canarias existían cantos de trabajo: mientras la gente segaba el campo, allí se entonaban canciones para acompañarse. También el canto se vincula con el ritual y la festividad. Aunque no sólo el canto, sino la música es algo que siempre va relacionado con un acto de sociabilidad, de ocio y de pasar un rato juntos.

Canciones compartidas

–Usted es un hombre tímido. ¿Cómo explica ese fenómeno de ser introvertido y, a la vez, poseer la virtud de subirse a escenarios imponentes?

No sé si hay un “cambio de chip”. La timidez tiene que ver con la inseguridad, pero el escenario es un sitio que controlo. Ahí puedo expresarme sin interrupciones y llevo las riendas; al final se convierte en un lugar seguro porque muestras algo que controlas.

–¿Cuál el momento más gozoso para un cantautor? ¿La escritura de canciones, crear la música, la grabación o estar en el escenario?

Se disfruta todo el proceso pero, en el momento de cantar en directo, allí recibes un feedback que te dice: “esto que canto le está gustando a la gente”. Entonces se cierra el círculo y las canciones dejan de ser sólo tuyas para empezar a compartirse; quizá ese sea el momento que más se disfruta, aunque para mí todas las piezas del rompecabezas tienen la misma importancia.

Ni obvio ni panfletario

–A estas alturas, ya consolidado en su carrera artística, ¿en dónde abreva su inspiración?

A nivel musical me sigue interesando la fusión con el folclor y las músicas tradicionales, buscando una versión acorde con la modernidad. Encuentro referencias en el cine, en las noticias, en la actualidad y en las reflexiones sobre las relaciones personales. Mi actitud al escribir sigue siendo la misma que la del chico que fui, a los catorce años, cuando sostuve una guitarra porque deseaba expresarme; a veces lo difícil no es de qué hablar, sino cómo encararlo para no ser obvio ni panfletario.

Cruce de culturas

–Como cantautor nacido en Europa, en sus obras se detectan hilos que le conectan con América Latina. ¿Cómo define esa aportación latinoamericana a su música?

Has dicho que soy europeo. Y también soy español, pero añadiría: soy canario. Las Islas Canarias tienen una relación histórica y culturalmente enorme con América. Canarias ha sido la puerta de entrada de músicas latinoamericanas a Europa: cuando nadie hablaba de reguetón, allí ya se escuchaba al puertorriqueño Tego Calderón. Canarias fue el primer lugar de Europa en donde musicalmente se conoció al dominicano Juan Luis Guerra, por ejemplo. Crecí escuchando a Mercedes Sosa, Víctor Jara y Atahualpa Yupanqui, pues mi padre oía esa música. De hecho, el título de mi canción “Contamíname” proviene de Carlos Fuentes y su concepto de “contaminación cultural”. Canarias, por su posición geográfica, forma parte de Europa, está muy cerquita de África y su alma es americana. Mi música es un coctel de esos elementos, además de la nueva trova cubana y la música de Brasil. Canarias es ese cruce de culturas que construye mi música.

Una manera de decirlo todo

–¿Cuál es el papel del músico ante un mundo tan convulso como el actual?

Hablo por mí, pues cada uno lo afronta como cree necesario. Siento una responsabilidad como ser humano: no puedo separarme del mundo ni dejar de sentir horror por el genocidio en Gaza, por la invasión ilegal en Venezuela o por lo que pasa en Irán. Hace poco leía una broma que decía: “¡Qué suerte tienen los estadunidenses! A donde llevan la libertad, ahí encuentran petróleo…” Si esto te preocupa, se filtra en lo que escribes. No me gusta ser panfletario; más bien apuesto por encontrar una manera artística de decir todo esto sin ser directo, algo que aprendí de Silvio Rodríguez.

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