La otra escena / Bebés y teatro, teorías y hallazgos nacionales

- Miguel Ángel Quemain quemain@comunidad.unam.mx - Saturday, 18 Jul 2026 22:36 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Los encuentros, seminarios, talleres, festivales y muestras nacionales son aparadores privilegiados para dar cuenta de esfuerzos locales que no adquieren una visibilidad nacional, porque no forman parte habitual de la programación cultural que se despliega en el centro del país, en la capital, donde se centraliza la visibilidad de las actividades culturales de la cartelera del Gobierno Federal.

Hay producciones conjuntas que comparten carteleras que acomodan actividades sin relevancia política, o que no “visten mucho”, o por “cumplir” con el acuerdo de “difusión”, que son parte de las producciones de las promociones estatales. Son en realidad piezas que sirven de testimonio para armar carpetas para solicitar becas, apoyos, promociones, pero que difícilmente entrenan o llevan nuevos públicos.

Los festivales forman a públicos ávidos, llenos de curiosidad y por lo general informados y con el interés suficiente para localizar espectáculos y propuestas que les interesan. También son espacios para que los artistas se conozcan entre sí y puedan intercambiar promesas, ideas, abrazos y pesares. Precisamente, la semana pasada comenté sobre la realización del noveno Festival Internacional de Teatro para Bebés y Primera infancia en la Titería, que reunió a tres grupos de enorme calidad en torno al teatro de bebés. Recuerdo, hace ya más de treinta años, a Tere de la Rosa y a Alberto y Maggie, conversando sobre los libros franceses para bebés que habían decidido explorar ese hermoso objeto durante su estancia en la bañera. Diseñadores, ingenieros industriales y editores en convergencia, como ahora escenógrafos, arquitectos, músicos, artistas plásticos y vestuaristas en equipo, para que esta aventura con bebés a bordo prospere.

Como sucede con el “arte secreto” que tiene lugar en el interior del país (algunos funcionarios le siguen llamando “en la provincia”), desgraciadamente la reflexión sobre la escena se da en espacios que suelen ser periféricos, como la sociología, la antropología, la pedagogía y la psicología.

Hay aportaciones señeras en la teoría y en la práctica, como el trabajo de Mauricio Pimentel (en el Centro Dramático de Michoacán), Berta Hiriart (gran maestra inspiradora, gestora, dramaturga y directora), Otto Minera, Mulato Teatro (Jaime Chabaud y Marisol Castillo), Nadia González Dávila (quien es una de las grandes formadoras de las generaciones de egresados del Colegio de Teatro de la UNAM). Por supuesto omito involuntariamente a grandes de la escena en el país, pero eso me compromete a dar un seguimiento posterior.

Sin embargo, esos conocedores, con su experiencia escénica y docente, contrastan con los esfuerzos que se han hecho en otros territorios donde puede consolidarse un trabajo de estudio académico y de formalizaciones teóricas, técnicas y metodológicas que abonen para que nuevas generaciones se afilien al trabajo de cubículo, pero que también se lancen a la escena.

En medio de la pandemia se publicaron un par de trabajos que vale la pena que se conozcan entre nosotros. Pertenecen a otro horizonte teatral y pedagógico, pero tienen grandes puntos de coincidencia. Son trabajos que forman parte de la tarea de investigación de la Universidad Central de la Provincia de Buenos Aires, que se publicaron en la revista Trayectoria. Práctica Docente en Educación Artística. Se trata de un artículo que se publicó en el número 10. Es un trabajo de Sandra Leonor Maddonni Oses: “Teatro para bebés, un camino recorrido. Relato de experiencia” que se propone compartir la experiencia de la compañía del Centro Cultural Dudú, primer teatro de Argentina dedicado íntegramente a la infancia, sede de la compañía. Tuvo tanta resonancia, que en el siguiente número publicaron otro artículo de Yanina López y Guillermo Dillon Martínez: “Arte en pañales, la experiencia escénica de la niñez.”
Vale la pena discutirlos.

Versión PDF