Bemol sostenido / FIFA, colonización por altavoz

- Alonso Arreola @escribajista - Saturday, 18 Jul 2026 22:39 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

 

¿A quién se le ocurrió? Eso fue lo primero que nos preguntamos tras la derrota de México contra Inglaterra, cuando aún veíamos las lágrimas de impotencia de los jugadores sobre el césped. ¿A quién se le ocurrió que, tras el enorme esfuerzo y entrega de esos muchachos, había que aprovechar los altavoces del estadio Azteca para poner música del grupo británico Oasis? Luego recordamos antecedentes y armamos el rompecabezas. El audio proviene directamente de la FIFA y a cada selección se le pidió que, en aras del entretenimiento, indicara un tema para celebrar victoria. Y hay más.

Por días se habló de lo que el sobrevaluado Liam Gallagher, cantante de grupo británico, había publicado en redes. Pronósticos, burlas a Juan Gabriel y amenazas de no venir de gira si su equipo perdía. Y las reacciones sucedieron. Verbigracia: Fher, vocalista de Maná, le respondió tibiamente. Los medios inflaron la ocurrencia. Querían fogata. De allí que el grupo tapatío ‒poniendo en riesgo su honrosa participación en una ceremonia inaugural por demás espantosa‒ se presentara de nuevo, ahora en el Medio Tiempo del partido en cuestión. Un exceso.

Así las cosas, recién derrotado, el equipo mexicano tuvo que dar la vuelta del adiós al son de “Wonderwall”, cantada a coro por gran parte de las tribunas. Es verdad: también sonaron abucheos. Varios asistentes mostraron su molestia por el desatino en la producción (Gallagher calificaría la reacción como “infantil”). También cantaron los mexas malinchistas que, “pagado el boleto impagable”, podían presumir su dominio de la cultura pop anglosajona; su falta de pertenencia… la manera como huyen estando en casa.

A nosotros hoy nos resulta peculiar el papel de la música en los rituales deportivos; la manera como cierta canción puede cambiar la lectura de un momento histórico. Parece un asunto menor, incluso un gesto humorístico o de buena hospitalidad por parte del país anfitrión. El INFOBAE anunció previamente cuáles serían las canciones en caso de una u otra victoria (para México habría sido “El rey”). No podemos soslayar, además, que Oasis ha impulsado por años al Manchester City y que sus temas trascendieron lo local.

Dicho lo anterior, y cuando el suceso parece aún más irrelevante, insistimos: habla mucho de lo que somos. Pero bueno, tal vez sólo hay que dejarlo pasar. Probablemente seguimos frustrados, como muchos de quienes a nuestro lado gritan y se llevan las manos a la cara. Porque sí: escribimos mientras Colombia se juega la permanencia en tanda de penales contra Suiza. Claramente, la masa que nos rodea en la terminal no puede pagar boleto.

Silencio. Los sudamericanos están a punto de perder. Han fallado dos mientras los europeos sólo uno. Aquí viene el último… y… ¡se acabó! Gol.

Es oficial: sólo queda Argentina “representando” a Latinoamérica (ésa de la que tanto se burlan sus coterráneos comentaristas). La persistente albiceleste con su genio de camiseta 10; con los favores de la FIFA y la investigación del FBI; con el robo a Egipto y sus cero tarjetas amarillas y sus muchos penales a favor y sus puentes con Infantino y Trump… Y bueno... Este ya no es sólo futbol; por eso cuando una canción suena allí, ya no es sólo una canción.

Finalmente, sabemos que para cuando esta columna salga publicada (hoy 19 de julio) se estará disputando la final de la Copa del Mundo. Esperamos que los equipos no sean producto de la cínica corrupción y que al final del partido, más allá del resultado, podamos silenciar el televisor para musicalizar distintamente el espíritu de la contienda. ¿Le parece, lectora, lector? ¿Cuál pondría usted? Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.

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