Anécdotas / “Aproveche sus vacaciones”
- Beatriz Gutiérrez Müller - Saturday, 18 Jul 2026 22:34
De acuerdo con el calendario escolar, julio es el mes de vacaciones. ¿Tiene planes, doña Clofis? ¿Ha pensado en salir, pasear con sus hijos o quedarse en casa huyendo del calor o de las multitudes?
Esta vez le cuento sobre una nota que hallé en un periódico sobre la temporada veraniega y una propuesta hecha por Charlotte Rix, de la agencia AFP, que fue publicada en El Informador, de Guadalajara, México (25 de julio de 1971). “Aproveche sus vacaciones para hacer una cura de reposo”, así se titula. ¿Qué le parece esto? Leamos el primer renglón: “Durante mucho tiempo, la gente se imaginaba que vacaciones era sinónimo de viajes.” Sin embargo, médicos que doña Charlotte consultó le recomendaron que, en vez de jalar maletas por todas partes, los vacacionistas debiésemos “saber descansar”. La mayoría, explica, está demasiado agitada para relajarse. “Incluso en la playa, en el campo o en la montaña no cesa de moverse y muestra el mismo nerviosismo del que son víctimas durante todo el año.” Pero tales expertos, revela la articulista, habían develado el enigma: un nuevo método para “esos eternos agitados” para que “logren calmarse”. Tal consiste en aprender a relajarse en un lapso de diez días. ¿Quiere saber cómo? Vea, qué tal que una le gusta.
La periodista propone tres lugares: uno en Córcega, Italia; otro en el bosque de Los Vosgos, Francia y el Lago Lemán, en Suiza. En los tres sitios el enfoque es el mismo: entrar en contacto con la naturaleza, tomar baños calientes o de espuma, ingerir plantas medicinales, respirar aire fresco, hacer gimnasia, caminatas, reeducar la respiración. El entorno propicia paz. Por ejemplo, en bosques y montañas se proporciona “a los inquietos, a los fatigados, a los insomníacos y a las personas que sufren de trastornos tales como palpitaciones nerviosas, jaquecas y digestiones difíciles, una relajación completa y rápida”.
Pero poder salir de país es muy difícil para muchas familias. Sin embargo, doña Charlotte acierta: un vacacionista debiera ocupar ese tiempo para descansar en serio. Claro que el ajetreo de un viaje (caminar, recorrer kilómetros en carretera, millas en un avión) es interesante, divertido, hay sorpresas. Se le atribuye a Marco Polo la frase “los viajes ilustran”. Pero cuando no se puede, por diferentes razones como la económica, hay cerca de nuestras casas muchos sitios a donde ir para despejar la mente, cambiar de aires, ejercitarnos. Nuestro afortunado México es un país que ofrece de todo. Contamos con bosques, cerros, montañas, lagos, ríos, mares y hasta desiertos. En Hidalgo o en Morelos hay aguas termales, buenísimas para la salud. En el sureste descuella la selva tropical y se despierta la fascinación por la exuberancia del color verde. Dicen que el color verde apacigua.
Otras posibilidades que me gustan, y le comparto, son, por mencionar, la sierra norte de Oaxaca donde hay cabañas y se puede caminar en el sendero que va a Guelatao, el “camino de Benito”. Vaya, doña Clofis, a los pueblos cercanos al volcán Popocatépetl, don Goyo, o a las faldas de su novia Rosita, la volcana Iztaccíhuatl. Instálese en Michoacán, vaya para Pátzcuaro y los pueblos del lago donde enseñó Tata Vasco (Vasco de Quiroga) a trabajar la madera. Si quiere venir a Ciudad de México, le propongo: un día pasear por el Bosque de Chapultepec; otro, visitar el Tepeyac, donde esta la Virgen de Guadalupe. No podrá faltar el Zócalo, aunque usted lo conoce, y pasar por el primer parque de México, La Alameda, que data de tiempos coloniales. Póngase de acuerdo con amigas (¡invite!) y a bailar al Tropicana, Los Ángeles o Mama Rumba. Se puede visitar la zona arqueológica de Cuicuilco (la más antigua de Mesoamérica, 2 mil 800 añitos, nada más). Y como el propósito es, según la periodista, “romper con las costumbres habituales y la rutina”, no podrá faltar chacharear en La Lagunilla. ¡Abre los domingos! l