Galería / Los iniciadores del videoarte
- José Rivera Guadarrama - Saturday, 20 Jun 2026 22:07
El videoarte surgió a partir de la segunda mitad del siglo XX, pero su génesis fue una mezcla extraña entre cine y televisión que no lograba captar la atención del público. No tenía una intención definida y se limitaba a ser concebido como una fusión rara que no terminaba de fraguar.
El punto de inflexión fue emplearlo y entenderlo como una herramienta de crítica dirigida a las industrias culturales y a las sociedades de consumo, ya que al mismo tiempo permitía la posibilidad de manipular imágenes para crear narrativas alternas, además de ser considerado como elemento de memoria colectiva.
De esta manera, a partir de los años cincuenta del siglo pasado, comenzaron a proliferar otras formas de realizar y de presentar los videos en nuevos espacios, como videoinstalaciones, videoesculturas, videogalerías, videoexposiciones, videoperformance, videobjetos, videoensayos, entre otras, hasta convertirse y ser considerados como elementos estéticos.
Entre los primeros creadores de este tipo de corriente artística destaca el alemán Wolf Vostell (1932-1998), quien en 1958 realizó una obra titulada Deutscher Ausblick (perspectiva alemana) considerada como la primera pieza en la historia del arte en integrar un monitor de televisión colocado entre alambres de púas, periódicos, huesos y un juguete infantil.
Luego está el irlandés Les Levine, nacido en 1935, con obras más representativas en este mismo sentido, las tituladas Slipcover, de 1967; The Troubles, de 1972; Spacewalk, de 1975, entre otras.
Entre ellos, el más reconocido y prolífico en el videoarte es el coreano Nam June Paik (1932-2006), al incorporar innovaciones técnicas de composición mediática visual, con un sentido más concreto, crítico y reflexivo, por medio de pantallas de televisor, cuestionando la temporalidad de las nacientes culturas visuales. En 1963 presentó una propuesta realizada a partir de la manipulación de imágenes televisivas titulada Exposition of Electronic Music-Electronic Television, que consistió en cuatro pianos, instalaciones de cintas de video, doce televisores modificados y la cabeza de un toro recién sacrificado, realizada en la galería Parnass de Wuppertal, Alemania, que llamó la atención del público.
Con los trabajos de estos tres pioneros, el videoarte comenzó a entenderse como una alternativa artística contemporánea, desmarcándose de los parámetros expresivos de las tecnologías previas y enriqueciéndose con la manipulación de imágenes pregrabadas, pero también se nutrió con la incorporación de otras artes, como la danza, el performance, el collage, la fotografía o la televisión.
No hay duda de que a partir de esa exposición de Paik, el videoarte consolidó su innovación estética de vanguardia, y provocó la reflexión sobre el impacto social de la televisión y de la sociedad del espectáculo, ayudando a entender y a analizar esa industria cultural dominante que comenzaba a expandirse alrededor del mundo. Poco tiempo después, Paik se sumó al movimiento vanguardista internacional Fluxus y comenzó a crear instalaciones escultóricas de gran tamaño, realizadas a partir de monitores de televisión.
A Nam June Paik muchas veces se le cataloga como el creador del videoarte, pero no es del todo correcto, ya que en esos años había otros artistas experimentando con esas tecnologías, como los mencionados más arriba, pero estaban dispersos y realizaban exposiciones aisladas que iban configurando una escena que comenzaría a tomar notoriedad e influencia en las décadas siguientes.
En 1975 el videoarte fue reconocido como un movimiento estético con características propias en una conferencia de la Asociación Americana de Museos, en Los Ángeles, California. Además, fue incorporado en las bienales y festivales de arte en diversos países. A mediados de los años setenta, en México fue impulsado por diversos artistas, se incorporaron herramientas tecnológicas y se hicieron exposiciones en diversos espacios culturales.