Cinexcusas / Negocios redondos como balones (I de II)
- Luis Tovar @luistovars - Saturday, 20 Jun 2026 23:05
Tiene una duración de poco menos de una hora y, de seguro debido a su transmisión original en el Canal 21, fue producido en formato más bien televisivo aunque, para bien, de tanto en tanto se salta las convenciones de la tevé, sobre todo en cuanto al aliento narrativo y en ciertos aspectos del tratamiento formal. El título es más que elocuente: México 70: cómo Televisa y la FIFA crearon el negocio del futbol moderno, y lo que de manera muy eficaz cuenta este mediometraje documental es precisamente eso, a saber, la historia de dónde, cuándo y cómo nació ese fenómeno multimodal que, cincuenta y seis años más tarde, sin discusión es tantas cosas simultáneas: enumeradas sin un orden particular, y especialmente el campeonato mundial celebrado cada cuatro años, el futbol es por excelencia un evento masivo global –muy posiblemente el más masivo y el más global, incluso por encima de los Juegos Olímpicos– cuya audiencia internacional ha sido calculada por quienes de esto saben en la cifra de plano abrumadora de ¡seis mil millones de espectadores!; también es un negocio jugosísimo para unos cuantos jugadores, como bien sabe Todomundo, y no se habla aquí de los veintidós que persiguen
un balón en un cuadrángulo de pasto durante noventa y pico minutos sino de quienes, no se sabe si en éstos pero sí en otros tiempos, eran llamados “los hombres de pantalón largo del futbol”; como registra la historia reciente, y ya sea o no casualidad, el que sólo los gringos llaman soccer ha sido utilizado, mundial tras mundial, por un gobierno y otro y otro más, y ha servido con gran eficiencia a modo de válvula de escape para aminorar la presión y el repudio social de ciertos regímenes, o cuando menos para distraer al pópolo de sus angustias más acuciantes, cuando menos durante los tres partidos que cada selección juega de rigor durante la justa mundialista; asimismo, y esto sí por último porque es en lo que menos piensan sus organizadores y principales beneficiarios, el futbol aún tiene un flanco de cultura popular en tanto pararrayos identitario no sólo nacionalista sino de manera transversal en diversos segmentos sociales y socioeconómicos.
Campeones de las ganancias
Además de la voz en off que narra, pormenoriza y explica, en México 70: cómo Televisa y la FIFA crearon el negocio del futbol moderno hablan voces autorizadas en la materia, entre otros el exfutbolista Enrique Borja y algunos investigadores académicos, también lo hacen Roberto Gómez Junco y Carlos Albert, sendos comentaristas televisivo-futboleros que de varios modos se han desmarcado del tutelaje ideológico de sus antiguos empleadores –Televisa y Televisión Azteca, respectivamente– y aquí exponen su punto de vista, así como Heriberto Murrieta, otro comentarista valioso para el tema, pues conoció, y en el segundo caso padeció, tanto a Guillermo Cañedo como a Emilio Azcárraga Milmo, el voraz, lépero e infame “soldado de Televisa”, a quien su poderoso padre, de mismo nombre, alguna vez llamó El Príncipe Idiota, de tan yúnior inútil
que lo veía.
En resumidas cuentas y, como lo explica el documental, el Mundial de Futbol México 70 fue esencialmente dos cosas: el primer acierto empresarial del apodado Tigre y la conversión del futbol a lucrativísimo negocio particular, cada vez más ambicioso e hipertrofiado. La azarosa y corrompida construcción del Estadio Azteca y el nacimiento de la transmisión televisiva por satélite en tiempo real, los contratos y las concesiones, los patrocinadores empresariales, el contexto político, social y económico, los apoyadores gubernamentales inmediatamente beneficiados, se cuentan aquí sin omisiones, desde un punto de vista neutro que, debieron saberlo de antemano los hacedores del documental, exhibiría de cuerpo completo la naturaleza última de “la fiesta
del futbol”.
Es muy recomendable ver México 70: cómo Televisa y la FIFA crearon el negocio del futbol moderno antes de hacer lo propio con México 86, largometraje de ficción que, muy al estilo de uno de sus guionistas y de su progenitor, quiere descafeinar la historia para que luzca menos fea (Continuará.)