Boxeo vs. lectura, el round pendiente
Cuando tenía veintitrés años de edad, el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) le ofreció a Eduardo Lamazón (Provincia de Santa Fe, Argentina, 1956) la Secretaría del organismo, por lo que tomó las riendas de las oficinas que tenían sede en México, cargo en el que duró veinticuatro años. Después, como comentarista de boxeo se convirtió en una celebridad. En esta entrevista habla de su experiencia con la lectura y los avatares de un comentarista que cita a grandes escritores mientras narra los combates. Eduardo Lamazón falleció a los setenta años de edad, el 4 de mayo del año en curso.
Sobre su libro El boxeo en números ha dicho convencido: “No es un libro de historia, sino de estadísticas. Lleva a una lectura fácil y entretenida. Me rebelé contra la tiranía de las distribuidoras, de las editoriales y de los puntos de venta y decidí venderlo por internet. Llevo 3 mil vendidos.
Tal vez con una editorial ya hubiese vendido algo más, pero me hace feliz no haberme arrodillado ante la dictadura de la gente que no quiere darle nada al autor y quedarse con todo.”
–Julio Cortázar decía que en el lector la novela ganaba por decisión y el cuento por knockout. ¿Qué es lo que más lee?
–Leo caóticamente, lo que me gusta. Lo que me gusta es mucho, pero no soy un lector con sistema, lo que crea lagunas enormes en mi formación.
No me gusta la ciencia ficción y debería leer más historia. Lo mío es el ensayo y las lecturas sobre comportamiento humano. Creo que soy un psiquiatra frustrado y como no estudié psiquiatría tomé la opción de leer mucho al respecto. Cuento y novela también me gustan. Y la poesía, que es la más alta posibilidad de expresión verbal del hombre. Autores: Borges, Neruda, Rulfo, Fernando del Paso, García Márquez, Almafuerte, Ricardo Garibay, Cortázar, Hemingway, Manuel Vicent, Enrique Nacher, Frank Slaughter, Juana Inés, Simone de Beauvoir y Konrad Lorenz.
–Vivimos en un país en el que muchos actores que no leen promocionan el hábito de la lectura. ¿De qué forma el deporte de los puños te ha acercado a leer?
–Me enganché con estas dos pasiones, la literatura y el boxeo, en mi infancia. Mi madre era maestra y me enseñó a leer muy temprano. El boxeo lo mismo, yo era un niño y me mezclaba con los adultos que organizaban el boxeo en mi pueblo. Después junté las dos cosas, lo que no es difícil dado que el boxeo inspiró a grandes escritores.
–Cuéntanos de tus primeros acercamientos con el deporte de los puños.
–Mi padre era presidente de un club deportivo en Argentina. Allá los clubes deportivos son en realidad clubes de futbol, aunque tienen nichos dedicados a otros deportes, y así sucede que unos cuantos individuos se dedican al tenis, o al basquetbol o al boxeo o a la natación. Yo tendría diez años cuando me acerqué a las personas del boxeo y comencé a participar con ellas. Los viernes había funciones de boxeo y a mí me encargaban colocar las sillas alrededor del ring. Era un trabajo demasiado aburrido que ningún adulto quería hacer, pero a mí me hacía sentir el hombre más importante del mundo, y tenía que hacerlo con mucho cuidado porque las sillas debían coincidir con un plano que permitía cobrar en taquilla. Lo demás se fue dando. Crecí y a los dieciséis años debuté como narrador de boxeo en radio, en una radio de Santa Fe, Argentina.
–¿Cómo has relacionado tus comentarios literarios con el boxeo? Te escuchamos a veces decir el fragmento de un poema, una cita interesante o un texto que te pareció valioso para compartirlo con el público.
–Nada me limita para hacerlo y por eso lo hago. Es algo que me gusta y disfruto. En la tele no hay tiempo nunca para nada. A veces me gustaría ampliar las citas literarias o contar historias, pero…
–¿Y tus proyectos editoriales?
–Publiqué en 2013 El boxeo en números, que es un libro suculento de estadísticas. En los próximos meses saldrán a la venta dos libros que están en proceso.
–¿Cuáles son tus pugilistas de cabecera y por qué?
–Mi preferido es Roberto Durán, el panameño, el famoso Manos de piedra, nadie me ha emocionado tanto como él sobre un ring. Otros favoritos son Willie Pep, Stanley Ketchel, Harry Greb, Muhammad Alí, Robinson, Julio César Chávez y Alexis Argüello. Muchos más podría nombrar. Creo que me gustan los que son boxeadores completos, que tienen un poco de todo. Los Mayweather, no. A Floyd le faltaba la ofensiva, y eso no puede ser en un gran peleador.