Galería / Una mujer intelectual desollada viva: Hipatia de Alejandría

- José Rivera Guadarrama - Saturday, 06 Jun 2026 22:25 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

La muerte es una cuestión natural, pero cometer homicidio o ejercer violencia hacia cualquier otro ser sintiente no es justificable en ninguna de sus formas. Uno de los actos más crueles es ejercer violencia colectiva, pues en ese caso se necesita de la participación de otros, de alguien que dé la orden para realizarla y de alguien que la ejecute. Así, el autor intelectual casi siempre queda impune de cualquier delito individual o social.

Para ejercer esta venganza proactiva es necesario azuzar conductas grupales de agresión, porque “la violencia siempre necesita herramientas”, como dice Hannah Arendt, y los individuos pueden ser también instrumentos utilizados en contra de alguna víctima, de algún objetivo preciso, sin importar jerarquías o si es rico o pobre, hombre o mujer.

Uno de los actos de violencia colectiva más antiguos fue el realizado en contra de Hipatia de Alejandría, una mujer filósofa, científica, intelectual, que dedicó su vida a la enseñanza, y que fue agredida por una turba, desollada viva, desmembrada y quemada sin que nadie fuera inculpado o juzgado por ese hecho de tanta crueldad.

Nació y creció en Alejandría, entre los años 360 o 355 dC, proveniente de una familia destacada en las ciencias. Recibió muy buena educación por parte de su padre, el renombrado matemático y astrónomo Teón, quien era docente en el Mouseion. Se dice que ella realizó comentarios detallados sobre grandes obras de matemáticas y astronomía que se habían producido en Alejandría siglos antes.

Cuando ella nació, la ciudad estaba dejando de ser un importante centro cultural e intelectual. Fundada por Alejandro Magno en el año 331 aC, aquí se construyó el Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo, además de que también ahí se encontraba el Mouseion, que incluía la enorme Biblioteca de Alejandría, lugar al que acudían los mejores escritores, médicos, científicos y filósofos del mundo antiguo.

Cuando Julio César conquistó Alejandría en el año 48 aC y quemó parte de la gran biblioteca, la ciudad comenzó un lento declive. Iniciaron las disputas entre las distintas denominaciones cristianas de la región. Para el año 380 dC, el emperador Teodosio I declaró el cristianismo religión oficial del Imperio Romano, incluida Alejandría, y ordenó castigar a los no creyentes. Como consecuencia, las tensiones entre cristianos y paganos se recrudecieron.

Y aquí comienza la tragedia de Hipatia, envuelta en el enfrentamiento entre dos hombres que eran cristianos. Por una parte estaba Cirilo, patriarca de Alejandría y, por la otra, Orestes, que era gobernador romano de Alejandría.

Cirilo buscaba desterrar a todos los no cristianos. Mientras que Orestes tenía cierta simpatía por los no creyentes. Hipatia había sido su profesora y era pagana, defendía el politeísmo, era muy influyente en los círculos de poder, había formado a antiguos alumnos provenientes de Constantinopla, sede del Imperio Romano, y de Alejandría. Por ello, Cirilo consideraba a Hipatia una posible amenaza para su control sobre los cristianos de la ciudad. Quería deshacerse de ella porque era un obstáculo para lograr el poder que tanto deseaba. De manera que elaboró una campaña de desprestigio en su contra, acusándola de practicar magia negra, de ser una bruja peligrosa. Entonces, utilizó a los parabalani, convirtiéndolos en una especie de milicia armada al servicio de este patriarca.

El ocho de marzo del año 415, Hipatia de Alejandría fue detenida por esa turba, desollada, descuartizada y quemada. Fue asesinada por cristianos que se sentían amenazados por la erudición y la profundidad de conocimientos científicos de esta gran mujer. Tenía alrededor de sesenta años de edad cuando falleció
a causa de ese brutal ataque. No hubo detenidos, tampoco
responsables.

Versión PDF