Cinexcusas / De cuando el todo es menor a la suma de sus partes
- Luis Tovar @luistovars - Saturday, 06 Jun 2026 22:15
Con el debut largoficcionista del cuarentón tapatío Raúl Campos, titulado Sobriedad, me estás matando, sucede lo que se afirma en el título de estas líneas: la conocida frase de acuerdo con la cual “el todo es mayor a la suma de sus partes” –que da cuenta del salto que lleva de lo cuantitativo a lo cualitativo–, aquí opera en sentido inverso: si los elementos constituyentes de todo filme, es decir la fotografía, el diseño de producción, el montaje, el casting, el desempeño histriónico, la selección de locaciones, la sonorización y musicalización, la postproducción, etecé, son vistos uno por uno tal como fueron ejecutados en Sobriedad, es justo concluir que la película está bastante bien hecha. Dicho de manera coloquial, en realidad no le duele nada cuando es vista elemento por elemento: con la cámara no se pretende apantallar a nadie, no hay osadías formales innecesarias y, cosa rarísima en estos tiempos, ¡no usaron drones!; en cuanto a sonido, el ambiental es agradablemente sobrio y, más agradecible todavía, no se abusa de la música, intra y sobre todo extradiegética; salvo un par de mínimas rupturas de la línea cronológica narrativa, el montaje es ortodoxo y hasta simple; la dirección de actores se siente fluida, incluso tersa, en lo que mucho tiene que ver la experiencia previa de Campos –un montón de series y proyectos para plataformas streaming–, así como, sobre todo, la participación de algunos histriones bien probados, no tanto el protagonista Octavio Hinojosa –prófugo cinemático de la pobreza televisiva teveaztequera y de otras fuentes de miasma–, pero sí Maya Zapata y Alfonso Borbolla, coprotagonistas, y los incidentales Mónica Dionne y Hugo Stiglitz, entre otros.
No le duele nada… o casi
El “casi”, cuándo no en este cine nuestro contemporáneo, se debe al guión, cuyas virtudes reconocibles se reducen a dos: la primera, en el fondo más que virtud exigencia ineludible, es que la historia se cuenta cabalmente de pe a pa; la segunda, muy posiblemente debido a que uno de los guionistas es el propio Octavio Hinojosa –en compañía de Campos, el director, y Félix de Valdivia, los tres por cierto productores del filme–, son diálogos líquidos, naturales como no suelen ser, verbigracia, en los guiones de Paz Alicia Garciadiego, deslumbrantes nada más para quienes confunden rebuscamiento con complejidad, o los de Manolo Caro, aquí traído a cuento en razón del mediano parentesco entre Sobriedad y los petardos de aquél, por más que en los del trío Hinojosa-Campos-De Valdivia priven una pobreza léxica y una elementalidad expresiva oral que, bien mirado, se aviene con el talante de los personajes, volviéndolos eso que actualmente a tantos tanto les gusta decir “orgánicos”.
Si Sobriedad no fuese a fin de cuentas un cuento de pretensiones edificantes,
o una historia muy autocomplaciente de redención –chavorruco adicto por culpa de trauma sufrido a sus veintitantos, cuya salvación consistirá en la entrada al huacal de la sociedad productiva, bienportada y bienpensante–, quizá se habría salvado del intenso convencionalismo que la empapa de pies a cabeza, para lo cual, curiosamente, bastaría con contar la historia al revés: no la transición del personaje, de suyo chocantísimo, de yonqui en recuperación con recaídas incluidas a oficinista feliz de serlo, con discurso motivacional y toda la cosa, sino el descenso del hombre feliz altoclasemediero que ya ni un cigarro puede fumarse, a un adicto que pasa la mitad de su vida entrando y saliendo de centros de rehabilitación.
Por supuesto, como todos los hubiera, el bosquejado aquí forma parte de lo que no existe o apenas lo hace y, por lo que puede mirarse al menos en la producción habitual de cine mexicano, seguirá existiendo nada más a manera de excepción: historias sin miedo a realmente incomodar más allá del lenguaje florido y una mordacidad sin dientes, no como ésta que, innecesario anuncio inaugural, se declara “comedia negra” cuando, con trabajos, apenas es medio grisácea l