Retrato de un pensador Enrique Dussel y el don de la filosofía

- Leopoldo Cervantes-Ortiz - Sunday, 24 May 2026 01:49 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
Filosofía llevada al cine, una exposición filosófica documental o la biografía mexicana de un filósofo de origen argentino: todo a la vez y mucho más se encuentra en Dussel: la filosofía es un don para un mundo sin sentido, dirigida por la cineasta argentina Cecilia Fiel (2025, www.youtube.com/watch?v=WPo4iZtYEo8) que a principios de este año se presentó en la Muestra Internacional de Cine y en enero en Buenos Aires. Según sus palabras, “Este es un documental que quiere hacer ruido, perturbar sentidos y, en ese sentido, ser político”, lo que cumple a cabalidad.

 

Cecilia Fiel se obsesionó con la figura de Enrique Dussel en 2010. Durante dos décadas dictó Estética y Estética del Cine en la carrera de Artes de Filosofía y Letras de la UBA. En aquel año se peleó con el recorrido eurocéntrico planteado por la academia, leyó por primera vez al filósofo, quiso cambiar contenidos, se encontró con resistencias y decidió, pese a obstáculos varios, hacer un documental. Nacida en 1975, con estudios en Artes y en Periodismo documental, Fiel realizó una estancia de investigación en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Anteriormente dirigió Margarita no es una flor (2013) y El indio (2023).

Cercano en el tiempo a otro trabajo similar sobre el obispo mexicano Sergio Méndez Arceo (Obispo rojo, Francisco Taboada, 2024), Dussel: la filosofía es un don… recupera parcialmente la figura del gran pensador y militante de izquierda fallecido en noviembre de 2023, cuyo empeño académico consistió en analizar la filosofía que aprendió en su época y latinoamericanizarla, como se dijo durante un tiempo, de manera sistemática y crítica, siguiendo la ruta trazada por Arturo Roig, Leopoldo Zea y otros pensadores para valorar la realidad de la región desde sus diferentes aspectos y encaminarse hacia formas de emancipación cultural y epistemológica.

El perfil humano

El documental muestra al filósofo, historiador y teólogo de amplísima labor docente en el ambiente que lo recibió después de la bomba que estalló en su casa de Mendoza el 2 de octubre de 1973 y que lo hizo salir al exilio. “Como testimonio de ese episodio, el pensador conservó un grueso libro de Hegel que resultó quemado por la explosión, con el cual dio clases a infinidad de generaciones de alumnos”. Trasplantado a México en 1975, hizo una carrera docente que desarrolló sobre todo en universidades públicas (Autónoma Metropolitana, la UNAM y la Autónoma de la Ciudad de México, en particular), además de que siguió publicando libros incansablemente. Sin ser un trabajo estrictamente biográfico, expone mediante trazos ágiles y dinámicos cómo se integró Dussel al ambiente mexicano sin caer en el esquema del típico argenmex. Para ello funcionan bien las tomas espontáneas en las que se le ve yendo en un vehículo en medio del tráfico citadino de la capital.

Los entretelones de la filmación se funden con la historia misma, aderezada firmemente por los testimonios de discípulos y discípulas del maestro, quien aparece reiteradamente en diversos momentos cotidianos, en imágenes de archivo y en momentos pensados ex profeso para el documental. Habrá quien discuta si es posible acceder a la vasta propuesta filosófica de Enrique Dussel, toda una institución en el ámbito académico latinoamericano, mediante un acercamiento como éste. Aunque quizá las posibles respuestas a ello pasen a un segundo plano por causa del perfil humano que transmite el filme.

La liberación, el tema que guio la totalidad de su obra desde muy joven, es omnipresente, así como la intención de dar a conocer la que sería su última obra, una Estética final, propuesta “vitalocéntrica” en donde la belleza se define en relación con la vida misma: “La belleza es la comida que gusta, que es rica”, explica. “Y, al decir ‘rica’, significa que es bella. En el comer está toda la estética.” Remata: “la vida es el centro de todo el tema de la belleza [...] Lo feo es lo necrófilo, el amor por la muerte”.

Así se despliega en las opiniones de personas como Katya Colmenares (considerada como la principal discípula de Dussel), Gabriel Herrera Salazar, Alicia Hopkins, Jorge Alberto López Reyes, Omar García Corona y Mario Ruiz Sotelo, quienes dan testimonio de la impronta que dejó en sus vidas y en su método filosófico aplicado a las diversas realidades y temáticas que han enfrentado. Así, se explayan en la forma en que trasladan las ideas derivadas de la liberación como criterio de análisis: Colmenares trabaja la ética; Herrera Salazar, las identidades indígenas ancestrales; Hopkins, el feminismo crítico con fuerte énfasis en la interseccionalidad; López Reyes, la alteridad cultural; García Corona, la desconstrucción de la teoría crítica eurocéntrica y la promoción de una perspectiva decolonial; y Ruiz Sotelo, el nexo entre filosofía y colonialidad. En los flashazos en que aparece cada uno/a se resumen las perspectivas en las que el magisterio de Dussel se dejó sentir con especial impacto.

La parte conceptual es, por así decirlo, una avalancha aderezada con imágenes del filósofo enfrascado en una vorágine en la que su voracidad intelectual y la pasión por la docencia lo convirtieron en un referente central de la filosofía de la liberación. Esa pasión atrajo a cientos de estudiantes que llenaban las aulas para escucharlo sin parpadear. Todo esto es, por así decirlo, la forma o la envoltura de lo que se desea presentar como fondo: el pensamiento de alguien que trascendió muy lejos en su labor filosófica o “cómo la estética se transforma en la mística”, tal como se afirma al principio. La directora no cejó en su empeño por amalgamar la vida diaria de Dussel, quien aparece apremiado por su tarea escritural, y consiguió atrapar instantes creativos en los que corrige sobre la marcha un texto mientras sabía que lo estaban filmando.

Así, desfila en diferentes tonos y modos expresivos un vendaval de ideas en la voz del protagonista y de sus seguidores/as: el despertar del sueño ontológico, la crítica de Bartolomé de las Casas al colonialismo, la relación modernidad-colonialidad, la transformación de la educación, de la subjetividad, la filosofía transontológica, el giro pragmático de la ética de la liberación, cambiar la idea del Estado para hacerlo transmoderno, la comunidad como antagónica del Estado, estética política y ecológica al mismo tiempo, poner las pasiones del ser a la altura de la inteligencia y la voluntad, la tierra no se vende porque es como vender a tu madre, la donación era liberarse del don recibido, sentirse deudor, la estética tiene que ver con la reposición de la materia y de la energía, el símbolo le da sentido a la vida, En fin, tantas aristas hacia las que el pensamiento dusseliano es un detonante para pensar y repensar, y cerrar con Pascal al avizorar el final de la vida. Optar decididamente por Dios en la apuesta por su existencia y vivir como si hubiera un Dios. Si se pierde la apuesta, se ha ganado la felicidad de los años en que se creyó que lo había. “No apostar al sinsentido de la muerte, sino al sentido de la vida.”

Desde los márgenes de la Historia

El aspecto más simbólico del documental es su caminata por dos lugares emblemáticos de Ciudad de México: el Zócalo, corazón de la capital, y la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde sucedió la matanza de estudiantes en 1968. Dussel transita ambos espacios asociando, en el caso del primero, la cultura prehispánica que tuvo allí una de sus máximas expresiones. Incluso él trata de ubicar los sitios exactos de la presencia ritual mexica. En el segundo, prácticamente se despide, lo que dota a las escenas de un tono entrañable y hasta metafísico. Afirma Cecilia Fiel:

La cámara se ubica tanto en la casa de Dussel ‒frente a la pantalla de su computadora o entre sus libros‒ como en otros espacios que reflejan su pensamiento situado. Se le ve caminando con estudiantes, conversando con discípulos, explicando su tesis sobre la modernidad en el Zócalo, charlando sobre poder en una sede del partido Morena, y en Tlatelolco, escenario de un importante crimen de Estado y de lesa humanidad de octubre de 1968. “Me interesaba mostrar esta parte del filósofo que, siendo una persona súper importante a nivel internacional, no se olvidaba de las bases.”

Sobre esto último se destaca su ingreso a la Academia Estadunidense de las Artes y las Ciencias en 2019, lo que le planteó un claro dilema de conciencia, pero que finalmente aceptó: “Voy a aceptar, aunque sea para enojar a los que creen que estoy diciendo burradas. Puede ser criticable aceptarlo; sin embargo, creí que era bueno
que un latinoamericano fuera reconocido en Estados Unidos, siendo que todo lo que he dicho es crítico de ese país.”

La pandemia interrumpió los planes de la filmación, cerca de completarla acaeció el deceso del filósofo, aún alcanzó a ver algunos avances:

Con el coronavirus como telón de fondo y ante los problemas de salud del retratado, [Fiel] se vio obligada a alterar su guion inicial: no era posible seguirlo yendo y viniendo de sus actividades. Él mantenía sus tareas en la virtualidad con la pasión que lo caracterizaba, manejando bien el Zoom y las clases virtuales.

“Pude filmarlo ya estando [Dussel] muy débil, lo cual me cambió las reglas del juego. Licencié un cargo que tenía en Puán, otro pude sostenerlo virtual y me largué tipo kamikaze. Me instalé en su casa hasta que me atendiera.”

Agrega la directora: “A pesar de su fragilidad, el filósofo se mostraba muy ‘alegre’ durante el rodaje. ‘Sabía que el audiovisual tenía ese poder de llegar hacia quienes no circulaban en la academia; los sectores populares, los movimientos sociales, hacia donde él quería llevar su filosofía’.”.Y sobre su técnica de trabajo, explica: “Visualmente, Fiel se ocupó de mostrar un México ‘alejado de la mirada turística’, una intención que acompaña muy bien el diseño sonoro de Lluvia de Palos, grupo que trabaja con instrumentos mexicas. […] ‘Quise liberar a la música y al formato cinematográfico de toda la carga europea y de la narrativa institucional’, expresa Fiel.”

Si es verdad que se despliega plenamente el apasionamiento por la figura de Dussel y el registro de la continuidad de su práctica filosófica, también lo es que, como señala José Luis Visconti, “Dussel termina generando una imagen unidimensional de sí mismo”. Además, tampoco se identifica a los entrevistados (“no sabemos quiénes son cuando hablan ni qué lugar ocupan en el estudio de la filosofía”), lo que “termina por redundar una construcción cerrada sobre sí misma”. Finalmente: “Si la intención es dar a conocer a Dussel, el objetivo no termina de cumplirse, porque refugiado en la terminología filosófica, deja afuera a una potencial parte importante de espectadores. […] Una reducción del espacio de representación casi extrema, que puede terminar abrumando al desprevenido y sólo contentar a los fieles.”

No obstante, el propósito de hacer un “retrato mexicano” del pensador se logra para colocar en su justa dimensión cómo alcanzó el reconocimiento internacional y la certeza de que sus discípulos/as podrán ir más allá de las enseñanzas de su maestro. América Latina puede preciarse, con él, de que se ha ganado un lugar en el debate filosófico, especialmente porque comenzó practicándose desde los márgenes de la historia global.

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