Galería / Cuerpo femenino y disrupción artística en Carolee Schneemann

- José Rivera Guadarrama - Sunday, 10 May 2026 03:21 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

 

A PARTIR DE los años sesenta del siglo pasado, las formas expresivas de hacer arte incluyeron al cuerpo humano como protagonista principal de algunas de las corrientes estéticas más importantes de entonces, reivindicándolo desde la tesis de Michel Foucault, en el sentido de reconocer al cuerpo como producto de la acción tecnológica del poder.

A la par de esa irrupción, las mujeres comenzaron a teorizar sobre las posibilidades del arte y la manera en que habían sido representadas a lo largo de la historia, determinando, de alguna manera, que el cuerpo femenino es uno de los problemas más difíciles en la representación de las mujeres dentro del campo estético. Sobre todo en la intención de no sexualizarlo, de que no sea percibido como vulgar exhibicionismo. Por lo tanto, a partir de esas décadas, las artistas comenzaron a buscar y elaborar alternativas que fueran más allá de las connotaciones culturales y sexuales. Esa búsqueda y reconocimiento del conflicto generó en ellas la necesidad de librar el deseo de su belleza, ya sin el temor de ser representadas como un simple objeto sexual, sino como un elemento de fuerte expresión artística y política al mismo tiempo.

Una de las primeras mujeres artistas en utilizar su cuerpo con una fuerte carga crítica fue la estadunidense Carolee Schneemann (1939-2019), quien realizó diversas obras multimedia, empleando su cuerpo como principal soporte de expresión narrativa, poniendo en entredicho los conceptos de sexualidad y género. Se licenció en Poesía y Filosofía en el Bard College de Nueva York y cursó una maestría en Bellas Artes en la Universidad de Illinois.

Durante unos años se dedicó a la pintura expresionista abs-tracta, pero le incomodaba el heroísmo masculino de sus colegas neoyorquinos. Por lo tanto, comenzó a explorar otras formas estéticas, hasta profundizar en el performance, cuyo trabajo fue enriqueciendo mediante la constante investigación de las tra-diciones visuales, de los tabúes y el cuerpo de los individuos en relación con las interacciones sociales.

Uno de sus trabajos más disruptivos es Interior Scroll, pre-sentado por primera vez en 1975, en una exhibición llamada Woman Here and Now (Mujer aquí y ahora) en el East Hampton de Nueva York.

Esta obra consistía en presentarse de pie, sobre una mesa, desnuda y envuelta en una gran sábana blanca. Luego, dejaba caer la sábana que la envolvía y comenzaba a pintar su cara y el contorno de su cuerpo desnudo, realizando diversas poses. De pronto, cuando parecía que ya había finalizado, Schneemann abría las piernas y extraía de su vagina un extenso pergamino que comenzaba a leer en voz alta. Eran textos que ponían en cuestión la masculinidad, la feminidad y algunas críticas artísti-cas hacia sus contemporáneos.

Con esa fuerte propuesta, al mismo tiempo teorizaba sobre el concepto de la vagina desde el punto de vista de una mujer, quitándole toda la carga machista o masculina que había prevalecido a lo largo de la historia del arte. Para ella, en sus palabras, esa parte de su cuerpo era “una forma escultórica, un referente arquitectónico, la fuente de conocimiento sagrado, éxtasis, pasaje de nacimiento, transformación. Esta fuente de conocimiento interior podría ser simbolizada como el índice primario que unifica espíritu y carne en la adoración de la Diosa”.

Schneemann era consciente de la efectividad comunicativa del arte, ya que mediante sus propuestas estéticas problematizaba, ponía en cuestión e ironizaba sobre la representación de la mujer en la tradición de la historia del arte, junto con la consiguiente fetichización del cuerpo femenino. Al mismo tiempo, extendía los principios visuales del arte más allá del lienzo. Por su trabajo crí-tico y disruptivo, fue merecedora del León de Oro a la trayectoria artística en la Bienal de Venecia de 2017.

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