Trump saquea al rock: rechazos, protestas y demandas

- Hermann Bellinghausen - Saturday, 18 Apr 2026 21:28 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
Quién hubiera dicho que el trumpismo, lo menos rocker y hip del mundo, revitalizaría al rock, que durante sus mejores años fue una música y una actitud de rebeldía, desafío, resistencia y lucha. Una expresión de descontento antiautoritario. Sí, hubo un tiempo que se consideraba “música de protesta”, y algunas de sus figuras esenciales tuvieron posturas y composiciones subversivas, revolucionarias, radicales. Hoy, el grotesco manoseo del repertorio popular que practican el habitante de la Casa Blanca y su entorno ha generado un rechazo casi absoluto.

 

De las confrontaciones, guerras y cruzadas que ha emprendido Donald Trump desde 2016, cuando tomó por asalto la esfera electoral de su país, una de las más sonoras ha sido contra los artistas de rock y de música popular estadunidenses y británicos. De manera similar sucede en la esfera hollywoodense, aunque su establishment sigue siendo sionista. Con algunos músicos, el magnate ha sostenido disputas majaderas, como si su opinión musical importara un carajo. Las demandas judiciales por el plagio, o el uso indebido de composiciones por parte del magnate y sus propagandistas, deben estar costando un dineral en abogados y acuerdos de reparación financiera con los denunciantes, como ocurrió con Neil Young y Jack White, dos de sus más rigurosos críticos.

A continuación se ofrece una reveladora retahíla de abusos, entresacada de Wikipedia, Rolling Stone, PBS, La Jornada, The New Yok Times, The Guardian y otros medios. Este es un reporte de la “relación” de Trump con el rock y la música popular. Se citan los artistas que han demandado, o al menos rechazado públicamente, a Trump por uso indebido de sus rolas, con frecuencia
tergiversando lo que éstas dicen. De hecho, resulta interesante (clínicamente interesante) el repertorio oportunista y marrullero del magnate en actos de campaña, celebraciones electorales y vide
os de propaganda en favor de las deportaciones de migrantes o las nuevas guerras emprendidas por Washington. El régimen republicano actual ha carranceado a intérpretes de rock, hip hop y pop las composiciones que aquí se mencionan.

Los damnificados, por orden
alfabético

Abba (“Money Money Money”, “The Winner Takes It All”, “Dancing Queen”); Adele (“Rolling in the Deep”, “Skyfall”); Aerosmith (“Living in the Edge”, “Dream On”); A-ha (“Take On Me”, y el grupo noruego contraatacó con “This Is Now America”); Andrew Lloyd Weber (“Memory”, de Cats); The Animals (“House of the Rising Song”, a lo que Eric Burdon sugirió como más adecuada “We Gotta Get Out of This Place”); Beatles (“Here Comes The Sun”, y los herederos de George Harrison consideraron mejor “Beware Of Darkness”); Beyoncé (“Freedom”); Celine Dion (“My Heart Will Go On”); Creedence Clearwater Revival (“Fortunate Son”); Earth Wind & Fire (“September”); Eddy Grant (“Electric Avenue”); Elton John (“Rocket Man”, “Tiny Dancer”); Everlast (“Jump Around”); Foo Fighters (“My Hero”); Free (“All Right Now”); Guns N’ Roses (“Sweet Child of Mine”); Heart (“Barracuda”); Isaac Hayes (“Hold On”, “I’m Coming”, original de Sam & Dave); Jess Glynne (“Hold My Hand”, en un comercial de la Casa Blanca donde se leía: “Cuando ICE te reserva un vuelo de ida a la deportación con Jet2, ¡nada
lo supera!”, y ella escribió en Instagram: “Esta publicación me da asco. Mi música trata sobre el amor, la unidad y la difusión de positividad, nunca sobre la división ni el odio”); Jolly Valence & Brae (el Departamiento de Seguridad Nacional publicó un video de reclutamiento con la canción “Hooligang” en 2025).

El guitarrista de The Smiths, Johnny Marr (“Please Please Please Let Me Get What I Want This Time”); Kenny Loggins (“Danger Zone”, usada de fondo para “bombardear” mierda mediante IA sobre los manifestantes de No Kings); Kesha (Blow, para musicalizar bombardeos de Estados Unidos); Leonard Cohen (“Hallelujah”, y los herederos de Cohen le replicaron con “You Want It Darker”); Linkin Park (“In The End”; su cantante Chester Benington había calificado desde antes a Trump como “una amenaza para Estados Unidos mayor que el terrorismo”); MGMT (“Little Dark Age”, para reclutamiento de DSN). Por su parte, Cameron Makintosh y Alain Boublil, compositores de Les Miserables, denunciaron el reiterado uso de “¿Oyes cantar al pueblo?”

Nickelback (“Photograph”, cuyas ventas aumentaron 500 por ciento en los días posteriores a su eliminación de los actos del republicano); Nico Vega (“Beast”, para el video Fight For Trump en Twitter); Nick Kenshaw (“The One and Only”); O’Jays (“Love Train”, de la que Walter Williams declaró: ““Nuestra música, y sobre todo “Love Train”, trata de unir a la gente, no de construir muros. No me agrada que se me asocie con el Sr. Trump”); Olivia Rodrigo (“Deja Vu” y “All-American Bitch”, usada en Instagram para musicalizar redadas de ICE); Ozzy Osbourne (“Crazy Train”); Panic At The Disco! (“High Hopes”); Pharrell Williams (“Happy”); Phil Collins (“In The Air Tonight”); Prince (“Purple Rain”, de manera reincidente a pesar de la oposición de los herederos); Queen (“We Are the Champions”); Radiohead (“Let Down”, y el grupo replicó: “Exigimos que los aficionados que controlan la cuenta de redes sociales de ICE la eliminen. No es gracioso, esta canción significa mucho para nosotros y para otras personas, y no pueden apropiársela. Además, váyanse a la mierda.”)

Trump le robó a REM “It’s The End Of The World (And I Feel Fine)”, a lo que Michael Stipe reaccionó: “No utilicen nuestra música ni mi voz para su estúpida farsa de campaña.” Luego les hurtaron “Everybody Hurts” y “Losing My Religion”. Y más: Rolling Stones (“You Can’t Always Get What You Want”); Rihanna (“Don’t Stop The Music”); Rufus Wainwright (su versión de “Hallelujah” para un mitin resultó, para el músico defensor de los derechos LGTB+, “la máxima blasfemia”); Sabrina Carpenter (“Juno”, una canción con referencia a posiciones sexuales, empleada en un video de ICE donde sus agentes arrestan migrantes; ella declaró que tal video era “malvado y repugnante. “No me involucren jamás ni a mí ni a mi música para beneficiar su agenda inhumana.”)

Semisonic (“Closing Time”, para musicalizar las tropelías de ICE, y dijeron: “no autorizamos ni aprobamos el uso de nuestra canción por parte de la Casa Blanca de ninguna manera. La canción trata sobre la alegría, las posibilidades y la esperanza, y no han entendido nada.”) Sinéad O’Connor (su versión de “Nothing compares 2 U, de Prince, y para sus herederos no es “exagerado decir que Sinéad se habría sentido disgustada, dolida e insultada al ver su obra tergiversada de esta manera”); Spinal Tap (“Sex Farm”); SZA (“Big Boys”, para promover las deportaciones); Tom Petty (“I Won’t Back Down”); Twisted Sister (“We’re Gonna Take It”, “una canción sobre la rebelión, y no hay nada más rebelde que ir contra lo que Donald Trump está haciendo ahora mismo”).

Village People se empantanó patéticamente luego de haber protestado por el uso de “Macho Man” y “YMCA”, pues en 2024 su representante Karen Willis se retractó en estos términos: “demandar a Trump sería estúpido y simplemente odioso”, y añadió: “El uso que Trump hace de ‘YMCA’ ha beneficiado enormemente a la canción. Por ejemplo, cuando Trump la empezó a usar, la canción volvió a subir al puesto número 2 en la lista digital de Billboard.” El grupo decidió participar en la segunda toma de posesión de Trump con argumentos ridículos, como que “la música debe interpretarse sin tener en cuenta la política”, y confiaron en que “YMCA” ayudará “a unir al país después de una campaña tumultuosa y dividida en la que nuestro candidato preferido perdió”. Pero cuando, mediante IA, Trump publicó un video falso sobre su obsesión personal, Barack Obama siendo arrestado, el grupo sí se molestó.

El frances Yoann Lemoine, conocido como Woodkid, protestó por el uso de “Run Boy Run”, “un himno LGBT+”. The White Stripes deploraron el uso de “Seven Nation Army” en 2016. Al reincidir Trump en 2024, Jack White dijo en Instagram: “Ni se les ocurra usar mi música, fascistas. Mis abogados los demandarán por esto (para agregarlos a sus otras cinco mil demandas).” Al final se desistió.

Otros opositores haciendo ruido son Phillip Glass, Greenday, Jay Z, Annie de Franco, Steven Brown, Tom Morello, Roger Waters, John Bon Jovi, Madonna, Bono (“Donald Trump es potencialmente la peor idea que jamás le ha pasado. Estados Unidos es una idea basada en justicia e igualdad para todos. Creo que él trata de secuestrar esa idea. La gente no debería dejar que convierta su país en un casino”).

Especial mención ameritan Neil Young y Bruce Springsteen, opositores directos del actual gobierno estadunidense. Young lo ha sido durante décadas, desde la Guerra de Vietnam, la represión en Ohio en 1968, el genocidio de los nativos americanos, las guerras de los Bush, y ahora las de Trump, que le intentó expropiar “Rocking in the Free World”. Al demócrata Springsteen y su poética proletaria, le hurtó “Born In the USA”, lo cual desató la animosidad del Jefe, en declarada rebelión que lo llevó a componer una canción por la brutal represión de ICE en Minnessotta: “Streets of Minneapolis”. Y como de costumbre, tiene a su lado al eterno militante y guitarrista fenomenal Little Steven, con la renacida E Street Band.

No sobra mencionar que las estrellas latinas con gran audiencia en Estados Unidos se han manifestado sistemáticamente contra Trump: Shakira, Maná, Caifanes, Bad Bunny, La Barranca, Alex Lora, Los Amantes de Lola, Belanova, Los Ángeles Azules, Inspector, María Daniela y su Sonido Lasser, Ximena Sariñana y casi que quien ustedes quieran. Varios de los músicos mencionados se sumaron al videoclip Ya estuvo, exhibiendo el acoso y la violencia sistemática contra los latinoamericanos en Estados Unidos desde que llegó Trump.

Donde lleva las de perder

Al menos esta guerra no la está ganando ni podrá ganarla. Para empezar, la nómina de los músicos que favorecen al magnate es raquítica y ridícula. Cartucho quemados y malos músicos como Kid Rock, Ted Nugent y Gene Simmons (Kiss) se sumaron a los decrépitos Pat Boone y Loretta Lynn, y a los raperos vivales Kenye West, Nicky Jam, Anuel AA, Nicky Minaj, Shewff G y Sleepy. Del country no tiene caso ni hacer la lista; los rednecks son su mera salsa, como Lee Greenwood. El frente proTrump está condenado a la irrelevancia.

Es increíble la facilidad que tiene el nuevo Rey Midas para convertir en oro la vida de sus víctimas, y el oro en mierda. Dicho de otro modo, jode lo que toca. Lo hace con el deporte, sometiendo a estrellas de basquetbol, beisbol, futbol americano, hockey y atletismo, los usa de patiños o embajadores para los eventos del Mundial de la FIFA 2026, la oportunidad dorada para coronarse como el rey de la especulación y el espectáculo de su ego.

Pero ante el rock topó con pared y simplemente no pasa. Saludemos pues al rocanrol que, como el Cid Campeador, después de muerto sigue ganando batallas.

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