La guerra nuclear del fin del mundo no será posteada
- Miguel Ángel Adame Cerón - Saturday, 18 Apr 2026 21:29
La parodia negativa de “la revolución no será televisada”
Este ensayo hace una parodia en negativo o, mejor dicho, en modo apocalíptico, al título de la canción-poema de Gil Scott-Heron (1970) “La revolución no será televisada” (“The revolution will not be televised”) en la que el cantante y compositor hace referencia a que los acontecimientos trascendentales y magnánimos en que participan, de una u otra forma, las masas populares o la afectan fuertemente, no necesariamente tienen que ser espectáculos o shows de los mass media, que se miran desde afuera o utilizan pantallas o interfaces electrónicas, las cuales se sintonizan con el interés del consumidor de imágenes o de programas televisivos y teleauditivos (o con el interés de los algoritmos automatizados de la actualidad que son manejados por las plataformas cibernéticas).
Podemos decir, entonces, que las grandes transformaciones sociopolítico-económicas fundamentales y reales no serán transmitidas por
los medios masivos de comunicación, pues no son ni serán eventos producidos y manipulados por ellos, para el entretenimiento banal o cosificado, sino que ellos son y serán sucesos generados y vividos por los actores conscientes y transformadores. Así, los acontecimientos genuinos y dignos no pueden filmarse y transmitirse para los
“externos”, en todo caso –y eso es y puede ser auténtico– pueden y podrán filmarse como testimonios internos, o sea desde la agencia social consciente y crítica. “La revolución será en vivo, hermanos”, concluye la letra de Scott-Heron.
La sátira de No mires arriba
Por su parte, en el filme de 2021 No mires arriba (Don´t look up) de Adam McKay, se hace una sátira del fin del planeta Tierra por la llegada de un gran cometa interestelar. El guión de esta película, trata de dos astrónomos (una mujer y un varón) que detectan ese fenómeno celeste amenazador total que viene de “arriba”, ante el cual las autoridades nacionales (presidenta de Estados Unidos incluida) y mundiales –que supuestamente velan por la seguridad de los países y del orbe– son negligentes y sólo procuran sus mezquinos intereses particulares y privados.
La guerra trumpiana-sionista:
al borde del cataclismo
Las acciones y las guerras que los imperialismos y los sionismos han desatado para los intereses de las industrias y los dineros capitalistas en los últimos años, nos ponen literalmente al borde del cataclismo climático, ambiental y nuclear. No se necesita ser astrónomo para descubrir que los bombardeos que hemos visto los últimos meses y semanas en las pantallas por las guerras de Netanyahu-Trump en Medio Oriente, que ahora son con IA, metales críticos y con fuego de mezclas de sustancias explosivas como HMX, RDX o TNT…pronto podrían ser con bombas de hidrógeno o con ojivas termonucleares. De hecho, en la guerra Rusia-Ucrania ya se han lanzado bombas cerca de centrales nucleares (Zaporiyia) y ahora, siguiendo el bombardeo de Trump a los complejos de enriquecimiento de uranio de Irán en junio 2025, los sionistas de Israel también lanzaron bombas a ellos (Natanz); e Irán –por su parte– ha respondido lanzando misiles pesados muy cerca de centrales nucleares israelíes (en Dimona); se habla incluso de escalamientos destructivos con submarinos nucleares y del uso de bombas de hidrógeno. La OMS y la ONU sólo han llamado a la “moderación”.
Los misiles y antimisiles devastadores de todo tipo y calibre que, junto con aviones y drones, surcan los cielos con sus luminarias y relampagueos de terror hasta causar explosiones reverberantes, son videograbados con smartphones, tabletas o cámaras de baja o alta resolución y nos las presentan y postean en las redes y plataformas digitales a manera de espectacularizaciones de la industria multimedia (Horkheimer y Adorno), de luces y sonidos. Pero si eso es psicopropaganda y estética macabra de guerra (Walter Benjamin), la cruda, cruel y brutal realidad es que son parte nodal de las hipertecnoguerras capitalistas llenas de despilfarros, destrucciones, sufrimientos y muertes.
En la guerra nuclear
no quedará nadie
En México, las narco-guerras capitalistas son padecidas en “pequeña escala” y las imperialistas de “gran escala” las percibimos cada vez más cerca, con las amenazas y las agresiones del pederasta Donroe a Groenlandia, Venezuela, Cuba y a nuestro país mismo. Los hechos guerreristas que suceden en Ucrania, Gaza e Irán los concebimos todavía lejanos. Sin embargo, para la guerra nuclear no hay distancias, por los impactos y consecuencias del bombardeo nuclear; tal vez bastará una sola bomba de esa terrible y armagedónica energía, y no importará si las bombas despegan de Rusia, Estados Unidos, India, Israel o Corea del Norte. Como ha dicho Víctor Gao: “si la actual guerra entre Estados Unidos-Israel e Irán se vuelve nuclear nadie sobrevivirá”. Sería un desastre global porque “involucraría a potencias con capacidades militares avanzadas y podría desencadenar una reacción en cadena”. ¡Y las imágenes de los bombardeos nucleares no podrán ser tomadas ni postearse porque no quedará nadie!
Será la monstruosa y terrorífica evidencia palpable y material del fracaso del paradigma humano de detener lo atómico “inevitable” que trató de ser aplazado después de 1945 (recuérdense Little Boy en Hiroshima y Fat Man en Nagasaki). Las bombas atómicas, ahora potenciadas cientos de veces, son suficientes para acabar con la Tierra y quizá con otros planetas del sistema solar.
Los parangones cinematográficos
Haciendo el parangón con No mires arriba, ¿veremos a las élites de megarricos huyendo despavoridas a esconderse en sus búnkers o tratando de escapar en naves espaciales para viajar a planetas lejanos, o escapar a los refugios subterráneos preparándose para la criogenización exprés y posteriormente (a day later) quedar como las únicas personas sobrevivientes del holocausto globalizador, quizá junto algunas cucarachas radiactivas? (Volviendo a la guerra de la “furia épica” llamada también del “Cartel Epstein”, hemos sido informados de que estas huidas ya están siendo practicadas en países y ciudades lujosas como Bahréin, Doha o Dubai ante los bombardeos iraníes.)
Tal vez hay que esperar para hacer la “última cena” al estilo de los astrónomos y sus familias en la citada No mires arriba, en medio de las llamas y el hedor de los cadáveres y las sustancias tóxicas en derredor, y envueltos en las lacerantes radiaciones por doquier. De dicha película se comenta que “es una sátira sobre la incapacidad de la sociedad moderna para tomar en serio amenazas existenciales globales”.
Amenazas globales existenciales
Uno se pregunta: ¿qué significan y qué hacer frente a los más de sesenta conflictos armados que existen actualmente en el planeta? ¿Cómo calificar las siete guerras en las que interviene y manipula descaradamente el trumpismo y sus cómplices, incluidas las de Rusia-Ucrania, el genocidio israelí contra Palestina y la actual contra los iraníes y sus ayatolas? ¿Qué son sino amenazas existenciales gobalizadoras para la humanidad y el mundo entero?
En efecto, coincidiendo con Gao, frente a ellas,
la consigna es ¡detengámoslas regional y globalmente ya!.