Biblioteca fantasma / Contra la mediocridad
- Evelina Gil - Saturday, 18 Apr 2026 21:49
Noviembre de 2023. El joven editor Iván Ballesteros Rojo creyó que soñaba cuando se le concedió la responsabilidad de reestructurar un área de la Universidad de Sonora que, en términos burocráticos, respondía al nombre Producción y Desarrollo Editorial, y llevaba décadas funcionando, por así decir, de manera perezosa. Iván se refiere así a las dificultades para operar con total legalidad: “Encontré un sistema de coediciones poco claro. No había transparencia en qué consistían los acuerdos, ni cuál era su impacto real en distribución o alcance. En muchos casos, estas coediciones se reducían a procesos de maquila editorial con costos elevados y resultados limitados, como tirajes mínimos o formatos digitales con escasa circulación.”
Considerando que Iván asumió el cargo a finales de 2023, lo logrado al momento, además de creatividad y amor por su
oficio, refleja una entrega total a la hoy conocida como Fondo Editorial de la Universidad de Sonora, misma que no tardó en convertirse en una alternativa para los autores locales. No conforme con ello, sin embargo, Ballesteros mostró visión y ambición para publicar a autores nacionales e internacionales, y creó premios a nivel nacional para géneros poco atendidos en nuestro país, como la ciencia ficción y el terror. El premio consistía en un estímulo de 40 mil, que es poco comparado con los 250 mil con los que está dotado el Concurso del Libro Sonorense, pero lo compensaba con creces a través de ediciones cuidadas y preciosas, de una colección creada ex profeso para los ganadores llamada Cuadernos Alternos que, en estos casos, fueron Federico Vite y Víctor Parra Avellaneda. Existía ya una colección de textos académicos abandonada y de nulo impacto para la comunidad universitaria, así que Ballesteros lanzó un libro que engancha desde el título, Damas del aquelarre, antología que rescata a la argentina Juana María Gorriti, precursora de la narrativa fantástica en Latinoamérica, a cargo de Daniel Avechuco, destacado narrador sonorense, e ilustrado por Melissa Campa, si bien gran parte de estos libros tienen el toque de la maravillosa artista visual Venecia López.
Siete son las colecciones desarrolladas en breve tiempo. Una de ellas, Microgramas, reúne a autores de gran trayectoria internacional y nacional, como Enrique Vila Matas, Mario Bellatin, Franco Félix y el argentino Rodolfo Fogwill. Se publicaron asimismo obras clásicas (Colección Atemporales) como Bartleby de Herman Melville y El capote de Nicolai Gogol. Un título surgido de este Fondo, Detectives de objetos, de la dramaturga y ensayista Shaday Larios, obtuvo el Premio Caniem 2025. Otro aspecto a destacar es que Ballesteros involucraba en los procesos de edición a estudiantes de diversas carreras, particularmente de Letras y de Artes, con el fin de que pusieran en práctica sus conocimientos.
Pese a todos estos logros, que para cualquier otra universidad del mundo representarían algo digno de presumir, Ballesteros fue despedido de su cargo mediante una circular muy mal redactada (“estaba trabajando en la computadora cuando llegó”), sin mediar explicación. Se encontraba en imprenta una nueva obra de Elma Correa (ganadora del Premio Biblioteca Breve 2026), Alfonso López Carrillo e Imanol Caneyada, y se habían cerrado acuerdos de coedición con el Fondo de Cultura Económica y la Universidad de Copenhague. Este espacio no alcanza para exponer en su totalidad los logros de este editor que elevó por las nubes la reputación editorial de la universidad de la que es egresado, y la cual corresponde con este golpe bajo que ha movilizado no sólo a los más directamente afectados, sino a intelectuales y creativos mexicanos. Al momento de redactar esta columna, la Rectoría sostiene ese discurso de una ilusoria necesidad de reestructurar lo que funcionaba más óptimamente que nunca. Toda esta maravillosa producción podría ser refundida en un húmedo almacén por un oscuro capricho. Y no sería la primera vez l