Artes visuales / El universo creativo de Karima Muyaes
- Germaine Gómez Haro - Saturday, 18 Apr 2026 21:45
Hay artistas cuya producción está íntimamente ligada al contexto en el que se desarrollaron, a la intimidad de su entorno familiar. Es el caso de Karima Muyaes (CDMX, 1960), una creadora cuya obra amalgama las vivencias, experiencias y saberes que desde niña aprehendió al lado de sus padres, el antropólogo y coleccionista de origen chileno-libanés Jaled Muyaes y la maestra y promotora cultural Estela Ogazón. El imaginario de la artista proviene del contacto directo con los miles de objetos de arte popular y colonial, la colección de cerca de 4 mil máscaras “bailadas” de todos los grupos originarios de nuestro país, un importante acervo de gráfica de José Guadalupe Posada y todo un bagaje de antigüedades que fueron invadiendo hasta la cocina de su gran casona en Azcapotzalco, que era un museo vivo donde tenían lugar entrañables tertulias con artistas, escritores, intelectuales, antropólogos y la inmensa comunidad de amigos que la familia expandida de los Muyaes. Fernando Gálvez Aguinaga, director del Centro Vlady de la Universidad Autónoma de Ciudad de México (UACM, Goya #63) desarrolla un concepto curatorial muy original y evocador en la exposición Karima Muyaes. Una biografía objetual, en la que presenta el trabajo de esta artista en diálogo con muchas de las obras plásticas, objetos y mobiliario de su casa familiar, referentes a lo largo de toda su creación. Así lo explica el curador: “Las tres salas de esta exposición constituyen una biografía de Karima narrada en forma poética en sus cuadros, pero siempre enlazada a los miles de objetos que la han rodeado y que se reparten antológicamente por la exposición.”
La primera sala es un pequeño homenaje al Bazaar Sábado, espacio emblemático que surge en 1960 como centro de exposición y venta de objetos de diseño artesanal en el que participaron numerosos artistas mexicanos y extranjeros, cuya labor, a decir de la investigadora Ana Elena Mallet, propició “un laboratorio para la neoartesanía en México”. Los Muyaes fueron miembros fundadores y tuvieron un local donde exhibían arte popular y colonial, y obras de la autoría de Jaled, como sus conocidas cruces de madera y hormas de zapatos cubiertas de exvotos. Karima y su hermana Kena conservaron el local y siguieron con la tradición, creando joyería inspirada en el arte popular. En esta sala, las pinturas y collages de Karima conviven con las obras de reconocidos artistas que participaron también en la etapa inicial del Bazaar: los ceramistas Hugo Velázquez y Jorge Wilmot, Manuel Felguérez con sus figurillas escultóricas, el pintor Vicente Gandía, que también hacía joyería, el orfebre Pál Kepenyes, Ignacio Romero con su pintura de estilo naif y las figuras de papier maché de su esposa Eleanore, entre otros.
La segunda sala recrea la atmósfera de un rincón de la casa Muyaes, con su mobiliario original y piezas decorativas. Aquí vemos pinturas de Karima de diferentes épocas y temáticas en diálogo con algunos de los artistas que han sido fuente de inspiración a lo largo de su trayectoria, como Rufino Tamayo, Francisco Toledo, Pablo Picasso e inclusive Max Ernst. El imaginario de Karima también se ha enriquecido con la fuerza estética de sus propias colecciones de máscaras africanas y piezas asiáticas. La tercera sala recrea la ambientación de su estudio donde el visitante entra en contacto con una parte más íntima de su proceso creativo a partir de sus carpetas de grabados y dibujos, en los que se aprecia la maestría y fluidez de una línea exquisita que es el principio fundacional de toda su creación. Sin tratarse de una exposición antológica, Gálvez de Aguinaga presenta un amplio panorama de la obra plástica de Karima Muyaes que es expresión de ritual y celebración, erotismo y algarabía: ecos de tierra, aire, agua y fuego. El pasado y el presente confluyen en su obra y entretejen historias en las que vibra la energía de los ancestros y la fuerza telúrica de su devenir.