Cinexcusas / Una pequeña y amable venganza
- Luis Tovar @luistovars - Saturday, 11 Apr 2026 21:44
A los cincuenta años de edad y con treinta de haber debutado como director con el cortometraje Prioridad nacional (1979), el argentino Juan José Campanela –nacido en Buenos Aires, en 1959– se volvió mundialmente famoso por haber ganado el Oscar a la Mejor Película “Extranjera” con El secreto de sus ojos (2009). Tanto en ésta como en El hijo de la novia (2001) y Luna de Avellaneda (2004), Campanela llevó de protagonista al entonces todavía no tan célebre Ricardo Darín quien, por cierto, en virtud sobre todo de El secreto… se convirtió en el rostro histriónico argentino más famoso y recurrente.
Sólo en cierta medida este último, pero de lleno los otros dos filmes tienen como común denominador el hecho de contar historias de la más pura y esencial cotidianidad de una clase media argentina caracterizada, entre otras cosas, por un grado no muy acusado pero perceptible de mengua económica, siempre llevada con un decoro que, en el cine de Campanela, suele verterse en los recipientes del ingenio y el sentido del humor, vistos a través del lente de la calidez e incluso la ternura.
La relevancia de un elenco
Pudo ser la seguramente muy apretada agenda del actor, o simplemente que a Campanela no le pareció adecuado para encarnar a uno de los personajes, pero Darín no forma parte del escueto elenco de Parque Lezama (2026), cuyo elenco se compone apenas de siete actores, cinco hombres y dos mujeres, protagonizada por Eduardo Blanco y Luis Brandoni –el primero, por cierto, tan actor fetiche del cineasta como el propio Darín, a quien acompaña en las referidas El hijo de la novia, Luna de Avellaneda y una más, previa, El mismo amor, la misma lluvia (1999). Por su parte, además de ser un actor de cine y tearo ampliamente reconocido, Brandoni se ha desempeñado largamente en la política: alguna vez diputado nacional por la Unión Cívica Radical y secretario general de la Asociación Argentina de Actores, a mediados de los años setenta tuvo que salir de su país por las amenazas de la Asociación Anticomunista Argentina.
No se abunda aquí en el casting por mero gusto, sino porque la elección se revela clave para el buen resultado de un filme cuyo peso narrativo y dramático recae, casi al cien por ciento, en los hombros de este par de actores, octogenario y sexagenario respectivamente; Campanela requería profesionales más que solventes, con los cuales pudiera sentirse por completo a sus anchas y confiado en que podrían con el paquete: la primera secuencia, por ejemplo, tiene una duración que roza la hora de pietaje y está formada por escenas no sólo prolongadas sino pletóricas de largos diálogos.
El peso de los diálogos
Dichos diálogos, por cierto, están cargados del ingenio y el sentido del humor que, como se menciona líneas arriba, son algo así como el sello de la casa de Campanela, esta vez adaptados de la pieza teatral I’m Not Rappaport, del dramaturgo y guionista estadunidense Herb Gardner. De lo que hablan León Schwartz (Brandoni) y Antonio Cardozo (Blanco) es, literalmente y como quiere la frase popular, de todo y de nada: para empezar, León es un mentiroso contumaz pero bondadoso, carente de la menor mala intención cuando se inventa una identidad tras otra, a cual más creíble o, por lo menos, tan vistosa que ni Antonio ni el espectador puede saber qué tanto tiene de verdadera.
La irrupción de los otros personajes en la trama –el administrador del edificio donde Antonio ha trabajado medio siglo, del que ahora quieren echarlo; la hija de León, cansada de lidiar con un padre que permanentemente se pone en riesgo a sí mismo; un raterillo citadino que extorsiona a Antonio; un dealer que golpea y amenaza a una joven que le debe dinero–, toda desarrollada en el bonaerense e histórico Parque Lezama, arman un fresco de la referida clase media urbana pauperizada, vista desde la perspectiva de la tercera edad, es decir, uno de sus segmentos más golpeados no sólo en lo económico sino respecto del rol al que es relegado y que, en Parque Lezama, se cobra una pequeña, simpática y amable venganza l