Cinexcusas / Ley dura/ley blanda

- Luis Tovar @luistovars - Saturday, 28 Mar 2026 20:39 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Es muy probable que la aprobación, en la Cámara de Senadores, de la recientemente propuesta Ley Federal de Cine y el Audiovisual, sea mero trámite luego de que el pasado 24 de marzo fue votada a favor de manera unánime por la totalidad de los grupos parlamentarios que integran la Cámara de Diputados. Con esta nueva legislación se dará fin a la que rigió durante treinta y cuatro años, desde el salinista 1992, a su vez en sustitución de la anterior que databa de los años cuarenta.

De positivo, la nueva Ley tiene para empezar la rara cualidad de ser, hasta donde se sabe, la única aprobada unánimemente lo mismo por morenistas y aliados que por macprianistas, estos últimos especializados en oponerse nomás por oponerse. Ya en materia, la puesta al día respecto de la realidad también es positiva: no de ahora, sino desde hace algunos años, la antigua legislación era obsoleta en tanto carecía de cualquier mención al universo audiovisual no-cinematográfico, por el hecho simple de que cuando fue redactada no hacía falta en tanto dicho universo no era ni de lejos lo que hoy
es: una actividad consumidora/generadora de innumerables productos, empleos y recursos, no alterna ni complementaria al cine sino, cuando menos, con una relevancia equiparable.

Positivo es asimismo el impulso a la producción derivado del estímulo fiscal incluido en la nueva Ley –si bien se dirige sobre todo a grandes producciones, en virtud de los montos de inversión involucrados, superiores a los usuales para una película mexicana estándar–, así como el acento que se puso en la preservación y enriquecimiento de nuestra memoria histórica-cultural-fílmica, con la obligación de entregar una copia de cada producción para un acervo nacional.

Como positivos pueden ser considerados también otros dos aspectos de la nueva Ley: primero, la obligación de los exhibidores a que mínimo un diez por ciento del tiempo en sus miles de pantallas, repartidas a lo largo de todo el país, sea utilizado para proyectar cine mexicano y que esto suceda cuando menos durante catorce días, contra los siete que establecía la legislación pasada. El segundo aspecto también tiene que ver con la exhibición, pero no se refiere a las salas cinematográficas sino a las plataformas digitales, es decir los famosos servicios de streaming como Netflix, Prime, Disney, Mubi y demás. La nueva Ley indica que éstos tendrán la obligación de “reforzar” la promoción de producciones nacionales en sus espacios, así como de abrir secciones dedicadas específicamente a éstas.

¿Y los dientes, apá?

Los dos últimos puntos de la nueva Ley son los que tuercen el rabo de la puerca porque, como dice un clásico jurídico, si una ley carece de sanción es letra muerta o, en el mejor de los casos, mera expresión de buenas intenciones. Formulado como preguntas: ¿y qué va a suceder cuando Cinépolis y Cinemex no cumplan con ese 10x14, es decir, diez por ciento de pantalla durante catorce días? ¿Habrá una “reconvención”, de las que son como llamadas a misa, o una multa pírrico-simbólica que preferirán pagar porque será pelo de gato contra las ganancias que les dará exhibir, en lugar de la cinta mexicana, cualquier bodrio comercial palomitero? Si fuera una conducta reiterada y sistemática, ¿se les podrá suspender, clausurar, no a toda la cadena sino siquiera a la sucursal que no haya cumplido?

Lo mismo vale decir en cuanto a las plataformas digitales: ¿en qué consistirá y cuál será la medida del tal “reforzamiento” de la promoción al cine nacional, y qué sanción habrá si no se cumple? ¿Qué contendrán las referidas “secciones” dedicadas a cine mexicano? ¿Lo que las plataformas ya tienen en su haber –habitualmente comercial, mucho de ello producciones propias–, o van a comprar derechos de otras películas, no necesariamente recientes? Y de nuevo, ¿si no cumplen serán reconvenidas, multadas, suspendidas?

En otras palabras, ¿la nueva Ley nace chimuela o tiene dientes? Mande sus respuestas a la Secretaría de Cultura.

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