Bemol sostenido / Tom Morello, terremoto antifascista
- Alonso Arreola @escribajista - Saturday, 28 Mar 2026 21:10
“Sería un honor tomar Cuba […] de hecho puedo hacer lo que quiera con ella”, dijo el desquiciado Donald Trump durante una caótica rueda de prensa en la Casa Blanca el pasado 16 de marzo. Justo en ese momento la Isla vivía uno de sus mayores “apagones”, la OTAN daba la espalda al republicano para controlar el Estrecho de Ormuz y, por si fuera poco, un altísimo funcionario de seguridad dimitía revelando las mentiras que fundaron la guerra contra Irán. Hablamos de hace dos semanas, mientras escribimos estas notas que ahora lee, lectora, lector. (No sabemos si hoy nos quedaremos cortos.)
Y sobra decir que en esta columna no simpatizamos con dictadores latinoamericanos, pero tampoco con las monarquías europeas, con los fanáticos religiosos ni con los narcisistas/racistas adictos al expansionismo. Eso nos lleva a celebrar uno de los momentos políticos más relevantes que haya vivido el Festival Vive Latino: el protagonizado por Tom Morello, otrora miembro de Rage Against The Machine, Prophets of Rage y Audioslave.
Abordando su mejor arsenal de riffs, efectos y técnicas extendidas, Morello tuvo tiempo para que la guitarra cantara; para cantar él mismo; para dejar que sus compañeros cantaran y, lo más relevante, para que cantara el público. Entendiendo el legado de cómplices pasados como Chris Cornell, el señor Tom giró su micrófono hacia la audiencia en ocasiones de enorme simbolismo: “Like a Stone”, “Killing In The Name”, “Power To The People”.
Al son de “fuck Trump, fuck ICE!”, alzó la voz obre el tinglado recordándonos el año 1999, cuando al lado de Tim Commeford, Brad Wilk y Zach de la Rocha (de ascendencia mexicana), grabara el DVD The Battle of Mexico City, una declaración para quienes se han manifestado abiertamente a favor del EZLN y de los 43 de Ayotzinapa, verbigracia. Entonces y ahora hace sentido la famosa camisa paramilitar de este soldado del rock, un contraste radical con el “soldado del amor” que, a decenas de metros y en el mismo festival, era invocado por un Manuel Mijares disfrazado en brillantinas.
Porque tampoco podemos soslayar que la presentación de Morello ocurrió en el escenario patrocinado por una pizzería y que muchos de sus seguidores venían de corear no sólo a Mijares, sino también a Paulina Rubio, Amanda Miguel, Danna y Emmanuel, algo que de suyo no resulta… ¿malo, raro?... pero que contrasta con la profundidad que Morello consigue allí donde la distorsión, los gritos, el slam y las imágenes de fondo (minorías con tridentes) ensayan una disconformidad honesta, más allá del entretenimiento “extra queso” que prefiere ignorar toda barbarie.
Observar estos rasgos contradictorios e inevitables en los que nos sumerge el capitalismo sonoroso es importante creemos, pues como supimos en 2023, fue por ello que sus compañeros de Rage Against The Machine, repudiando el establishment, decidieron no aparecer en la ceremonia que los inmortalizaría en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Morello fue el único que asistió para recibir la estatuilla y entregar un brillante discurso en favor de la justicia global.
Tipo articulado (licenciado en Ciencias Sociales por Harvard), su eficacia puede contar enunciados complejos o sólo unas cuantas palabras, como vimos en la parte posterior de su guitarra (“No al fascismo”), o en ese momento cuando, arrodillándose en el proscenio, invocó el terremoto: “Let’s do a rock and roll anti-fascist earthquake right now”. Y sí: seguimos brincando,
listos, a la defensa. ¿Usted? Buen domingo. Buena semana.
Buenos sonidos.