Henry David Thoreau: desobediencia para el siglo XXI

- Mario Bravo - Saturday, 14 Mar 2026 20:36 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
La sociedad estadunidense está invadida por un neofascismo que no respeta derechos civiles ni en su propio territorio ni en el resto del planeta. En tiempos tan aciagos, a la ciudadanía de aquel país podría beneficiarle la lectura de uno de sus pensadores más radicales, dueño de una visión crítica que, por incomodar al status quo, pareciera idónea para despertar conciencias: Henry David Thoreau (1817-1862), autor de Desobediencia civil, escrito olvidado hoy en día en el debate sociocultural de nuestro vecino del norte.

 

I

A inicios de 2026, en Estados Unidos emergieron inconformidades ciudadanas en contra de los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). La chispa que encendió la pradera fue el asesinato de Renee Good, madre de tres pequeños hijos y poetisa. El 7 de enero, ella conducía su camioneta por las calles de Minneapolis, Minnesota, cuando se halló dentro de una redada antimigratoria; así, en medio del caos y sin razón válida alguna, un agente del ICE disparó su arma en contra de aquella mujer que de sólo treinta y siete años de vida.

Casi veinte días después, la política represiva del gobierno de Donald Trump arrebató la existencia al enfermero Alex Pretti quien, también en Minneapolis, recibió varios disparos provenientes de un miembro del ICE. Ambos, Good y Pretti, eran ciudadanos estadunidenses; ella y él fueron absurdamente asesinados por integrantes del gobierno de su país.

II

Hace bastantes años, un hombre nacido en el pueblo de Concord, Massachusetts, proveniente de una familia dedicada al comercio y egresado de la Universidad de Harvard, definió algo que aún resuena en pleno siglo XXI: “El gobierno es un mero recurso por el cual los hombres intentan vivir en paz .” Aquel pensador fue Henry David Thoreau (1817-1862) quien, en Desobediencia civil (1849), señaló varias asignaturas pendientes en el plano ético, político y sociocultural entre el gobierno de Estados Unidos y su ciudadanía. Así, caviló: “Lo deseable no es cultivar el respeto por la ley, sino por la justicia. […] La ley nunca hizo a los hombres más justos y, debido al respeto que les infunde, incluso los bienintencionados se convierten a diario en agentes de la injusticia.” Imposible no pensar tanto en el indigno y represor papel del ICE en los operativos antiinmigrantes a comienzos de 2026, así como en las tropelías cometidas –este mismo año– por la maquinaria de guerra estadunidense en Venezuela, Palestina e Irán.

III

Henry David Thoreau rechazó la alienación que las guerras en el siglo XIX estadunidense provocaban en los militares de aquella nación, aunque sus palabras también poseen la medida exacta para colocarlas en la actualidad bélica protagonizada por la administración de Donald Trump, es decir, un gobierno que no muestra pudor alguno para asesinar arteramente a sus mismos ciudadanos, ni mucho menos esboza el menor remordimiento tras bombardear –el 28 de febrero de 2026– una escuela en donde fallecieron 168 niñas, en la localidad de Minab, al sur de Irán.

Thoreau ilumina el oscuro túnel del brutalismo armamentista: “Visitad un arsenal y contemplad a un infante de marina; eso es lo que puede hacer de un hombre el gobierno americano, o lo que podría hacer un hechicero: una mera sombra y remedo de humanidad.”

IV

“¿Cómo le corresponde actuar a un hombre ante este gobierno americano hoy? Yo respondo que no nos podemos asociar con él y mantener nuestra propia dignidad. No puedo reconocer ni por un instante que esa organización política sea mi gobierno y al mismo tiempo el gobierno de los esclavos”, enfatizó Thoreau en 1849; sin embargo, sus cuestionamientos son asombrosamente actuales si miramos las ansias de conquista, despojo y sometimiento del imperialismo estadunidense en América Latina o en Medio Oriente. Este pensador pareciera correr con la misma mala fortuna que Casandra, aquella princesa clarividente que, una y otra vez –según relata el mito griego–, anunció la caída de Troya y los peligros venideros… mas nadie la escuchó.

V

Thoreau nos habla desde el siglo XIX, es cierto, pero también desnuda las violencias del gobierno estadunidense en el siglo actual:

Cuando una sexta parte de la población de un país que se ha comprometido a ser refugio de la libertad, está esclavizada, y toda una nación es agredida y conquistada injustamente por un ejército extranjero y sometida a la ley marcial, creo que ha llegado el momento de que los hombres honrados se rebelen y se subleven. Y este deber es tanto más urgente, por cuanto que el país así ultrajado no es el nuestro, sino que el nuestro es el invasor.

¿Estados Unidos continuará desoyendo las advertencias que Henry David Thoreau lanzó hace casi doscientos años? Al igual que Troya, ¿la sociedad estadunidense caerá tras dejarse embaucar por un caballo naranja que les conduce a guerras sin vencedores y, además, ordena disparar en contra de hombres y mujeres estadunidenses? l

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