Anécdotas / Rumores de 1862

- Beatriz Gutiérrez Müller - Saturday, 14 Mar 2026 20:48 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Se registra como hecho histórico la “Intervención francesa” en 1862 pero, en realidad, fueron tres países los que invadieron México de forma mancomunada: Francia, Inglaterra y España. ¿Lo tenía registrado en su vasta memoria, doña Clofis? Yo no, lo confieso. Y por ello me aboqué a saber unas cuantas cosas para contárselas, a lo mejor las tiene presentes, siendo una gran lectora, como lo es.

Tras la Guerra de Reforma, el 17 de julio de 1861 el Congreso decretó la suspensión del pago de la deuda pública. Dura decisión, pero “¿cómo les pago, señores, si no tengo?” España, Inglaterra y Francia, dos meses después, respondieron: “Te voy a invadir y me pagarás.” Estas naciones formaron la Triple Alianza.

De un documento me fui a otro y comparto lo hallado: un diario español reproducía una nota del Times, de Londres: “En este momento no hay gobierno alguno en Méjico (sic) con el cual pueda tratar un gobierno extranjero. Juárez y su partido existen sólo de gracia, y no pueden hacer que sean ejecutadas sus órdenes a diez millas de la capital. Los gobernadores de provincia […] tratan
con desprecio las órdenes del po
der central” (El Diario Español. Político y Literario, Madrid, 9 de enero de 1862).

En efecto, por el anuncio de invasión, el presidente Juárez pasaba por una situación difícil, como muchas que tendría que enfrentar. El Congreso estaba dividido y una parte había exigido su renuncia: cincuenta y un votos a favor, cincuenta y cuatro en contra de su dimisión. Por otra parte, una comisión de conservadores y representantes del clero viajó a Trieste, Italia, para rogar a Maximiliano que fuese emperador de México.

El 7 de diciembre de 1861 arribó a Veracruz una escuadra española, a la que se unieron los barcos ingleses y franceses el 7 de enero de 1862. Pero el pacto privado de la Triple Alianza era otro, doña Clofis, no creo que nos pueda sorprender: “según los rumores que circulan, España ha hecho cierto arreglo con el gobierno de Richmond. En Tejas se organiza en este momento una fuerza que debe obrar en la frontera del río Bravo del Norte; y a menos que no intervengan Inglaterra y Francia, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila y tal vez otros estados, serán anexados a la Confederación del Sur mientras que España se cargará con la parte sur de la República mexicana” (Ibid.).

Este mismo periódico, el 30 de enero de 1862 develó nuevos convenios, como que la Triple Alianza estaba firme en su propuesta de
sí entrometerse en la política, elevando al trono al archiduque Maximiliano. Y que estos socios “se limitarán por ahora a apoyar una forma de Gobierno que asimile al monárquico, es decir, un presidente vitalicio”. ¡Mire cómo se movían los hilos y los pueblos de las cuatro naciones ni enterados!

Era marzo y la invasión de los tres países continuaba. Pero algo “‘bueno” ocurrió, doña Clofis, si es que así se puede calificar al suceso: el secretario de Relaciones Exteriores, Manuel Doblado, logró que España e Inglaterra aceptaran la retirada. No sé decirle ahora a cambio de qué. Pero Francia no y el resto, ya lo sabe: llegaron don Maximiliano y doña Carlota y nuestro país se convirtió en “‘Imperio”.

Me despido con la reflexión de un español “Q.B.S.M.”, en el diario que he venido consultando, del 22 de marzo de 1862: “Prueba tangible de la miserable condición del hombre que le hace ser en todo una permanente contradicción, en el siglo en que más se preconiza la justicia y más culto se da a la razón, nadie tiene confianza en otros derechos más que en los que se apoyan en los cañones rayados y
en las fragatas blindadas”. ¡San
Benito, amén!
l

Versión PDF