Tomar la palabra / 8 de marzo, dura ternura
- Agustín Ramos - Tuesday, 10 Mar 2026 13:52
¿Cuál es la diferencia entre retirar las estatuas del Che y Fidel y quitar la de Colón?
El retiro de las estatuas de dos héroes sobresalientes de la Revolución Cubana lo decidió la titular de la alcaldía Cuauh-
témoc de la CDMX, Alessandra Rojo de la Vega, quien en el colmo de la estupidez difundió esta frase que le pareció bonita y buena para endulzar su odio: A riesgo de parecer ridículo, digo que el verdadero revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor. Ni por aquí le pasó a la pobre que estaba citando al mismísimo Che Guevara.
Por otra parte, el retiro de la estatua de Cristóbal Colón fue un acto colectivo, realizado al margen de lo institucional y en contra del principio de realidad masculino. En resumen, esta fue una acción de la sociedad, solidaria y tierna (como diría la poeta); mientras que aquél fue un gesto despótico.
La glorieta del Paseo de la Reforma aún conserva el majestuoso pedestal tallado en granito rosa que sostuvo el conjunto escultórico en honor al colonizador por antonomasia, pero ya no lleva encima las estatuas de Colón y sus alcahuetes religiosos. En lugar de ello, hay un símbolo erigido por activistas femeninas, para representar las demandas más sentidas y menos atendidas de la gente común.
Al principio fue de madera y representaba la imagen de una niña de falda y pelo corto con el puño izquierdo en alto… La instalaron un día antes de que se cumpliera otro aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, con la asistencia de los padres y madres de estos jóvenes. Hoy domingo, 8 de marzo, esa rotonda, denominada Glorieta de las Mujeres que Luchan, vuelve a ser el corazón de una conmemoración profunda, tierna y dura, justa, del pueblo y para el pueblo.
Amén de las infiltraciones para provocar disturbios, la cultura de los antimonumentos seguirá profundizándose y extendiéndose. Y precisamente por tratarse de un tributo a la memoria histórica, me atrevo a señalar que la Estela de Tlatelolco, puesta en la Plaza de las Tres Culturas por iniciativa del dirigente politécnico del ‘68, Raúl Álvarez Garín, constituye la raíz de tal cultura.
Sin embargo, no puedo olvidar, en esa misma línea, que en 1972 el artista Mario Falcón aprovechó, tanto la huelga de trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, como el diseño arquitectónico de la fachada poniente de la entonces Facultad de Ciencias, para pintar un mural con los rostros del Che, Genaro Vázquez, Zapata, Morelos y Quetzalcóatl. Esa obra, por lo demás muy bien resuelta, desapareció sin ruido ni protestas, quizá porque su autor fue protagonista, junto con Miguel Castro Bustos, del asalto porril a la rectoría de la UNAM.
A pocos pasos de ahí, en la que fue Torre de Ciencias y ahora es Torre II de Humanidades, cultivando la costumbre antimonumental, se colocó un busto en homenaje a Samir Flores Soberanes, heroico dirigente comunitario de Morelos, que se oponía al megaproyecto de una central termoeléctrica y un gasoducto, por el consecuente peligro de desabasto de agua y catástrofe ambiental.
Samir fue asesinado en febrero de 2019, en vísperas de una consulta pública que avalaría o rechazaría el proyecto. El crimen fue uno más de los que abundan, con oprobiosa oportunidad e impunidad, cuando de descabezar la defensa de la tierra contra el extractivismo y la megalomanía depredadora se trata... A siete años de ocurrida, esa muerte sigue sin esclarecerse. Pero, en cambio, el actual porro de la rectoría de la UNAM ordenó retirar el busto de Samir, con puntualidad digna de premiarse con
una embajada l