Cuento / La casa con la aldaba
- Melpo Axioti* - Tuesday, 10 Mar 2026 13:30
La puerta de la casa tiene aldaba y está descolorida. Afuera en la pared cuelga una cosa mísera, como un árbol, como una planta. Como un hombrecillo ahorcado. Su último dueño fue un cristiano ortodoxo de los antiguos.1 Sus últimos arrendatarios ‒ésos no los conozco. Se encuentra a la cola de la ciudad y enfrente tiene una zanja. Poco profunda. Se utiliza para la orina y también para la basura. Durante la Ocupación2 se encontró tirada ahí dentro una lujosa enagua de mujer, empapada en sangre. ¿Qué fue? Misterio. Todos salieron de las casas de alrededor a verla. Pero inmediatamente se volvieron a meter y cerraron con cerrojo sus puertas. Entonces el aire olió a muerte.
En esa época las casas eran tan escasas como un cometa. Tenías que tener unas diez para cambiarte de cuando en cuando, y ni sepultura llegabas.
Entonces alguien nos dijo: “Saben, yo tengo una casa.” Como si nos dijera: ¡Tengo un Papa! Entonces nos le echamos encima a esa casa y la atormentamos. La exprimimos como a un limón, la dejamos como a una cabra que ordeñas sin parar y ya no puede mantenerse en pie.
Hubo una noche en que dormían ahí ocho personas y el último hacía guardia para prestar oído a los pasos. Te hablaban con indirectas para que la encontraras. “Verás una aldaba en la puerta, pero no debes tocarla, sólo golpea ‒toc toc‒ en la ventana de la izquierda y te abrirán para que entres.” “Ábrete, sésamo”, como decían los bellos cuentos antiguos que tanto les gustaban a los niños. De ese modo entró Kostas un día a la casa.
Vio un espejo colgado, fue derecho a él, se detuvo enfrente y dijo: “¡Eh tú! ¡Cómo perdimos nuestra juventud! ¡Sin cuello de almidón y sin amor! ¡Pero llegará la libertad y entonces también nosotros nos vamos a alegrar!” Pero antes de que llegara la libertad, a Kostas lo ejecutaron en Salónica. Era, dicen, secretario del partido prohibido. Un gran secretario y una persona bajita. En ese entonces iba seguido a aquella casa, pero la casa no sabía quién era él.
“¡Toc toc! ¡Ábrete, sésamo!, dijo también un día Meri y entró. Ahí encontró una cama y se acostó. De las tres en punto a las tres con veinte minutos le daba tiempo su trabajo para acostarse y luego, de un salto, se levantaba como si fuera con despertador, y nos explicaba: “Somos soldados en combate, nos acostamos donde nos toque y los minutos que alcancemos.”
Un día, cuando se iba, dijo a los que se quedaban: “Volveré el martes.” Llevaba en la mano una cubetita, un juguete para su hija. El martes la esperaban, pero no volvió. Precisamente esa mañana, a las siete y media, la detuvo la Seguridad Especial.3 Al anochecer había muerto. Su examen médico forense inscrito oficialmente, con número de serie. Era una mujer importante. Y mamá. Era Elektra Apostolou.4 Ella también iba a aquella casa, pero la casa no la conocía.
“¡Toc toc! ¡Ábranme a mí también!”, dijo un día Anna y entró. La perseguían mil demonios. Donde podía se acurrucaba. Como gato sarnoso. Aquella casa le pareció segura. Nos dijo: “Mañana en la mañana iré por mis cosas.” Como lo determinaban las familias de antes de la guerra: “La mudanza la haremos en tal fecha.”
Así ella también, Anna, la rubia, una muchacha judía perseguida que tenía tres heridas en los pies por las carreras y ni un trapo para vendarlas; Anna, la bella de Tríkala,5 al día siguiente “se mudó”. Una pequeña cacerola azul esmaltada y una cuchara de madera. De segunda mano. Eso era su ropa interior, su ropa, sus muebles y toda su casa. Y porque a veces las personas pueden ser peores que las bestias salvajes, nosotros tuvimos entonces el valor de preguntarle. Y Anna nos explicó con precisión. “En la otra casa en que vivía vieron que no tenía nada y algunos amigos me las dieron. Me dijeron:‘Toma esto, Anna, para que más o menos empieces, para que pongas de nuevo tu casa.”
Poco después Anna se fue. De nuevo la persiguieron. ¿Quién era? No sé. Vive, murió, no lo supe. Sólo nos quedaron la cacerola y la cuchara. Las arrastraba consigo, hasta que en aquella casa abandonó su patrimonio.
Desde entonces ocurrieron muchas cosas terribles. Se fueron los alemanes y nosotros llenamos las calles hondeando banderas
y gritando “¡Viva!” Por un lado, también yo grité, por el otro, mi mente estaba en la cacerola. Pensaba que le debíamos un poquito nuestra liberación.
Luego nos golpearon griegos e ingleses, en los hechos de diciembre,6 y cuando tronaba el cañón del Likabeto7 yo pensaba: “¿No dará
el cañón con aquella casita para derruirla?”
Pero como corresponde a los combatientes más valientes, la casa permaneció firme.
Ahora la casa con la aldaba se renta. Y si alguien la quiere la puede tomar. Se encuentra a la cola de la ciudad. Al oriente. Le medio pintaron la puerta. Le hicieron arreglos improvisados a unos adornos de barro en la fachada. Una zanja poco profunda, que a pesar de todo todavía se ve, seguramente los guiará hasta ese lugar. De preferencia vayan en la mañana.
Sería bueno que llevaran, si quieren, una medalla, para colgarla en el pecho de la casa. Es lo debido y es lo correcto l
Notas:
1. La palabra del original παλαιοημερολογίτης (paleoimerologuítis) no tiene una traducción directa al español. Según el diccionario de Yorgos D. Babinioti, se trata de un “cristiano ortodoxo que respalda la conservación del antiguo calendario juliano sin la corrección de los trece días, el cual se estableció en Grecia en 1923, y celebra todas las fiestas eclesiásticas de acuerdo con este calendario”. Tiene un matiz peyorativo.
2. La ocupación nazi de Atenas duró del 27 de abril de 1941 al 12 de octubre de 1944.
3. La Dirección Internacional de Seguridad Especial del Estado, o Seguridad Especial o La Especial, se fundó en 1929 como un cuerpo de vigilancia para la persecución de las organizaciones comunistas. Durante la Ocupación (1941-1944) colaboró con las fuerzas del Eje y participó en bloqueos, torturas y ejecuciones de miembros de la Resistencia, lo que llevó a que se le llamara la “Gestapo griega”. Se disolvió en septiembre de 1944.
4. Elektra Apostolou (1912-1944) fue una política griega, miembro de la Resistencia. Por su activismo fue encarcelada y exiliada en varias ocasiones. Fue asesinada por mandos de la Seguridad Especial en 1944.
5 Tríkala, ciudad al noroeste de Tesalia, en Grecia
central.
6. O la Batalla de Atenas. Serie de enfrentamientos armados que ocurrieron en Atenas de diciembre de 1944 a enero de 1945, entre las fuerzas armadas del Frente de Liberación Nacional y el Partido Comunista de Grecia, por un lado, y las fuerzas gubernamentales británicas y griegas por el otro, en el contexto anterior al estallido de la Guerra Civil griega tras la Ocupación alemana.
7. Monte Licabeto, situado en Atenas. Tiene 227 m de altura.
*Melpo Axioti (1905-1973) estudió en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Atenas. En 1933 se afilió al Partido Comunista Griego y al Frente de Liberación Nacional, y participó de manera muy activa en la Resistencia durante la ocupación alemana, fue determinante en el desarrollo y difusión de la prensa clandestina. Durante la Guerra Civil, se exilió en Francia, Italia, la Unión Soviética, Polonia y la República Democrática Alemana, donde conoció a Luis Aragón, Pablo Neruda y Nazim Hikmet. Fue poeta, narradora, ensayista y traductora, y una de las figuras más importantes de la literatura de postguerra.
Versión de Francisco Torres Córdova.