La Feria del Libro de Minería: 47 años de formación lectora

- Mario Bravo - Saturday, 28 Feb 2026 21:01 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
Antes de albergar a la actual Feria Internacional del Libro, el Palacio de Minería –emblema del neoclasicismo arquitectónico en América, construido a partir de 1797 y finalizado en 1813– fue sede de la primera gran actividad libresca en México: la Feria del Libro y de las Artes Gráficas promovida por José Vasconcelos, en noviembre de 1924.

 

Este domingo concluye la edición 47 de la popularmente conocida como Feria del Libro de Minería. Conjuntó a 550 editoriales, 185 expositores, así como a más de cien autoras y autores, lo cual se materializó en una oferta cultural de mil 200 actividades, entre las que destacaron conciertos y talleres. La Jornada Semanal conversó con Mercedes Alvarado, directora del evento, que recibió a Sonora como estado invitado.

Edificio de palabras

Obra de Manuel Tolsá –arquitecto nacido en Valencia, España–, el Palacio de Minería se erigió, originalmente, con la intención de fungir como residencia oficial del Real Seminario de Minas; posteriormente, allí se situó la Escuela de Ingenieros. En 1980, este recinto acogió la primera edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, misma que reunió a delegaciones de quince países participantes, así como a más de doscientos sellos editoriales. Hoy en día, en tal espacio ubicado en Tacuba núm. 5, dentro del Centro Histórico de la capital mexicana, se hallan las instalaciones de la División de Educación Continua, adscrita a la Facultad de Ingeniería de la UNAM.

Borges ante la Virgen

Una bóveda de lámina metálica aporta luminosidad al patio central de este lugar, el cual cuenta con cuatro patios más. Desde 1980, al ser morada anual de la Feria del Libro, el Palacio de Minería ha sido testigo de extraordinarios acontecimientos literarios: uno de ellos fue la presencia, el 26 de agosto de 1981, del escritor Jorge Luis Borges quien, dentro de la Antigua Capilla del hoy centro académico y cultural, conversó con el poeta Octavio Paz y el novelista Salvador Elizondo. En este otrora espacio religioso se encuentran los frescos realizados por el pintor valenciano Rafael Ximeno y Planes, a quien Manuel Tolsá encargó la decoración de la capilla: entre tal labor destaca El milagro del pocito, pintura en donde la Virgen de Guadalupe es un elemento central. En internet circulan algunas fotografías donde se observa a Borges sosteniendo su bastón con ambas manos, sentado en una de las bancas de dicho lugar de culto y prestando atención al futuro Nobel mexicano de Literatura.

Comunidad

Bastante historia arquitectónica y artística escolta a la actual Feria Internacional del Libro de Minería, “referente en la vida cultural de Ciudad de México”, según enfatiza Mercedes Alvarado, directora de este encuentro. La escritora y gestora cultural afirma: “La Feria tiene una trayectoria muy importante que no queremos borrar, sino abrazarla. Necesitaba entrar en una etapa de renovación, eso se ha dicho desde hace un par de años. Venir a la FIL del Palacio de Minería debe ser una experiencia en donde se compartan preguntas y se busquen respuestas colectivamente. Así pasas de la lectura individual a la experiencia social, y eso genera comunidad”.

Lectura y placer

–¿En qué consiste la persistencia del libro impreso dentro de un mundo tan digitalizado como el actual?

–Al libro impreso se le ha dado por muerto muchas veces, pero no va a desaparecer. Pienso en él como una puerta que podemos cruzar: cuando lo haces, te permite habitar, conocer y estar en otras realidades. Esa experiencia humana la necesitamos, la buscamos y nos enriquece. La generación de imágenes y de conocimiento, a través del papel y la palabra, persiste. Nuestra civilización está cimentada, en buena medida, en esta manera de transmitir el conocimiento. El libro se complementa con las nuevas maneras de leer y de consumir narrativas; sin embargo es un hecho que, en su modalidad impresa, seguirá ahí… pues en él hay un acto de placer. Por eso es tan importante decirle a las infancias y a las juventudes que la lectura es un acto lúdico; habrá cosas que debemos leer porque te lo pidieron en la escuela, pero, ante todo, leer es un acto lúdico, es parte de nuestra naturaleza.

Andar en bicicleta

–¿Cómo hacer para transitar desde el mero acto de ofrecer libros hacia las estrategias de persuasión para formar lectores dentro de un evento como la FIL Palacio de Minería?

–Lo que es parte de tu horizonte, lo vas a aprender y aprehender como algo natural. Si en la oferta lectora ponemos lenguas indígenas, libros escritos desde la diversidad y el colectivo LGTBQ+, libros escritos por mujeres, jóvenes e incluso por niños…, si todo esto se halla integrado como parte de la oferta, lo aprehenderemos como una cosa natural que forma parte de nuestro horizonte. Pusimos mucha oferta de talleres dirigidos a infancias y jóvenes, pensando en las niñas y los niños no como receptores pasivos, sino como sujetos activos: quiero que vengas y el taller te ayude a detonar algo en ti. Es como andar en bicicleta: a leer se aprende leyendo. En la bicicleta sigues pedaleando, quizás te caerás, quizás no… este libro podrá gustarme y el siguiente no… pero si continúas, te formarás como lector o lectora.

Tiburones e independientes

–¿Qué es lo más complejo de sentarse a la mesa y negociar con los grandes sellos editoriales?

–No hemos tenido negociaciones complicadas, todo lo contrario; pero entiendo para dónde vas. El punto difícil en la gestión cultural es que, a veces, nos preocupamos mucho por los contenidos y las ofertas, aunque muy poco por los números. O viceversa: estamos tan preocupados por los indicadores cuantitativos que perdemos de vista el fondo de la oferta. Lo difícil siempre es eso: no desocuparte de ninguna de estas dos áreas y encontrar la manera en que puedan suceder exitosamente. Hemos tenido una gran respuesta de los editores, incluso de sellos que vuelven a la Feria. Todos estamos entendiendo algo: nada relacionado con los libros es inmediato. Este viraje y la etapa de renovación nos llevará tiempo; no obstante, estamos con ganas de llegar a buen puerto y hacer una mucho mejor Feria.

–¿Han pensado en tender puentes para que los sellos editoriales independientes no sean fagocitados por los tiburones de la industria dentro de la FIL de Minería?

–Este año abrimos una zona con stands para editoriales muy pequeñitas que, de otra manera, no podrían ser parte de la Feria. Nos interesa tender puentes, pues es muy importante que esa oferta exista: la literatura más arriesgada siempre se edita desde las casas independientes. Hay editoriales independientes que no vienen con stand, pero sí asisten a presentar sus materiales. Incluso, algunos sellos se organizan entre tres o cuatro para venir conjuntamente. Tenemos cuatro editoriales a las cuales se les dio un apoyo conjunto para que estuvieran en esta edición. Nos interesa que el lector venga porque encontrará lo que no halla en otros lugares, aunado a todo lo demás.

Preguntar y discutir

–De unos años a la fecha existe un imaginario en donde se ubica a la FIL de Guadalajara como un evento políticamente de derecha, y a la FIL del Zócalo de Ciudad de México en clave de izquierda. ¿En dónde se sitúa la actual FIL de Minería?

–La FIL de Minería es un evento universitario en donde caben todas las voces, los proyectos, las diversidades y las ideas: ¡no necesitamos estar de acuerdo en todo! Requerimos poner la mesa para que las conversaciones interesantes sucedan y, así, hacernos las preguntas importantes frente a nuestra realidad. Uno de los tres ejes de la Universidad es la difusión de la cultura: aquí podemos venir y discutir todos, todo. Después, cada quien se lleva la conclusión de su respuesta. Creemos en la pluralidad y la diversidad.

Una de las cosas maravillosas de la literatura es que transforma la realidad; pero, también, la realidad transforma a la literatura. Y digo literatura como podría decir divulgación de la ciencia o generación del conocimiento. Las conversaciones en la Feria de Minería y los libros que aquí se presentan están absolutamente influidos e imbuidos en esa realidad pragmática; y viceversa, cuando nos sentamos, conversamos, descubrimos, detonamos y compartimos la lectura, allí tenemos más herramientas para hacerle frente a la realidad y construir, pues de eso se trata: de darle a la gente la posibilidad de escribir otra realidad posible. ¿Eso es inmediato y se nota? No, pero si en el mundo nadie leyera, ya nos hubiéramos extinguido.

Cansancio y preguntas

–A partir de la noche de este domingo 1 de marzo, cuando se cierren las puertas del Palacio de Minería y las luces sean apagadas, ¿cómo visualiza el corte de caja que la Feria hará tras su edición 47?

–Estamos seguros de que gustará esta edición porque hemos trabajado mucho, desde un ejercicio de escucha. A partir de ahí entraremos en un segundo período: observar, escuchar y decidir los pasos siguientes. Estaremos cansados, sí, pero empezando a preguntar otra vez l

Versión PDF