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Antes de Matar a un ruiseñor

Carlos Martínez García

La tierra del dulce porvenir, Harper Lee, Vintage Español, España, 2025.

 

 

Los primeros escritos de Harper Lee han sido los últimos en ser publicados. El libro que los agrupa es La tierra del dulce porvenir (Vintage Español, 2025): ocho cuentos y mismo número de ensayos; éstos circularon impresos en distintos años.

Los cuentos permanecieron inéditos porque rechazaron publicarlos editores de revistas como Tomorrow, Harper’s Bazar o The New Yorker, informa Casey Cep, editora y prologuista de la obra. También revela que las narraciones fueron halladas en el último departamento donde vivió Lee en Nueva York, al que se mudó en 1960, año de publicación de Matar a un ruiseñor. Tras el clamoroso éxito de crítica, público y ventas de su novela, además de ser reconocida con el Premio Pulitzer en 1961 y al año siguiente estrenarse la versión cinematográfica, Harper Lee bien pudo desempolvar los cuentos rechazados y darlos para su publicación casi a cualquier editorial que quisiera. No lo hizo, y las piezas literarias tardaron décadas en conocerse.

Casey Cep, profunda conocedora de vida y obra de Harper Lee, realizó una meticulosa investigación sobre el libro que Lee pretendió escribir acerca del ministro bautista Willie Maxwell, sospechoso de haber sido el autor de seis asesinatos de personas de su entorno familiar. Harper se trasladó a su natal Alabama en 1977, con el fin de documentarse exhaustivamente para redactar y, finalmente, publicar su segundo libro, el cual rompería el silencio de casi dos décadas. Diez años después de iniciar la investigación sobre el reverendo Maxwell, Lee abandonó los avances que había logrado en el proyecto y Casey Cep da pormenorizada cuenta del proceso en Horas cruentas. La historia del libro inconcluso de Harper Lee (Libros del K.O., 2020).

En los cuentos de La tierra del dulce porvenir están en embrión personajes, sitios y escenas que Harper Lee plasmó con maestría en Matar a un ruiseñor. Primero aparece en una de las narraciones (“El depósito de agua”), con el nombre ficticio de Maiben, el condado cuyo nombre real era Monroeville, en el que Lee vivió. En el cuento “No va más”, rebautizó al poblado como Maycomb, mismo nombre que usaría como escenario principal en Matar a un ruiseñor. También hace acto de presencia su alter ego, la niña Jean Louie, quien desafía al nuevo pastor metodista de la iglesia en la que se congregaba, junto con su familia, contraviniendo el código de santidad de mantener la cabellera larga en las mujeres y le corta el pelo a una hija del ministro religioso. En la narración titulada igual que el libro, aparece una Jean Louise (con la “e” agregada) adulta que regresa al pueblo y externa su desacuerdo a Henry Hackett, director musical de la iglesia metodista de Maycomb, por alterar el canto de la doxología. Jean Louise Finch, entre los seis y nueve años de edad, es uno de los dos personajes principales, el otro es Atticus Finch, padre de Jean Louise en Matar a un ruiseñor.

Al aparecer la novela que súbitamente lanzó a Harper Lee al estrellato literario, sus críticos y lectores se preguntaban cuáles eran sus publicaciones anteriores; a excepción de artículos en pequeñas revistas universitarias no había más. Como destaca Casey Cep, “cuando en el verano de 1960 se publicó Matar a un ruiseñor dio la impresión de que surgía de la nada, como una Atenea de Alabama: una novela construida a la perfección por una escritora desconocida”. La respuesta está en los cuentos reunidos en La tierra del dulce porvenir, escritos a partir de que Harper Lee se mudó en 1949 de Monroeville a Nueva York, donde “alimentándose a base de sándwiches de mantequilla de cacahuate, esbozaba relatos en un escritorio que ella misma se hizo con dos viejas cajas de manzanas y una puerta que encontró en el sótano de su edificio”.

La tierra del dulce porvenir toma su título de un himno protestante que cantaba Harper Lee en la iglesia metodista de Maycomb, el cual en sus líneas iniciales dice “There’s a land beyond the river, that we call the sweet forever.” En las narraciones se menciona varias veces el metodismo en que se formó Harper Lee, así como referencias directas o alusiones a pasajes bíblicos. Otra gran escritora sureña, Eudora Welty, ganadora del Premio Pulitzer en 1973, evocaba que “los escritores del Sur llamados a componer toda una generación, recibimos de uno u otro modo la bendición ‒caso de que no fuera igual para todos‒ de haber tenido acceso a la versión de la Biblia que se debe al rey Jacobo. Sus cadencias nos invadían el oído y acabarían impregnándose en nuestra memoria para siempre. La prueba, o el espíritu de esa prueba, aletea en todos nuestros libros.” l

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