Tomar la palabra / Jugar y convivir
- Agustín Ramos - Saturday, 21 Feb 2026 20:46
No ha de ser por nomás que su semilla florea en la tierra del generalísimo, del rayo suriano y de mi general Miliano. Y sea por sus disfraces o por sus zangoloteos, el caso es que, si por etimologías no paran, menos han de parar con el soplo de las bandas. Son los chinelos, que cada año retoñan bajo el arcoiris del carnaval. Su danza, raíz y tronco cultural del centro y oriente de Morelos, se distingue por los saltos y por las máscaras barbadas y ojizarcas ‒de vestir soflamero y desplantes mandones‒ de quienes vinieron a “castrar al sol”. Pero, seamos justos, junto al fanatismo de la cruz y la codicia, llegaron Cervantes y el juego donde resisten el cuerpo y el alma, el carnaval.
El 8 de marzo de 2024, a quince días de la manifestación estética popular por excelencia que es el carnaval, el museo Centro Cultural del Chinelo y el Colectivo Cultura 33+3 inauguran la exposición Mujeres de Yautepec; entonces, al lado de la intelectual Nora Brie Gowland, está la figura muy alta y feliz, muy recia y frágil, quijotesca, de un tal Héctor, que va de playera y pants porque, a 40 grados centígrados, sólo si fuera un chinelo o un burócrata que nomás asiste a esos “eventos” para salir en la foto.
Una semana después, el 15 de marzo, Gustavo Yitzaack Garibay publica https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/cultura-333/, suerte de manifiesto de política cultural, que celebra la promulgación de la vanguardista Ley de Cultura y Derechos Culturales de Morelos y define al colectivo Cultura 33+3 como un movimiento horizontal, autogestivo, incluyente y crítico, constituido por gente de todos los municipios, en defensa del derecho de las comunidades a decidir su desarrollo cultural.
El año siguiente, 2025, recién pasado el carnaval, el mismo recinto de Yautepec reabre la exposición permanente Vámonos al brinco, que alude al paso distintivo de la danza de los chinelos. Y en la imagen del Diario de Morelos vuelven a sobresalir la estatura, la dentadura, la cabellera y las cejas tupidas y los grandes rasgos suaves de Héctor, el director de cultura de su pueblo natal y del museo que con el adjetivo “chinelo” reconoce la tradición cultural más sólida de Yautepec.
La profusa actividad de Héctor ‒exitoso gestor y promotor cultural de trayectoria amplia y lucidora, político promisorio, en suma‒, se caracteriza por un compromiso insobornable con el desarrollo cultural de su comunidad, derivado de una concepción de la cultura como fuente de recreación y conciencia de unidad (como realización de los anhelos de expresión, tanto colectivos como individuales, pues). Así lo prueban los inicios de Héctor en la organización de Los Carnalillos, espacio lúdico y creativo de socialización para juventudes e infancias… Somos banda, “somos héroes ciudadanos que contribuimos al mejoramiento de nuestro entorno social con educación y cultura”, proclama en féisbuc el muro SúperCarnalillosCrew.
En su semblanza de Héctor, el mencionado Gustavo Yitzaack Garibay lo admira, entre otras cosas, por ser un “alfabetizador nato, preocupado por la lectura y las matemáticas, pero sobre todo por el juego y la convivencia”. https://www.lajornadamorelos.mx/opinion/hector-meza-maldonado-una-despedida/
Del viernes pasado a hoy, domingo 22 de febrero de 2026, vuelve a florecer la fiesta más querida y enraizada de Yautepec. Pero Héctor Meza Maldonado no vuelve. Y tampoco aparecerá en los subsecuentes programas culturales, porque lo asesinaron el 11 de febrero. ¿Por qué a Héctor?, se pregunta en entrevista para Rompeviento TV la citada Nora Brie Gowland, antes de escalofriarnos con el sumario de violencia criminal que sufre hoy el estado de Morelos.
¿Quiénes y por qué asesinan el anhelo de jugar y convivir? l