Bemol sostenido / Rick Beato, detrás del ruido
- Alonso Arreola @escribajista - Saturday, 21 Feb 2026 20:47
¿Cuántas veces nos hemos topado con ese individuo vestido de mezclilla, de canas engominadas y sonrisa dispuesta? No importa qué tipo de programas, documentales o competencias hayamos estado siguiendo en internet: el algoritmo sabe que todo músico o melómano comprometido terminará cayendo en sus videos. Inevitablemente. Más todavía, lectora, lector: el algoritmo sabe que sus opiniones resonarán entre nuestros colegas y alumnos, impulsando un diálogo público real.
Se llama Rick Beato y no apareció por generación espontánea. Antes de su éxito en YouTube fue músico de sesión, productor, ingeniero y profesor de teoría musical. Tiene formación clásica y de jazz, experiencia real de estudio y una comprensión profunda de armonía y procesamiento sonoro. Ese recorrido explica por qué sus análisis suelen ser rigurosos, incluso cuando las conclusiones resulten algo discutibles.
En los últimos años se ha vuelto líder de opinión sobre rock y música popular, además de entrevistador (no especialmente avispado, pero sí humilde y elocuente). Como dejamos ver antes: no siempre coincidimos con sus juicios, algunas veces anclados en la melancolía. Aun así, aplaudimos la atención que presta a temas como el impacto de la inteligencia artificial o la desproporcionada fama que adquieren figuras mediocres del entretenimiento. Ese foco crítico importa.
También le reconocemos que dé visibilidad a músicos que suelen permanecer en segundo plano (Dominic Miller, brazo derecho de Sting); que se asome a lo que ocurre fuera del radar estadunidense (como en su descubrimiento del guitarrista francés Antoine Boyer), y que insista en mirar, sin añoranza automática, la manera en que hoy se escriben y acreditan las canciones.
Ha sido de los pocos en señalar que gran parte de los temas nominados o ganadores a premios recientes aparecen firmados por ocho, diez o más autores. No es casual: se suman equipos de composición industrializados, productores que aportan fragmentos mínimos recibiendo porcentajes sospechosos, sampleos e interpolaciones que obligan a incluir nombres por ¿justicia o paranoia legal?
Igualmente, ha alentado la discusión sobre las llamadas “interpolaciones” o “refritos elegantes”. Canciones nuevas que se construyen sobre piezas anteriores, que a su vez ya estaban inspiradas en otras más viejas. Verbigracia: Doechii “conversando” con el universo sonoro de Gotye en “Somebody That I Used To Know”, allí donde múltiples capas de referencia tuercen la idea misma de originalidad. En otras palabras, se agradece su interés por el ADN de las canciones (es multi instrumentista). Sobre ello, recientemente comparó los temas nominados a Mejor Canción en los Grammy de 1984 con los entregados este año. Queda claro que hace cuatro décadas había una identidad compositiva sólida: melodía, armonía y carácter provenían de un núcleo creativo reconocible. Hoy, en cambio, muchas piezas premiadas exhiben producción impecable pero una personalidad difusa, producto de consensos en comité.
Ello no significa que la música actual sea peor. ¡Hay obras magníficas perdidas en los laberintos digitales! Pero pasa lo mismo que en otras disciplinas: el modelo industrial favorece productos optimizados para plataformas de internet y no para la manifestación del arte. Dicho ello, y aunque Rick Beato no es juez definitivo, le recomendamos buscarlo, ponerle atención, porque su insistencia nos parece útil. Prestándonos a esas provocaciones confirmamos que, detrás del ruido, lo que está en juego es nuestra memoria cultural. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos l