Artes visuales / Magia, ritual y hechizo en Marta Palau

- Germaine Gómez Haro germainegh@casalamm.com.mx - Saturday, 21 Feb 2026 20:40 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp

Marta Palau destacó en los años setenta como pionera del arte textil en México, con una obra asombrosa y de impronta muy personal que no ha dejado de maravillarnos. La exposición que se presenta en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), bajo el título Mis caminos son terrestres, da cuenta de la creación multidisciplinaria de esta artista que abarca desde la exploración del tapiz a partir de muy diversas técnicas experimentales, hasta la escultura en el campo extendido con obras híbridas de una gran ambigüedad, misterio y sensualidad. Marta Palau nació en 1934 en el pequeño poblado de Albesa (Lleida, Cataluña) y emigró con su familia a México a los cinco años de edad a consecuencia de la Guerra Civil en España. La familia se instaló en Tijuana donde Palau vivió en alternancia con Ciudad de México hasta su fallecimiento en 2022. Se formó en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en los talleres de gráfica de La Ciudadela, y a finales de los años sesenta se trasladó a Barcelona a incursionar en el arte textil en la Escola Catalana del Tapís, con el maestro Josep Grau-Garriga. A su regreso a México, su gran aportación en este campo fue la integración de materiales vegetales locales, como tejido de palma, totomoxtle (hojas secas de la mazorca de maíz), henequén, fibras de coco, ixtle, carrizos, amate, barro, entre otros. Poco a poco, sus tapices se independizan del muro y devienen esculturas que forman parte de instalaciones y ambientaciones a gran escala en las que se ven reflejadas sus tribulaciones existenciales y su pensamiento mágico-intuitivo de gran fuerza evocadora. La exposición, articulada a través de tres núcleos ‒migración, memoria y tierra‒, traza un recorrido por los temas fundacionales y fundamentales de su producción artística: su condición de transterrada y su experiencia del exilio y la acogida; su interés por lo antiguo, lo arcaico y lo ancestral, para hablar de temas contemporáneos como la denuncia de los abusos y las injusticias contra los migrantes en la frontera norte y el feminicidio en Ciudad Juárez; su indagación en las historias de los pueblos seminomádicos del norte y su huella en las pinturas rupestres y sus ritos chamánicos. El cuerpo es también una presencia latente que habla de la sexualidad a partir de guiños poéticos que aluden al deseo de la mujer sugerido de manera velada en evocaciones de los órganos femeninos. Esta exposición, organizada en colaboración con el Museo Tàpies de Barcelona, donde se inauguró en febrero de 2025, es la primera gran muestra a escala internacional tras su fallecimiento en 2022. Es de especial relevancia que se haya presentado en la capital catalana donde, en la década de los setenta, hubo un movimiento muy fuerte de renovación y expansión del tapiz y el arte textil con figuras clave como Josep Grau-Garriga, Josep Royo, Aurelia Muñoz, María Assumpció Raventós y otros artistas que exploraron el medio dentro de su quehacer plástico, como Joan Miró, Antoni Tàpies y Josep Guinovart. La simbología tiene una carga poderosa y está siempre presente en el trabajo de Palau, y esta muestra pone énfasis en la importancia de la magia y el ritual como caminos de exploración y experimentación. Una sección de la exposición, que me parece fascinante para descifrar los mensajes ocultos en la obra de la catalana, es la dedicada a su pasión por las ciencias ocultas. Nuevas lecturas de su trabajo se están llevando a cabo a partir del estudio de sus libretas de notas y diarios inéditos, en los que recogió sus indagaciones en las mitologías y las tradiciones herméticas, la teosofía, el tarot, los tratados de alquimia, la grafología de la mano, la Cábala, el Talmud, el Popol Vuh… “Soy más maga que los magos ‒expresó Palau‒ porque todo lo que hago está basado en un pensamiento mágico. El arte es para mí un gesto de magia.”

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