Un triunfo de la restauración: el templo de Nuestra Señora de los Ángeles
- Xavier Guzmán Urbiola - Sunday, 08 Feb 2026 00:27
En el número 1359 de La Jornada Semanal (21/III/2021) reseñé cómo, después del sismo de 2017, se logró detener el colapso de la cúpula de Nuestra Señora de Los Ángeles, ubicada al norte de la colonia Guerrero.
El templo, tal como lo vemos, fue levantado al final del siglo XVIII; Francisco Guerrero y Torres habría intervenido en él. El arquitecto Emilio Dondé lo reestructuró y terminó entre 1875 y 1888. Más tarde, ya en el siglo XX, el arquitecto Federico Mariscal colocó la enorme imagen de la portada. En este largo proceso ganó importancia.
Un tercio de la cúpula ‒540 toneladas cayeron‒ el 22 de septiembre de 2017, por lo pesado de su linternilla (30 toneladas), porque este último elemento perdió verticalidad y se asoció a grietas previas, por falta de mantenimiento (registraba humedad y, al analizar su mampostería el junteo del mosaico la retenía), por los hundimientos diferenciales del suelo y desde luego por el temblor.
En función de la teoría convencional de cálculo, que suele aplicar la reconocida ingeniería mexicana e internacional, varios especialistas dictaminaron que, dado el daño y su colindancia con una escuela, la cúpula debía demolerse. Sin embargo, con empatía hacia el inmueble, los arquitectos Valeria Valero y Antonio Mondragón, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, Santiago Huerta de la Universidad Politécnica de Madrid y Agustín Hernández de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, no estuvieron de acuerdo y fundaron sus argumentos en una teoría de cálculo, métodos de investigación y sistemas constructivos tradicionales.
Con paciencia, este último equipo ha venido reconstruyendo el templo. Al hacer un cuidadoso levantamiento registraron que el crucero de sus dos naves tiene una base cuadrangular, misma que sostiene el tambor de la cúpula, pero en su cumbera su geometría cambia a un octágono. Por lo tanto, las ocho nervaduras en los vértices que definen su desarrollo funcionan como contrafuertes invertidos que en sus mantos inferiores forman lunetos. En septiembre de 2020 se colocó un cilindro helicoidal de 19 metros en el centro de la base del mismo crucero y, sobre dicho elemento, se apoyaron unas triditrabes que descansan mayormente en la mampostería exterior y salen por los óculos del tambor.
En seguida se instaló un piso sobre la anterior obra transitoria, el cual permitió trabajar en ese nivel. Ahí se ubicaron unas cerchas para guiar
el trayecto de las ocho nervaduras y, con un método tradicional fundamentado en ecuaciones, que tomó en cuenta la geometría oval deformada posterior al colapso, se pudo trazar desde el centro la colocación precisa de miles de tabiques que van cerrando el tercio de la cúpula perdida partiendo de su base, que mide 1.20 de ancho, se adelgaza y en el cerramiento tiene sólo 40 centímetros. La labor descrita se hizo entre 2023 y 2025.
En este punto, el siguiente problema fue angustiante: si la hilada de cerramiento debía hacerse con sillares de cantera para sostener de nuevo la linternilla, ese brocal resultaría pesado. ¿Cómo hacerlo en un elemento frágil por su daño previo y en una cáscara de tabiques? La solución se halló hacia marzo de 2025. Consistió en adintelarlo. Se trata de la reinterpretación de una platabanda tradicional recta, pero aquí es circular y formada por treinta sillares, cada uno de 186 kilogramos (5.6 toneladas en total) que, por su estereotomía (o cortes cuatrapeados) y juntas “a hueso” es autosustentable, pues por gravedad funciona transmitiendo sus empujes lateralmente por las nervaduras y las pechinas ahogadas en los mantos del octágono. El último sillar se calzó con éxito el 26 de septiembre del año pasado. Se decidió que la linternilla, ahora de diez toneladas, fuera metálica. Así se logró sostener por forma un enorme peso sobre una estructura frágil.
El resultado es bellísimo, pero desde la empatía es mucho más importante y conmovedor el optimismo que esta obra transmite hacia el futuro para la recuperación de sistemas constructivos tradicionales y sus métodos de cálculo.