Artes visuales / Gerhard Richter: la pintura total
- Germaine Gómez Haro germainegh@casalamm.com.mx - Sunday, 08 Feb 2026 00:48
Al recorrer la magna exhibición del artista alemán Gerhard Richter (Dresde, 1932) en la Fundación Louis Vuitton en París, integrada por 270 obras que abarcan sesenta años de creación y se expanden por todas las salas del espectacular edificio del recién desaparecido Frank Gehry, se entiende por qué es considerado el artista vivo más importante de nuestro tiempo. Al margen de su valoración en el mercado del arte, la legitimación de su portentoso trabajo no tiene que ver con su cotización comercial, aunque también sea uno de los artistas vivos más caros del momento. Totalmente ajeno a los art celebrities de moda que han alcanzado su fama por la vía del sensacionalismo y la excentricidad, Richter ya forma parte de un capítulo central en la historia del arte universal por un extenso y asombroso cuerpo de obra que ha desarrollado con audacia y sin concesiones. ¿Qué hace de Gerhard Richter un artista tan excepcional?
La presente exposición antológica muestra por vez primera la trayectoria integral del creador a través de sus pinturas al óleo, dibujos a lápiz y tinta, fotografías pintadas y esculturas en acero y en vidrio. Richter es un creador incombustible que no se conforma con ningún estilo ni medio, sino que tiene la necesidad de ir siempre más lejos, buscando sin el afán de encontrar. Así, su pintura va y viene entre la abstracción y la figuración, y el interés de transitar de manera fluida entre los diversos géneros que desarrolla a partir de series temáticas: el paisaje, la naturaleza muerta, el retrato, los sucesos históricos, siempre en la búsqueda incesante de llevar más lejos sus investigaciones formales, técnicas y filosóficas. Asimismo, se observa una continuidad en su obra y a la vez pervive la voluntad de renovación a través de cambios, diálogos, rupturas y correspondencias. Es un creador exigente que ha mantenido su trabajo en el más alto nivel de excelencia.
Una de sus características más notables es el tratamiento experimental que da a sus obras y su interés por el anacronismo histórico, que lo lleva constantemente a tender puentes con la historia del arte y a citar de manera velada a los grandes maestros de la pintura de todos los tiempos. La creación de pinturas a partir de fotografías ‒conocidas como “foto-pinturas”‒ es su sello distintivo: imágenes antiguas de los álbumes familiares o realizadas por él mismo a sus esposas e hijos; recortes de periódicos y revistas de sucesos escandalosos o trágicos de inspiración warholiana; toda suerte de paisajes que capta en sus viajes o extrae de los medios impresos incluyen montañas, campos, bosques, lagos, mares, nubes, icebergs, como un guiño siempre presente al romanticismo alemán decimonónico. Las imágenes son transportadas al lienzo, pintadas al óleo e intervenidas con diversas herramientas, para darles un acabado borroso que las dota de un aura atemporal y abstracta, un cierto misterio difuminado que fascina por su fuerza poética y sugestiva. En cuanto a sus obras plenamente abstractas, las múltiples capas de pintura superpuestas con rigor y maestría a manera de palimpsesto poseen una monumental fuerza expresiva. Una serie especialmente conmovedora es Birkenau, realizada a partir de cuatro fotografías clandestinas que fueron tomadas por el Sonderkommando en el campo de exterminio de Auschwitz, en agosto de 1944. Se trata de cuatro pinturas de grandes dimensiones realizadas a partir de las fotografías llevadas al lienzo y, posteriormente, cubiertas en su totalidad por capas de pintura barrida hasta volverlas abstractas; en este caso, el acto de borrar deviene un gesto moral radical que evoca la imposibilidad de representar el horror de la realidad, toda vez que deja un testimonio de la memoria histórica del pueblo alemán. Gerhard Richter es un artista que se expresa con una fuerza brutal desde la poética de lo sublime. La suya es una pintura clásica que va de lo artesanal a lo tecnológico y alcanza la dimensión de la pintura total l