Bemol sostenido / 90 la OFUNAM, 50 la Neza

- Alonso Arreola. @escribajista - Saturday, 31 Jan 2026 21:17 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
La primera temporada de la OFUNAM (Orquesta Filarmónica de la UNAM) en este 2026 se ve enmarcada por la celebración de sus noventa años de vida.

 

 

La primera temporada de la OFUNAM (Orquesta Filarmónica de la UNAM) en este 2026 se ve enmarcada por la celebración de sus noventa años de vida y por el medio siglo que también cumple la Sala Nezahualcóyotl. Revisando piezas, autores e invitados, empero, también revela una paradoja importante: la solidez artística no siempre se traduce en una conmemoración bien diseñada. En otras palabras: el repertorio será efectivo y diverso, pero no cuestionará ni revisará su historia.

Para empezar, el arranque del ciclo se ve tomado casi completamente por su Festival Internacional de Piano, que privilegia el canon europeo: Liszt, Bartók, Chaikovski, Rajmáninov, Beethoven o Stravinski. Una programación incuestionable desde su altura musical, pero que no sorprende desde lo simbólico. Se trata de obras habituales para orquestas como la Filarmónica de Berlín o el Concertgebouw de Ámsterdam, instituciones que, en aniversarios comparables, harían encargos, rescates históricos o experimentos con su propio legado. Parece obvio, ¿cierto?

En el mismo sentido, llama nuestra atención que los cincuenta años de la Sala Nezahualcóyotl no impliquen una programación específica. Es decir: no hay obras concebidas o encargadas para el espacio; no hay referencias a estrenos históricos, ni un ejercicio de memoria acústica que enaltezca su arquitectura. Para decirlo diferente, lectora, lector: la sala no aparece como protagonista sino como simple contenedor, a diferencia de lo ocurrido en aniversarios similares, como los de la Filarmónica de París o del Teatro Colón de Buenos Aires (recinto que se volvió eje narrativo).

Los momentos de mayor originalidad en la programación se muestran fuera de confort. Verbigracia: las Jornadas de Mujeres en la Música introducen una lectura contemporánea, necesaria, con compositoras históricas y actuales ‒Florence Price, Louise Farrenc, Cécile Chaminade, Hilda Paredes, Erika Vega‒ quienes sí construyen una postura (aunque tampoco se relacionen con los aniversarios). Algo parecido ocurre con la música tradicional mexicana. La inclusión de Macedonio Alcalá, así como de sones y autores vinculados a la canción popular, brilla frente a la hegemonía del repertorio académico, lo que nos recuerda que la UNAM no sólo es heredera de una tradición importada, sino de un contexto cultural propio. Este “coqueteo” con lo tradicional, sin embargo, será para muchos un gesto aislado y no una reflexión sobre la identidad sonora de la orquesta.

Siguiendo ese sentido, la presencia de compositores mexicanos de concierto parece, igualmente, limitada. No es un eje sino una… ¿decisión forzada? Allí destaca la inclusión del estimado Eugenio Toussaint, a quince años de su fallecimiento, pues fue de los que supo dialogar con el jazz y la música sinfónica sin complejos, aportando identidad a este y otros conjuntos clásicos.

Podemos decir entonces que este arranque de temporada cumple en términos de calidad, pero soslaya todo riesgo al celebrarse sin una mirada crítica. No queremos sonar excesivamente duros en un momento excepcional, cuando tanta de nuestra cultura marcha a contracorriente, pero más que una conmemoración parece una confirmación de la normalidad institucional.

Sopesando esa idea podríamos preguntarnos: ¿si una orquesta universitaria, cumpliendo noventa años de historia en una sala emblemática de medio siglo, no se ve en el espejo durante sus aniversarios, entonces cuándo lo hará? Como sea, asistamos a celebrarla. Buen domingo. Buena semana. Buenos sonidos.. l

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