La heteronimia de Pessoa. Fragmento de una biografía

- Richard Zenith - Saturday, 24 Jan 2026 20:11 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
Presentamos un fragmento de la espléndida biografía que Richard Zenith le dedicó a Fernando Pessoa, publicada en español en 2025, para rememorar el 90 aniversario luctuoso del gigante portugués.

 

Cuando el siempre elusivo Fernando Pessoa falleció en Lisboa, en el otoño de 1935, pocas personas en Portugal se dieron cuenta de qué gran escritor habían perdido. Nadie tenía idea de lo que el mundo iba a ganar: uno de los cuerpos literarios más ricos y extraños que haya producido el siglo XX. Aunque Pessoa vivió para escribir y aspiró, como los poetas desde Ovidio hasta Walt Whitman, a la inmortalidad literaria, mantuvo sus ambiciones en el armario, junto con la mayor parte de su universo literario. Sólo había publicado un libro de su poesía en portugués, Mensagem (Mensaje), con cuarenta y cuatro poemas, en 1934. Ganó un premio del régimen autocrático de António Salazar a obras poéticas que denotaban “un elevado sentido de exaltación nacionalista”, premio cuestionable y que en el momento de su muerte era lo que más destacaba en su currículum literario.

Algunos admiradores de Pessoa, principalmente otros poetas, se sintieron desconcertados por la publicación de Mensaje, cuya visión mística de la historia y el destino de Portugal parecía surgir de la nada. En diversas publicaciones periódicas habían aparecido otros poemas muy diferentes, más de la mitad de los cuales estaban firmados por alguno de los tres principales alter ego que Pessoa empleó durante su vida, todos surgidos en 1914, poco antes del estallido de la primera guerra mundial. El primero en aparecer fue Alberto Caeiro, un hombre iletrado pero con una mente filosófica que vivía en una sencilla casa blanca en el campo, donde escribía poemas en verso libre en los que sostenía que las cosas deben verse tal como son, sin interpretación. Ricardo Reis, un médico formado y clasicista apasionado, compuso odas inspiradas en Horacio que recomendaban la aceptación estoica de todo lo que los dioses nos deparen. Un tercer núcleo de fuerza y sentimiento se constituyó como Álvaro de Campos, un elegante ingeniero naval que viajaba por el mundo, al que encantaban por igual los hombres jóvenes y las mujeres, que aspiraba a vivir al límite y firmaba poemas desenfrenados ventilando sus exaltadas sensaciones pero delatando, al mismo tiempo, su melancólica convicción de que la vida, por intensamente que la viviera, nunca era suficiente. A Campos, el más inquieto de los tres alter ego, no le bastaban las secciones de poesía de revistas y periódicos. En entrevistas, artículos, manifiestos y cartas al editor comentaba con ingenio cáustico la política y la cultura de su tiempo, y encontraba un deleite particular en contradecir las opiniones expuestas con toda lógica por Fernando Pessoa, de quien se burlaba por su “manía de suponer que las cosas se pueden demostrar.”

A pesar de su personalidad asertiva, Campos sentía deferencia por Alberto Caeiro, el sereno poeta de la naturaleza, y lo reconocía como su maestro. La misma actitud compartían el doctor Reis y Fernando Pessoa, inventor del prodigioso trío, al que proporcionó biografías individualizadas, dotando a cada uno de sus alter ego de una particular psicología, de convicciones religiosas y políticas propias, así como de distintos estilos literarios. Demasiado radicalmente diferentes de él como para ser considerados simples pseudónimos (lo que supondría un simple cambio de nombre), Pessoa los llamó “heterónimos”, y en un “Resumen bibliográfico” de sus obras publicado en 1928 explicó la distinción conceptual: “Las obras pseudónimas son del autor en su propia persona, salvo en el nombre que firma; las heterónimas son del autor fuera de su propia persona. Proceden de un individuo completamente formado que él ha creado, como las frases que pronuncia un personaje en un drama que él ha escrito.”

Aparte de sus amigos escritores, pocos fueron los que percibieron la extraordinaria diversidad de la poesía publicada de Pessoa en portugués, la mayor parte de la cual se publicó en revistas literarias de pequeñas tiradas. Y ni siquiera sus más cercanos amigos, salvo una o dos excepciones, habían leído sus autopublicados libritos de poesía en inglés.

Fuente: Richard Zenith, Pessoa. Una biografía, traducción de Ignacio Vidal-Folch, Acantilado, Barcelona, 2025.

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