El militarismo cibernético como espectáculo

- Miguel Ángel Adame Cerón - Saturday, 17 Jan 2026 20:03 Compartir en Facebook Compartir en Google Compartir en Whatsapp
El orden mundial imperialista del siglo XXI ha potenciado tecnocibernéticamente la Sociedad del Espectáculo que el situacionista Guy Debord describió y estudió en los años sesenta del siglo XX; asimismo, el espectáculo de las guerras como “arte” tecnológico, que Walter Benjamin denunció críticamente en el período de entreguerras, se ha multiplicado gracias a los cibermilitarismos y las tecnociencias estratégicas del poder mundial capitalista. El auge cibertecnológico de la espectacularización tiene uno de sus más recientes ejemplos en el caso del terrorismo de la doctrina Donroe contra Venezuela.

 

El espectáculo mercado-robótico doméstico


La primera muestra es del marketing comercializador de robots de vanguardia en Ferias y Fest. En Tokio, Pekín, Munich, Seúl o Las Vegas, las industrias robóticas mundiales en competencia exhiben los múltiples modelos de robots que cumplen diversas funciones y van dirigidos al mercado del entretenimiento, médico, educativo y doméstico.

IREX Tokio; WRC Pekín; AutoMatica, Munich; RobotWorld, Corea del Sur, Industry, Bilbao, entre otras; y la CES (Consumer Electronics Show) de Las Vegas. Esta última como uno de los eventos de tecnología más grandes del mundo que presenta innovaciones cibertecnológicas en electrónica, Inteligencia Artificial, vehículos y apps en hogar, medicina, salud, bienestar, energía y startups. Aquí recién hizo su aparición un modelo Roborock de Saros Rover que tiene las cualidades de ser “el primer robot aspirador del mundo con ruedas y patas capaz de subir escaleras y pendientes con una agilidad similar a la del ser humano mientras limpia, que se dirige sobre todo a hogares de varias plantas […] que utiliza arquitectura híbrida de ruedas y patas para moverlas de manera independiente, realizar pequeños saltos, giros, paradas repentinas y cambios de dirección, todo mientras mantiene el cuerpo nivelado al adaptarse a distintos terrenos, con una agilidad que se compara con la de una persona”. Estará a la venta bajo el lema: “lo mejor se une a lo mejor” y llegará a los mercados en el primer semestre de 2026.

 

El Campeonato Mundial de Robots


Como segundo ejemplo están los espectáculos de peleas de robots humanoides con IA corporizada o BattleBots/Robot Wars, que son enfrentamientos reales (aparte están los ficcionales y virtuales) entre contrincantes con armas, usando técnicas de artes marciales o con diferentes tipos de boxeo, en los cuales China está a la vanguardia. En mayo de 2025 se celebró “en la ciudad de Hangzhou el primer torneo de boxeo en un evento que combinó combates reales con control humano en tiempo real y retransmisión global”.

Durante el evento, denominado World Robot Championship, cuatro robots G1, desarrollados por la empresa Unitree Robotics, compitieron en un ring utilizando algoritmos de control de movimiento y estructuras biónicas diseñadas para responder en milisegundos a las órdenes de sus operadores. Las peleas fueron evaluadas según criterios técnicos, como la precisión de los golpes, la estabilidad en movimiento y la capacidad de recuperación tras caídas, que debía producirse en menos de ocho segundos contabilizados por un árbitro real dentro del cuadrilátero. Los combates se realizaron bajo formato humano-máquina colaborativo, en el que equipos técnicos ejecutaban combinaciones de ataque mediante controladores manuales. Los robots utilizados en la competición, del modelo G1 de Unitree, miden 1.3 metros, pesan 35 kilos y cuentan con articulaciones capaces de ejercer una fuerza de torsión de hasta 120 newton-metro. Los campeones suelen recibir una combinación de premios en dinero, trofeos y premios especiales; sin embargo, a menudo dichos premios no cubren los altos costos de fabricación y viaje.

 

El hiper espectáculo cibermilitar imperial-terrorista Trumpiano

El tercer ejemplo es el que Donald Trump y su equipo de halcones (J. Ratcliffe, Marco Rubio, Pete Hegdeth, Stephen Miller, Dan Caine y Pam Bondi) inauguró con perversidad guerrerista-voyerista la madrugada del 3 de enero de 2026, basado en la reseteada doctrina Monroe, consistente en operar y observar simultánemente, desde una sala de Mar-a-Lago, en tiempo real vía streaming, la misión invasiva punitiva “Resolución Absoluta” contra nueve áreas estratégicas clave, entre otras, la base área La Carlota y bases de radares en Caracas, Miranda y la Guaira, además de la residencia militar del Fuerte Tiuna, en Caracas, del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Fue una acción hitleriana unilateral ordenada por el delirante Donald Trump en la que participaron las fuerzas especiales Delta Force, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, la CIA, la Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército estadunidenses, así como la DEA. Más de 200 militares y más de 150 aeronaves (cazas de multirrol y ataque, aparatos de guerra electrónico-magnética, bombarderos estratégicos, aeronaves de comando y control, helicópteros de operaciones especiales, drones, aviones cisterna) con armamentos de alta potencia y ligeros y misiles antirradiación. Fueron ciberataques multidimensionales que dejaron más de cien muertos civiles y militares y otros tantos heridos, que llevaron a la extracción-abducción de la pareja presidencial venezolana que fue golpeada, secuestrada y conducida mediante varios transportes hasta el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Aunque los planes intervencionistas y la preparación final de acoso y asfixia militarista contra la revolución bolivariana y el chavismo-madurismo fue de años y después de meses por parte del gobierno imperialista de Estados Unidos con sus respectivos presidentes, hasta culminar con el de Trump 2.0. La duración de este proceso “relámpago” rompió récord de rapidez, pues en aproximadamente dos horas y media culminaron el operativo, lo que habla del poderío tecnocibérnético de la industria y las fuerzas militares yanquis, en el cual las IA, los algoritmos, las robóticas e internet tuvieron un papel crucial. Durante todo este tiempo, el terrorista Trump y su equipo de voyeristas militaristas disfrutaron con gestos de suspenso, expectación y gozo maligno ese “espectáculo” (o como diría W. Benjamin esa “estética de guerra”) en vivo y a todo color. ¿Cómo sabemos esto? Al mismo tiempo de los sucesos, en la misma sala de la residencia trumpiana de Florida, dentro de la logística para amplificar el espectáculo mediático, se instalaron cámaras que captaron y después difundieron por los mass media electrónicos imágenes que en unas cuantas horas se hicieron virales: los trumpistas reunidos y expectantes, las explosiones de los bombardeos en medio de la madrugada, Nicolás Maduro esposado de manos y con ojos y oídos vendados, Nicolás Maduro con diferentes ropas conducido preso junto con su esposa por agentes de la DEA, etcétera. Las redes y las plataformas digito-sociales reprodujeron y virtualizaron el ciberespectáculo y la ciberestética de la guerra para miles de millones de telespectadores e internautas-consumidores. Con este proceso, la doctrina y la ejecución imperialista Donroe inflexiona militarmente la era de los espectáculos ciberrobóticos y ratifica el poder dominante y en disputa (China, Rusia, India, Europa) de la quinta revolución tecnoindustrial capital-imperialista l

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