La flor de la palabra / Callejones de la memoria
- Irma Pineda Santiago - Saturday, 03 Jan 2026 22:45
Como la pintura, la música, la literatura y, más recientemente, el teatro. En la escritura destacan narradores y poetas de diferentes generaciones, lo cual ha sido posible porque cada generación se encarga de formar a la siguiente a través de los cursos y talleres que, la mayoría de las veces, se hacen por iniciativa propia de los literatos, entre ellos el escritor y periodista Gerardo Valdivieso Parada, zapoteca originario de Juchitán, quien con regularidad abre talleres literarios, para aportar a las juventudes elementos que les permitan crear narrativa o poesía con la suficiente calidad para que se siga hablando del Istmo como tierra de artistas.
Gerardo Valdivieso, nacido a mediados de los años setenta, es más conocido por su oficio periodístico, donde se caracteriza por la pasión, los datos precisos y la audacia con que aborda temas espinosos, pero sabemos que, al mismo tiempo que recorre las calles buscando notas interesantes e información para sus reportajes, también recoge historias de la gente, de su lenguaje en dos idiomas, el zapoteco y el español, de los paisajes cotidianos y de las cosas más sencillas que quizá por ordinarias escapan a los ojos de los transeúntes, pero que Gerardo, con su espíritu creativo, es capaz de observar y admirar hasta convertirlas en los personajes principales de algún cuento. Aunque Valdivieso Parada lleva más de dos décadas dedicado a la escritura, ha sido un autor discreto; ha preferido publicar sus cuentos en periódicos y revistas locales de la región istmeña y del estado de Oaxaca, sin buscar los reflectores nacionales o internacionales, sin insistir con ninguna editorial para que publiquen sus libros. Él escribe sólo por el placer de escribir.
Si bien algunos fragmentos de su obra fueron publicados en la antología Literatura Zapoteca ¿resistencia o entropía? realizada por la escritora juchiteca fallecida en 2019, Rocío González, fue apenas en 2025 cuando, por invitación del editor y titular de la editorial FR, Omar Fabián Rivera, Gerardo Valdivieso publicó su primer libro de cuentos titulado Juchitán, callejones de la memoria, en cuya portada aparece una obra del pintor zapoteca Julián López Tayán. Al revisar dicho libro, nos damos cuenta de que asomarse a la narrativa de Gerardo Valdivieso Parada es llegar a la sombra de un ahuehuete y ser tocado por las ramas de palabras que nacieron de su memoria.
En el libro de Valdivieso Parada encontramos las figuras de los ancianos tejedores de historias; los juegos de las infancias descritos desde el recuerdo porque muchos ya no se practican en la actualidad; la ternura de los animales, las aventuras de los vecinos, o la trágica memoria de aquel gran temblor que sacudió el Istmo la noche del 7 de septiembre de 2017. Todo ello se entremezcla con la imaginación de este autor que, desde hace casi treinta años, ha hilado finamente sus relatos, bebiendo de la minuciosa observación que hace de su entorno ‒como buen periodista que es‒, de las inteligentes conversaciones que genera con los personajes más sencillos o los más icónicos que se cruzan en su camino, así como de los muchos libros que ha leído y que han nutrido su conocimiento del arte de contar historias, de traducir lo cotidiano a la magia de la literatura. Eso es lo que encontraremos en este libro: historias que nos devuelven la memoria acerca de los antiguos dioses de los binnizá y de los aztecas, el ligero andar de las mujeres en el mercado, el recio carácter de algunos hombres, las alas del árbol sagrado que es la ceiba o pochote, el paseo por las calles y callejones de su pueblo y las peripecias vividas en los espacios tradicionales de periodistas y escritores: las cantinas l