Cinexcusas / Lo que fue y lo que será
- Luis Tovar @luistovars - Sunday, 28 Dec 2025 01:31
A mediados de este mes, Claudia Curiel, secretaria de Cultura federal; Daniela Alatorre, directora del Instituto Mexicano de Cinematografía; Marina Stavenhagen, directora de la Cineteca Nacional, Dinorath Ramírez, directora del Centro de Capacitación Cinematográfica, y Christian Calónico, director de Estudios Churubusco, ofrecieron una conferencia de prensa conjunta, ejercicio inédito hasta ahora. El propósito fue hacer el balance cinematográfico de este 2025 que se extingue y presentar los planes para 2026.
En cuanto a lo primero se presentaron algunas cifras concretas, verbigracia que el 35 por ciento de la programación de la Cineteca Nacional consistió en cine mexicano, aunque sólo 16 por ciento de la asistencia total, así como que este fue año récord de proyectos apoyados por el Imcine a través del ECAMC o Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indígenas y Afrodescendientes. Por otra parte, Fomento al Cine Mexicano –Focine, el sustituto de los desaparecidos fideicomisos Fidecine y Foprocine– dispuso de más recursos en la mitad de sus modalidades. Se anunció que el Eficine o Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión para la Producción y Distribución Cinematográfica Nacional, aumentará de 20 a 25 millones de pesos de monto máximo para cada proyecto en producción, y de 2 a 3 millones de pesos en distribución. También se dio cuenta del convenio firmado por el CCC y la Secretaría de Educación Pública para la certificación de toda la oferta académica del Centro.
En cuanto a planes para el próximo año, se anunció que en febrero próximo el Congreso de la Unión recibirá el proyecto de una nueva Ley Federal de Cinematografía, a decir de la secretaria de Cultura, como resultado de la consulta y el cabildeo con los diversos sectores que integran la comunidad fílmica nacional. Se invertirá en la modernización de los Estudios Churubusco y continuará la preservación de los acervos.
“Jamás todos van a estar contentas ni contentos”, dijo irrebatiblemente la secretaria, “pero estamos aquí para dialogar […] se están haciendo trabajos de democratización y mejoramiento de las convocatorias”, siguió, a propósito de las sempiternas quejas por los montos y las maneras en que son repartidos los apoyos a la escritura, la producción y la distribución cinematográfica, y volvió a tener la razón cuando dijo que “hace falta trabajar y todo es perfectible”.
No se necesita una bola de cristal para saber lo que sucederá: quienes aspiren y suspiren por apoyo seguirán diciendo que los recursos deberían ser mayores, que no están bien repartidos, que siempre se le da a los mismos, etcétera. La nueva Ley, de la que este juntapalabras ignora el contenido y desconoce si alguien, aparte de las autoridades, ha tenido acceso al proyecto, tampoco dejará contentos a todos y casi de inmediato se hablará de la necesidad de una nueva legislación.
“Estoy en el rincón de una taquilla...”
No se dirá aquí que los incrementos económicos, la apertura de nuevos espacios como la Cineteca Chapultepec, la democratización de los apoyos o el establecimiento de convenios interinstitucionales está mal, pero tampoco dejará de señalarse que en el fondo de todos esos planes está la continuidad y no la transformación: más de esto, más de aquello, con lo cual dentro de un año lo único que cabe esperar es un aumento en el número de espectadores en la Cineteca, proyectos financiados, matrícula escolar, producciones en los Churubusco, y párele de contar. No estará mal si lo que se quiere es ir mejorando, aunque sea a cuentagotas, pero a final de cuentas será otro año de sinonimia entre lo que fue y lo que será, particularmente relativo a la desproporción abismal que separa al cine nacional del extranjero, sobre todo el estadunidense.
Una vez más: si la dinámica de distribución y exhibición no se transforma en otra cosa, si no se reduce al menos el verdadero poder a los dueños de casi todas las pantallas, el cine mexicano seguirá en el rincón de una taquilla l